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La andanada de ataques de Irán en el golfo Pérsico muestra que el caos es clave en su estrategia

IRÁN-EEUU-ISRAEL-FOTOS
IRÁN-EEUU-ISRAEL-FOTOS (AP)

Durante años, el gobierno teocrático de Irán advirtió que inundaría Oriente Medio con fuego de misiles y drones si sentía que su existencia estaba amenazada.

Eso es precisamente lo que está haciendo ahora la República Islámica.

Irán ha arrojado miles de drones y misiles balísticos desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra el sábado y mataron al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. Ha respondido con ataques a Israel, bases militares estadounidenses y embajadas en la región, así como instalaciones energéticas en todo el golfo Pérsico. También se han registrado lanzamientos de misiles iraníes contra Turquía y drones dirigidos a territorio de Azerbaiyán.

La estrategia básica de Irán consiste en infundir temor sobre los peligros de una guerra que se amplía, con la esperanza de que los aliados de Estados Unidos ejerzan suficiente presión para detener su campaña. Un conflicto prolongado, junto con bajas estadounidenses e israelíes, también podría jugar a favor de Irán.

El problema es que la estrategia de “bombardear a los vecinos” también podría volverse en su contra.

Una apuesta por desgastar las defensas regionales e infundir miedo

La principal prioridad de Irán es salir de la guerra con sus instituciones estatales intactas, afirmó Ellie Geranmayeh, subdirectora del programa de Oriente Medio y Norte de África del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

“Irán está elevando los costos de esta campaña militar estadounidense y regionalizándola desde el principio, tal como prometieron que harían si Estados Unidos reinicia la guerra otra vez con Irán”, señaló. Estados Unidos se unió a Israel el pasado junio en una guerra de 12 días, en la que se atacaron instalaciones de enriquecimiento nuclear. Irán sostiene que su programa es pacífico, aunque sus funcionarios habían amenazado con desarrollar una bomba mientras enriquecían uranio a niveles cercanos a los de grado armamentístico.

Los líderes iraníes creen que, al causar bajas y perturbar la producción de energía para elevar los precios del petróleo y el gas, los aliados de Estados Unidos o una opinión pública inquieta en su país presionarán al presidente estadounidense, Donald Trump, para que dé marcha atrás.

“Los iraníes apuestan básicamente a aguantar más que él, y a agotarlo a él y a sus aliados hasta el punto de que, en esencia, tengan una salida diplomática”, explicó Geranmayeh. Trump es impredecible, indicó, pero por ahora parece estar presionando por una “rendición incondicional a sus exigencias, en lugar de un acuerdo negociado”.

Estados Unidos e Israel han llevado a cabo cientos de ataques aéreos y han infligido graves daños a objetivos del gobierno iraní, militares y nucleares. Pese a estar en clara desventaja de potencia de fuego, Irán ha seguido lanzando misiles balísticos contra Israel, matando a 11 personas y alterando la vida de millones de israelíes. Más personas han muerto en los estados árabes del Golfo, mientras que la campaña de Estados Unidos e Israel ha matado a 1.045 personas en Irán.

Tras más de dos años de guerra en la Franja de Gaza, el público israelí parece tener poco apetito por otra larga ronda de combates. Las encuestas sugieren que el público estadounidense recela de un conflicto prolongado.

Amigos y antiguos enemigos, golpeados por igual por Irán

La ofensiva estadounidense e israelí se produjo después de que una serie de conversaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear iraní y las sanciones occidentales no lograra progresos.

Trump dijo el lunes que sus cuatro objetivos eran destruir las capacidades de misiles de Irán, aniquilar su armada, impedir que obtenga un arma nuclear y garantizar que no pueda seguir apoyando a grupos armados aliados.

La respuesta iraní no ha perdonado a nadie en la región, ni siquiera a Omán, que medió la última ronda de conversaciones nucleares y durante décadas ha mantenido una relación estrecha con Irán después de que ayudara al difunto sultán Qaboos bin Said a sofocar una rebelión en la década de 1970.

