Momento decisivo en la venta de peces para acuario, uno de los negocios más controvertidos de Hawai
Kekoa Alip, residente de la isla de Hawai, sabe que hay informes recientes del estado que indican que al menos parte de la pesca para el comercio de peces de acuario podría reanudarse frente a la costa de Kona, sin que disminuya la población actual de los apreciados peces de arrecife de la región.
Pero este hombre de 46 años, al igual otros que crecieron en la costa de Kona, recuerda que el lau’īpala, o pez cirujano amarillo, y otras especies de peces codiciadas en el comercio de mascotas solían ser mucho más abundantes en esas costas de lo que son ahora, incluso más que durante la pausa de casi una década en la pesca para el comercio de peces de ornato.
“Podías ver el oleaje cargado de lau’īpalas", recordó Alip, quien vivía en una playa cerca del Parque de Ciencias y Tecnología Oceánicas de Hawai. “Desde mi infancia hasta principios de mi edad adulta, el cirujano amarillo generaba efectos muy visuales en el arrecife”.
La captura de peces de ornato ha sido uno de los temas ambientales más controvertidos de Hawai desde hace tiempo. Actualmente, esta práctica es ilegal en todo el estado tras años de batallas legales y fallos judiciales. No obstante, ahora se aproxima a una nueva encrucijada.
Muchos legisladores estatales esperan aprobar de manera definitiva una prohibición total en la sesión legislativa de este año —luego de varios intentos previos—, la cual detendría por completo la recolección de peces en la Isla Grande. La propuesta ha ganado cierto apoyo inicial y provocó un extenso debate en la Cámara de Representantes la semana pasada. La cámara baja aprobó el proyecto de ley HB 2101 con 43 votos a favor y 8 en contra, y la remitió al Senado para su consideración.
En la cámara alta, el proyecto de ley ha sido enviado a cuatro comisiones, lo que indica que podría enfrentar mayor resistencia allí.
Al mismo tiempo, los gestores estatales de recursos acuáticos avanzan con su propia normativa para reactivar la captura de peces en la Isla Grande, tras haber estado suspendida desde 2017. En concreto, proponen otorgar un número limitado de permisos —siete— a recolectores de la Isla Grande, quienes podrían extraer más de 200.000 peces cirujano amarillos y otras especies de los arrecifes de la zona cada año.
Las cuotas que les corresponden se asemejan en gran medida a las recomendadas en una evaluación ambiental elaborada por el sector de las mascotas hace cinco años, y esas similitudes han irritado a algunos conservacionistas locales.
Los peces de arrecife de Hawai son sumamente codiciados en el comercio de peces de ornato y representan una industria multimillonaria en el extranjero, según Ron Tubbs, quien capturó y vendió peces de arrecife en las costas de Oahu durante décadas, hasta que un fallo judicial detuvo esa práctica en 2021.
El martes —el mismo día del debate en la Cámara de Representantes—, la Pet Advocacy Network, la organización más importante del país dedicada al comercio de mascotas, contrató a Blake Oshiro, uno de los cabilderos más influyentes de Hawai, para que trabajara en nombre suyo, según consta en los registros éticos estatales. La firma de Oshiro, Capitol Consultants Hawai’i, ya había cabildeado en nombre del grupo en años anteriores, cuando la organización llevaba el nombre de Pet Industry Joint Advisory Council.
La propuesta de prohibición que transita por la legislatura este año ha generado cientos de páginas de testimonios escritos, en su mayoría a favor, pero hasta el momento, ninguno de la Pet Advocacy Network. El Consejo del Condado de Hawai respaldó la prohibición al votar 9-0 en enero para instar a los legisladores estatales a prohibir la pesca comercial de peces de ornato.
Algunos en la industria ven una nueva oportunidad de negocio. El Biota Group, dirigido por su director general Carsten Buschkühle y un gerente local, James Gorke, ha trabajado en los últimos años para criar en cautiverio especies de peces de arrecife de Hawai como alternativa a la pesca en su hábitat natural. Actualmente, el grupo utiliza grandes tanques en el campus de Waimānalo de la Universidad del Pacífico de Hawai.
