Manifestantes bloquean carreteras en Beirut en protesta contra aumentos de impuestos

Manifestantes bloquearon carreteras principales en Beirut y sus alrededores el martes, después de que el gabinete libanés aprobara aumentos de impuestos sobre el combustible y otros productos para financiar aumentos salariales del sector público.
El gabinete aprobó el lunes un impuesto de 300.000 libras libanesas (unos 3,30 dólares) por cada 20 litros (5,3 galones) de gasolina. El diésel quedó exento del nuevo impuesto, ya que la mayoría en Líbano depende de él para hacer funcionar generadores privados y compensar la grave escasez de electricidad estatal.
El gobierno también acordó aumentar el impuesto al valor agregado sobre todos los productos ya sujetos al gravamen del 11 al 12%, algo que el parlamento aún debe aprobar.
Los aumentos de impuestos buscan respaldar incrementos salariales y mejoras de pensiones para empleados públicos, después de que los sueldos perdieran valor con el colapso monetario de 2019, lo que les otorgaría el equivalente a seis meses adicionales de salario. El ministro de Información, Paul Morcos, indicó que los aumentos salariales costarían unos 800 millones de dólares.
Aunque el país mediterráneo se asienta sobre una de las mayores reservas de oro de Oriente Medio, sufre una inflación persistente y una corrupción generalizada. El país también registró unos 11.000 millones de dólares en daños en la guerra de 2024 entre Israel y el grupo Hezbollah.
Ira por el alza del combustible
Ghayath Saadeh, uno de los taxistas que bloqueó una carretera principal en Beirut, afirmó que los líderes del país “nos consideran a los taxistas como basura”.
“Todo se está encareciendo, la comida y las bebidas, y se acerca el Ramadán”, expresó. “Bloquearemos todas las carreteras, si Dios quiere, si no nos responden”.
Cuando el gobierno libanés propuso nuevos impuestos en 2019, incluida una tarifa mensual de 6 dólares por usar llamadas por internet a través de servicios como WhatsApp, estallaron protestas masivas que paralizaron el país durante meses. Los manifestantes exigieron que los líderes del país renunciaran por la corrupción generalizada, la parálisis gubernamental y el deterioro de la infraestructura, y pidieron el fin del sistema sectario de reparto de poder del país.
Líbano ha estado bajo presión internacional para realizar reformas financieras durante años, pero hasta ahora ha logrado pocos avances.
Plan para desarmar a milicias
El gabinete también recibió el lunes un informe del ejército libanés sobre sus avances en un plan para desarmar a grupos no estatales como el Hezbollah.
El mes pasado, el ejército anunció que había completado la primera fase del plan, que abarca el área al sur del río Litani, cerca de la frontera con Israel. La segunda fase del plan cubrirá tramos del sur de Líbano entre los ríos Litani y Awali, lo que incluye la ciudad portuaria de Sidón.
Morcos, el ministro de Información, declaró tras la sesión del gabinete que la segunda etapa debe tomar cuatro meses, pero podría ampliarse “dependiendo de los recursos disponibles, la continuidad de los ataques israelíes y los obstáculos en el terreno”.
El plan de desarme llega después de que un alto al fuego mediado por Estados Unidos pusiera fin nominalmente a una guerra entre Hezbollah e Israel en noviembre de 2024. Desde entonces, Israel ha acusado a Hezbollah de rearmarse y ha continuado lanzando ataques casi diarios en Líbano, además de ocupar varias colinas del lado libanés de la frontera.
Hezbollah ha insistido en que el acuerdo solo le exige desarmarse al sur del Litani y que no debatirá el desarme en el resto del país hasta que Israel detenga sus ataques y se retire de todo el territorio libanés.
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El corresponsal Hussein Malla contribuyó con esta nota.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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