Adolescente encuentra a su hermana perdida en juego de sóftbol tras ver a una jugadora casi idéntica
“No sabíamos qué sentir, porque habíamos esperado toda la vida por este momento”, dijo Samantha Rensvold sobre el encuentro con su hermana Kyann
Una adolescente de Montana, Estados Unidos, se reencontró con su hermana perdida hace mucho tiempo cuando, inesperadamente, se encontraron cara a cara en un torneo de sóftbol, después de que una compañera de equipo le señalara que una jugadora del conjunto rival era idéntica a ella.
Samantha Rensvold, de 19 años, estaba jugando en un torneo de sóftbol en Montana el pasado mes de agosto cuando su compañera de equipo se fijó en Kyann Dean, de 18 años, del equipo contrario.
Rensvold, que es adoptada, sabía que tenía una hermana biológica menor cuya adopción fue cerrada, lo que significa que no sabía dónde estaba ni qué aspecto tenía.
“Todavía no la había visto de cerca cuando mi compañera me la señaló”, dijo Rensvold a la revista People el mes pasado, y agregó que cuando vio a Dean por primera vez, “prácticamente no podía creerlo”.
“Pensé: ‘No hay manera de que esto me esté pasando ahora mismo’”, añadió.

Rensvold, para no equivocarse, no se acercó a Dean después del partido. Pero tras comentarle a su madre el asombroso parecido, revisaron la lista de participantes del torneo y encontraron el nombre de Dean.
“Revisamos la lista y ella vio que su nombre era 'Kyann'”, dijo Rensvold, y continuó: “Mi madre sabía que ese era el nombre que le había puesto mi madre biológica”.
“Entonces mi madre me dijo: ‘Tiene que ser tu hermana. No es una coincidencia’”, contó.
La siguiente vez que se vieron en un partido de sóftbol, la madre de Rensvold se acercó a la familia de Dean y descubrió que las madres biológicas de sus hijas adoptivas compartían el mismo nombre y que ambas niñas habían nacido en el mismo hospital.
Las hermanas, que no se han hecho una prueba de ADN, estaban emocionadas de haberse encontrado, aunque les llevó un tiempo asimilarlo.
“No sabíamos qué sentir, porque habíamos esperado toda la vida por este momento”, dijo Rensvold.
Rensvold creció en la ciudad de Polson, mientras que Dean creció a 640 km de distancia, en Worden, según contaron las hermanas al medio Inside Edition. Sus padres biológicos tenían 19 y 17 años respectivamente cuando nació Rensvold, añadió la joven.
“No sabemos la razón exacta, pero siempre he supuesto que eran demasiado jóvenes y que querían darme una vida mejor, algo que tal vez no podían hacer”, dijo, y agregó: “Lo que no sé es por qué tuvieron dos hijos más y luego los dieron en adopción”.
Rensvold contó que había descubierto que tenía una hermana gracias a su otro hermano biológico, quien localizó a su familia.
Las hermanas han encontrado similitudes más allá de su apariencia y su afición al sóftbol. Ambas también jugaron voleibol en la secundaria, usaban el número seis en su uniforme y ocupaban la misma posición. Además, tienen la misma risita, acotó Rensvold.
Rensvold cursa actualmente su primer año en la universidad Spokane College, en el estado de Washington, mientras que Dean asiste a la universidad en Dakota del Norte.
“Cuando hablaba con la gente sobre mi situación con mi familia biológica, siempre tenía que explicar: ‘Tengo una hermana’”, dijo Rensvold.
“Pero es muy agradable poder ponerle cara, conocerla y pasar tiempo con ella. No me queda ninguna duda ni pregunta en la cabeza”, concluyó.
Traducción de Sara Pignatiello






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