Una prohibición de la pesca de peces de ornato la incentivaría a invertir más en este proyecto, según testificó la empresa recientemente.
“La acuicultura permite que los arrecifes hawaianos se mantengan poblados de vida marina”, añadió el grupo, “al tiempo que permite que estos animales emblemáticos actúen como embajadores para educar al mundo sobre los arrecifes de Hawai”.
El Biota Group declaró que el sector de la acuicultura de Hawai enfrenta “riesgos y pérdidas financieras significativos” en medio del impulso para reactivar las capturas de peces en su hábitat natural. Sus líderes no respondieron a las solicitudes de Civil Beat para hablar sobre estos desafíos.
Comercio de exportación
Tubbs dijo que buceó y recolectó peces de arrecife durante unas cuatro décadas antes de que un tribunal estatal prohibiera la práctica en Oahu, y exigiera una evaluación ambiental exhaustiva antes de que pudiera reanudarse.
Normalmente él obtenía grandes ganancias al vender kole —un pez cirujano oscuro con un anillo dorado alrededor de los ojos— a mayoristas en Los Ángeles u otras partes del territorio continental de Estados Unidos, por unos 20 dólares el ejemplar. Luego el mayorista vendía el pez a una tienda de mascotas por alrededor de 40 dólares, informó, y la tienda lo ofrecía a unos 60 dólares.
Tras la prohibición de la pesca de peces ornamentales en Oahu, Tubbs expuso que invirtió casi 100.000 dólares de sus ahorros para la jubilación en un intento fallido por criar pequeños crustáceos e invertebrados marinos en cautiverio. Ahora trabaja como fotógrafo de eventos y mecánico para poder sufragar sus gastos mensuales.
La prohibición de la pesca de peces de acuario “afectó enormemente a mucha gente aquí”, señaló Tubbs.
Entre 1975 y 2017, el número de recolectores comerciales osciló entre un mínimo de ocho, en 1982, hasta un máximo de 54 en 1996, según la División de Recursos Acuáticos, un organismo gubernamental de conservación ambiental.
En 2020, había 41 recolectores activos, informó la división, antes de que un fallo de un tribunal ambiental detuviera la práctica en todo el estado.
Alip, quien ahora se opone a la pesca de peces de ornato, solía pescar peces cirujano amarillo y kole en Kona cuando era adolescente junto con su primo, quien es unos 10 años mayor que él.
Después, su primo vendía los peces a mayoristas y le pagaba a Alip unos 100 dólares por inmersión, refirió, e hizo notar que usó las ganancias para comprar una camioneta Toyota nueva. Dejaron de hacerlo más o menos después de un año, preocupados por la disminución en la cantidad de peces que veían cada vez que se sumergían.
“Elegimos la ‘kuleana’ sobre el dinero”, manifestó Alip, quien usó el término de un concepto hawaiano que se refiere a la responsabilidad que tienen las personas de cuidar la tierra, la comunidad y la cultura. “Es un comercio de exportación. Nunca oí que nadie quisiera los peces localmente. Y eso me parecía preocupante incluso entonces”.
Alip, quien trabaja en conservación en la Isla Grande, dijo que ahora se siente un poco avergonzado por haber participado en esa práctica en la década de 1990. No obstante, hizo notar que el compartir su historia personal es necesario, en un momento en que las comunidades de Hawai debaten qué hacer respecto a la captura de peces de acuario.
Más que el simple número de peces
Ahora, gran parte del debate sobre la pesca de peces de ornato en Hawai se centra no sólo en si la práctica es sostenible, sino en qué significa realmente la sostenibilidad o cómo se manifiesta.
