Presidente de Cornell, presionado por docentes por gestión de denuncias de violación en fraternidad

El presidente de la Universidad de Cornell, Michael Kotlikoff, se enfrentó el miércoles a miembros indignados del profesorado en una reunión que puso de manifiesto una profunda frustración por la manera en que su administración gestionó el reporte de una mujer que afirmó haber sido violada en grupo en una casa de una fraternidad en 2024.
Kotlikoff reconoció algunos errores, pero también defendió su liderazgo mientras respondía las preguntas del Claustro de Profesorado de la universidad antes de que este debatiera una moción de censura contra su administración.
La reunión estuvo cerrada a la prensa, pero en una grabación de audio obtenida por The Associated Press, Kotlikoff pidió más tiempo para implementar reformas e impulsar cambios culturales en la vida social estudiantil.
Insistió en que se necesitaba un liderazgo con experiencia para enfrentar problemas “que no son simplistas, no son fáciles, no pueden despacharse con un gesto de la mano”.
Sustituir a un presidente no es la manera correcta de abordar la situación y perjudicaría la reputación de Cornell, sostuvo Kotlikoff.
Kotlikoff también dejó abierta la posibilidad de imponer restricciones drásticas a la actividad de las fraternidades, al señalar que la institución debe determinar si podían operar de forma segura. En la víspera había anunciado la prohibición de las fiestas en fraternidades hasta el final del año académico.
“Si, al final, las fraternidades no pueden existir en un entorno seguro y no pueden convencernos de que pueden ser seguras, entonces debemos tomar esa decisión”, afirmó agregando que la universidad debería basarse en la investigación y la evidencia, y no en las emociones.
Tras la salida de Kotlikoff, varios profesores que tomaron la palabra manifestaron que habían perdido la confianza en la capacidad de la administración para combatir las agresiones sexuales en el campus.
“El profesorado estaba extremadamente enojado. Le hicieron pasar un mal rato, creo que con razón”, comentó Richard Bensel, profesor de ciencias políticas.
Algunos miembros del Claustro advirtieron que una moción de censura precipitada haría poco para abordar los problemas de fondo.
Se espera que el debate continúe el 28 de octubre, seguido de una votación electrónica.
Una moción de censura por parte del profesorado sería en gran medida simbólica, pero podría enviar un mensaje a los miembros del consejo de administración de la universidad, quienes en última instancia deciden cómo se gestiona la institución y quién la dirige.
La denuncia ha sacudido el campus
Una mujer identificada en documentos judiciales con el seudónimo Jane Doe presentó una demanda el mes pasado en la que alega que siete miembros de la fraternidad Chi Phi la agredieron sexualmente o se aprovecharon de ella en octubre de 2024, y que Cornell gestionó mal sus quejas.
Todos los hombres señalados han negado las acusaciones alegando que sus relaciones fueron consensuadas o que no estuvieron implicados.
La investigación penal del departamento de policía de Cornell se estancó después de que el fiscal de distrito local determinara rápidamente que no se había cometido ningún delito.
En aquel momento, Kotlikoff abordó públicamente lo que calificó como acusaciones “profundamente perturbadoras”, suspendió a la fraternidad y señaló que había investigaciones penales y universitarias en marcha. Más tarde, convocó un grupo de trabajo presidencial para examinar la gestión de las agresiones sexuales en la institución.
Pero en una entrevista con The New York Times publicada el martes, Kotlikoff dijo que nunca hizo un seguimiento para saber qué había ocurrido con la mujer ni con la investigación penal.
Cuando un miembro del profesorado le preguntó si había leído el informe del Departamento de Policía de Cornell sobre las acusaciones de violación, Kotlikoff reconoció que no, pero explicó que se debía a que esa pesquisa era confidencial y a que la política universitaria establece que los altos cargos no deben desempeñar un papel en investigaciones penales.
“Rechazo rotundamente la idea de que no me interesara o que no me preocupara”, aseveró Kotlikoff.
Kotlikoff negó que no supiera que se había expulsado o suspendido a estudiantes como resultado de la investigación de la universidad en virtud del Título IX, pero admitió que, hasta hace poco, no sabía que la mujer había abandonado Cornell.
El profesorado describe una reunión “polémica”
“La institución está dividida de manera significativa”, expresó Grant Farred, profesor de Estudios Africanos e Inglés, indicando que quienes están en el ámbito de humanidades sentían que tenían suficiente información para proceder, mientras que quienes están en el de ciencias querían más datos.
Iris Packman, experta en investigación y políticas en el Climate Jobs Institute de Cornell, dijo que sintió que Kotlikoff se puso “a la defensiva”.
El profesor de Historia Laboral Paul Ortiz, principal patrocinador de la moción de censura, señaló que el debate se vio avivado por la percepción de que la administración no estaba haciendo lo suficiente para abordar “una crisis perpetua y continua”.
Anne Marie Brady, asociada sénior de extensión en la Escuela de Relaciones Industriales y Laborales de Cornell, apuntó que recibió con agrado el reciente anuncio de Kotlikoff de que la policía estatal, en lugar de la del campus, se encargará temporalmente de las investigaciones de agresiones sexuales, pero cuestionó el momento: un día antes del debate del Claustro.
Profesora que denunció acoso dice que casi le costó la carrera
Para Ariana Kim, profesora asociada de música en Cornell, el reconocimiento de Kotlikoff de que no había dado seguimiento al caso de la mujer fue “espantoso”.
Kim, una violinista nominada al Grammy, contó a The Associated Press que cuando empezó a trabajar en Cornell hace una década, sufrió intimidación y acoso sexual por parte de colegas de mayor rango. La universidad, sostuvo, no documentó adecuadamente sus quejas y nunca le informó con claridad de qué medidas disciplinarias, si es que hubo alguna, se habían tomado.
“Me preguntaron qué había hecho yo para provocar la situación”, relató.
Kim dijo que sus esfuerzos por evitar a colegas que la habían acosado se convirtieron en motivo de crítica durante la revisión para su titularidad. En un caso, un profesor citó su falta de disposición para aceptar sus consejos y el hecho de que lo evitara cuando votó en contra de concederle la titularidad.
Kotlikoff se convirtió en presidente interino de la universidad en julio de 2024 y asumió el cargo de manera permanente el año pasado.
Ha enfrentado retos, incluyendo una huelga de trabajadores de comedores y de limpieza, enojo por su decisión del año pasado de pagar 60 millones de dólares para resolver investigaciones de derechos civiles del gobierno del presidente Donald Trump, y acusaciones de activistas de que su administración sofocó protestas en el campus.
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Willingham informó desde Boston.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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