La semana pasada, mientras Estados Unidos acumulaba buques de guerra en la región, el ministro de Exteriores de Omán se apresuró a viajar a Washington en un último intento por mantener vivas las conversaciones nucleares.

Desde entonces, Omán ha sido arrastrado al conflicto. Un puerto omaní y barcos frente a su costa han sido atacados por misiles iraníes. El puerto omaní de Duqm ayudó al portaaviones USS Abraham Lincoln con la logística previa al despliegue.

Arabia Saudí, que mantiene una distensión con Teherán desde 2023, también quedó en la mira esta semana. Su refinería de Ras Tanura ha recibido ataques reiterados y la embajada de Estados Unidos en Riad fue alcanzada por drones, un momento embarazoso para el príncipe heredero, Mohammed bin Salman, que ha trabajado para cultivar una relación estrecha con Trump.

También Qatar y Emiratos Árabes Unidos tienen vínculos estrechos con Trump y han sufrido ataques reiterados.

La aritmética de los misiles cobra más importancia

A medida que la guerra continúa, entra en juego una sombría ecuación. Irán tiene un número finito de misiles y drones, al igual que los estados árabes del Golfo, Estados Unidos e Israel tienen un número limitado de misiles interceptores capaces de derribar el fuego entrante.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó el miércoles que miles de misiles y drones iraníes han sido “interceptados y vaporizados” durante la guerra. El ejército israelí dice haber destruido decenas de lanzadores de misiles.

Del lado estadounidense e israelí, seguir atacando los misiles y sus lanzadores sigue siendo clave. Ambos países tuvieron que derribar misiles iraníes durante la guerra de junio y en múltiples ocasiones durante la guerra entre Israel y Hamás.

“En términos simples, estamos enfocados en disparar a todas las cosas que pueden dispararnos”, declaró el almirante de la Marina de Estados Unidos Brad Cooper, jefe del Comando Central del ejército estadounidense.

Un alto funcionario occidental, que habló bajo condición de anonimato para tratar asuntos de inteligencia, indicó que Irán tiene misiles balísticos para varios días si continúa disparando al ritmo actual, pero podría reservar algunos para librar una campaña más larga.

El ejército israelí afirma que el número de lanzamientos iraníes ha disminuido considerablemente en los últimos días como resultado de los ataques aéreos, aunque las sirenas de alerta parecieron sonar constantemente en todo Israel desde el miércoles hasta el jueves.

La estrategia de Irán podría estar volviéndose en su contra

La estrategia de Irán de intentar amenazar la seguridad energética, abrir una brecha entre los estados del Golfo y los países occidentales y elevar los costos está “volviéndose en su contra”, sostuvo Hasan Alhasan, experto en Oriente Medio del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, con sede en Londres.

“Está llevando y empujando a los estados del Golfo a alinearse más estrechamente con Estados Unidos”, afirmó.

“Los estados del Golfo no pueden simplemente quedarse de brazos cruzados y seguir absorbiendo ataques indefinidos contra su infraestructura crítica y contra civiles en ciudades del Golfo”, señaló Alhasan. Probablemente estén intentando tanto adquirir más armas para interceptar el fuego entrante como encontrar maneras de intermediar para poner fin a la guerra, agregó.

El ministro iraní de Exteriores ha sugerido que las unidades militares de su país ahora están aisladas y actúan de manera independiente de cualquier control central del gobierno, una posible excusa para el fuego cada vez más errático de Irán.

“Están actuando con base en instrucciones —ya sabe, instrucciones generales— que se les dieron con antelación”, dijo Abbas Araghchi a Al Jazeera el domingo.

Pero tras una llamada telefónica el miércoles con Araghchi, el primer ministro de Qatar, el jeque Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, “rechazó categóricamente” su afirmación de que los misiles iraníes solo se dirigían a intereses estadounidenses y no pretendían atacar a Qatar.

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Keaten informó desde Ginebra. Las periodistas de The Associated Press Danica Kirka y Jill Lawless, en Londres, contribuyeron a este reportaje.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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