Hallazgo en Pompeya: identifican como médico a una víctima encontrada con instrumentos
El hallazgo incluye instrumentos quirúrgicos y una losa de pizarra utilizada para preparar sustancias medicinales
Un nuevo estudio sugiere que una de las víctimas de la erupción del Vesubio, cuyos restos habían desconcertado durante décadas a los arqueólogos, podría haber sido un médico de la antigua Pompeya.
La ciudad romana, destruida y sepultada bajo toneladas de ceniza tras la erupción del año 79 d. C., continúa siendo uno de los sitios arqueológicos más emblemáticos y estudiados del mundo.
Durante las primeras 24 horas posteriores a la explosión del volcán, gran parte de la población murió por asfixia provocada por la inhalación de cenizas tóxicas y por el impacto extremo de las temperaturas.
Ahora, los investigadores creen haber identificado un detalle clave sobre una de esas víctimas: el objeto que sostenía en sus últimos momentos habría sido un antiguo “kit médico”.
El hallazgo apareció entre los restos de 13 personas que intentaron refugiarse en un viñedo de la ciudad, un sector que más tarde pasó a conocerse como el “Jardín de los Fugitivos”.
Según el estudio, el pequeño estuche contenía un cajón fabricado con material orgánico y piezas metálicas, una bolsa de tela con monedas de bronce y plata, además de varios instrumentos compatibles con herramientas médicas de la época.
Los arqueólogos también encontraron una losa de pizarra utilizada en la antigüedad para preparar sustancias medicinales o cosméticas y pequeños objetos metálicos que podrían corresponder a instrumental quirúrgico.
A partir de estos elementos, los investigadores sostienen que la víctima probablemente era un medicus, término latino utilizado para designar a los médicos en la antigua Roma.
El descubrimiento ofrece una nueva mirada sobre las últimas horas de quienes intentaron escapar de la erupción que destruyó Pompeya hace casi dos mil años.

“Este hombre llevó consigo sus herramientas porque probablemente esperaba reconstruir su vida en otro lugar gracias a su profesión, pero quizás también porque quería ayudar a otras personas”, explicó Gabriel Zuchtriegel, director arqueológico de Pompeya.
El especialista señaló además que el hallazgo tiene un valor simbólico especial.
“Dedicamos este pequeño pero significativo descubrimiento a todas las mujeres y hombres que hoy continúan ejerciendo esta profesión con un enorme sentido de responsabilidad y servicio a la comunidad”, afirmó.
Los investigadores lograron analizar el contenido del estuche sin dañarlo gracias al uso de técnicas avanzadas de diagnóstico, entre ellas tomografías computarizadas asistidas por inteligencia artificial.
“Hace dos mil años ya existían personas que no se limitaban a cumplir un horario de atención”, añadió Zuchtriegel. “Incluso mientras intentaba escapar de la erupción, este hombre seguía cargando sus instrumentos cuando la nube piroclástica alcanzó al grupo de fugitivos que trataba de abandonar la ciudad”.
Según los expertos, el descubrimiento abre nuevas posibilidades para el estudio de restos arqueológicos antiguos y vuelve a mostrar el enorme valor de Pompeya como una especie de archivo vivo de historias que todavía esperan ser reconstruidas.
Traducción de Leticia Zampedri






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