Los recolectores como Tubbs y sus partidarios mencionan estudios que muestran que el pez cirujano amarillo, el kole y otros peces de arrecife pueden reproducirse rápidamente en grandes cantidades. La mayoría de los peces jóvenes que capturan, según los recolectores y los gestores acuáticos estatales, de todas formas nunca habrían alcanzado la edad adulta en la naturaleza, ya que aún no desarrollaban sus defensas naturales contra los depredadores.
En 2024, la División de Recursos Acuáticos del estado informó a la Junta de Tierras y Recursos Naturales de Hawai que, con base en los censos de peces de los últimos años, se podrían reanudar las recolecciones limitadas sin perjudicar las poblaciones existentes.
La información proporcionada por la división sobre los recientes censos de peces podría ser útil, dijo Alohi Nakachi, nativa de la isla de Hawai e investigadora marina, pero debe ser considerada junto con los cambios negativos que las pequeñas comunidades costeras reportan haber presenciado a lo largo del tiempo, además de los enfoques indígenas que se utilizaban antiguamente para gestionar esos recursos.
“Son simplemente diferentes fuentes de conocimiento, diferentes maneras de saber, y debemos analizarlas en conjunto”, expuso Nakachi. “Lo que nos falta hoy son esos ‘konohiki’ (jefes locales), esas personas del lugar que estaban siempre en el agua y que presenciaron los cambios”.
“Es (un enfoque) holístico. No se trata sólo de los peces”, agregó. “Se trata de cómo el ‘limu’ (vegetación marina) afectará a los peces, que a su vez afectan a los arrecifes de coral. Todos forman parte de este sistema integrado, conectado”. Los peces jóvenes que no llegan a la edad adulta, añadió ella, no dejan de ser importantes. “Siguen cumpliendo una función en el ecosistema”.
El objetivo, dijo Nakachi, debería ser ayudar a que la especie prospere durante generaciones en un entorno saludable —algo que los hawaianos denominan ’āina momona—, al tiempo que enfrentan amenazas crecientes derivadas del cambio climático, además de la escorrentía y la degradación de su hábitat.
Bryan Ishida, biólogo acuático de la división, declaró en 2024 ante la junta de tierras que su análisis sobre si volver a permitir la captura de peces de ornato no incluyó consideraciones culturales y éticas, y que esas también debían tenerse en cuenta.
El futuro de la pesca de peces de acuario en Hawai aún se debate en los tribunales. Un grupo denominado Hawa’i Island Aquarium Fishers Association (Asociación de Pescadores de Peces de Ornato de la Isla de Hawai) presentó una demanda en 2024 para que la junta de tierras y la división acuática comenzaran a emitir licencias comerciales para las capturas.
Esos pescadores tienen derecho a reanudar la pesca de peces de acuario, según Geoff Davis, su abogado que radica en Los Ángeles, dado que en 2021 cumplieron con los requisitos de evaluación ambiental establecidos en una decisión judicial anterior.
Más aún, Davis ha dicho que los pescadores de peces de acuario son discriminados injustamente de entre otros pescadores al tener que completar esas evaluaciones costosas.
Una audiencia pública en línea sobre la propuesta de la división estatal para impulsar las normas que permitan la reapertura de la pesca de peces de acuario está programada para el 31 de marzo, seguida por una audiencia presencial el 1 de abril en la escuela secundaria Kealakehe, en Kailua-Kona.
El proyecto de ley que prohíbe la pesca de peces de ornato en el oeste de Hawai ahora se encuentra a la espera de una audiencia ante comisiones del Senado estatal.
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La cobertura de Civil Beat sobre temas ambientales en la isla de Hawai cuenta con el apoyo parcial de una subvención de la Dorrance Family Foundation; la cobertura sobre el cambio climático y el medio ambiente cuenta con el apoyo de la Fundación Healy, el Marisla Fund of the Hawai’i Community Foundation y la Frost Family Foundation.
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Esta historia fue publicada originalmente por Honolulu Civil Beat y distribuida a través de una colaboración con The Associated Press.






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