Bruce Dern recibe una ovación en Cannes con un nuevo documental sobre su vida
Cuando Bruce Dern salía del Actors Studio para intentar abrirse camino en Los Ángeles, Elia Kazan y Lee Strasberg le advirtieron que no iba a conseguir papeles de galán protagonista. Iba a ser “el quinto vaquero por la derecha”.
“Me dijeron: solo asegúrate de ser el quinto vaquero por la derecha más honesto y singular que nadie haya visto jamás”, recuerda Dern.
Dern tuvo que jugar a largo plazo. Pero para el actor, un ávido corredor de maratones que antes solía trotar desde su casa en Malibú hasta el set, la actuación siempre ha sido un deporte de resistencia.
Dern, que cumple 90 años el próximo mes, llegó al Festival de Cine de Cannes esta semana para recibir una merecida ovación.
“Dernsie: The Amazing Life of Bruce Dern”, un documental sobre su longeva carrera, se estrenó el jueves en el festival.
“Veo un viaje, un viaje largo e ininterrumpido”, manifestó Dern en una entrevista junto a su hija, Laura. “Un grupo de gente se reunió y dijo: ‘Bruce Dern sabe actuar’. Eso era todo lo que yo quería”.
Cannes, como la mayoría de las cosas para Dern, guarda un montón de historias. La primera vez que vino aquí, cuenta, fue con Alfred Hitchcock por “Marnie”. En 2013, ganó el premio al mejor actor en Cannes por una de sus pocas interpretaciones protagónicas, en “Nebraska”, dirigida por Alexander Payne.
En el camino, Laura Dern a menudo ha estado allí. Cuando era niña, Hitchcock le regaló una sillita de director en miniatura para sentarse. En “Nebraska”, Laura —quien protagonizó el primer largometraje de Payne, “Citizen Ruth”— durante una semana viajó en la furgoneta que iba detrás junto con Payne. Ahora está en el sur de Francia para filmar la cuarta temporada de “The White Lotus”, pero tenía muchas ganas de acompañar a su padre en su momento en Cannes y ayudarlo a desfilar por la alfombra roja.
“Lo que me encantaba de presenciar la carrera de papá es que, cuando yo era muy pequeña, la gente se me acercaba y me decía: ‘Vaya, cómo me encanta odiar a tu papá’”, contó. “Era una frase común, y significaba que se habían enamorado de ese personaje aunque le disparara a John Wayne o las distintas cosas que estuviera haciendo”.
“Hice volar el Super Bowl”, dice su padre, sonriendo.
Un actor de reparto villano
Dern ha hecho cosas terribles en pantalla. Golpeó a Barbara Stanwyck en “The Big Valley”. Linchó a Clint Eastwood en “Hang ’Em High” ("La marca de la horca"). Mató a John Wayne en “The Cowboys” ("Los cowboys"), una ofensa que algunos nunca le perdonaron.
En “Black Sunday” ("Domingo negro") de 1977, Dern interpretó a un piloto veterano de Vietnam perturbado que busca provocar un desastre en el Super Bowl con un dirigible lleno de explosivos. Hazañas así, y la intensidad eléctrica que Dern les aportaba, hicieron que cineastas como Quentin Tarantino lo idolatraran. En el documental, Tarantino lo llama “uno de los ejemplos más finos y entretenidos de la gran actuación estadounidense”.
Esa imprevisibilidad también convierte a Dern en una entrevista de las que te mantienen al borde del asiento. Tiene historias que contar, y le gusta contarlas. Los desvíos llegan como golpes de nocaut. Eso supuso un desafío particular para el director de “Dernsie”, Mike Mendez. Él y Dern empezaron simplemente conversando durante desayunos en IHOP. Para el documental, intentó recrear esa experiencia mientras, en vano, trataba de mantener a Dern en el tema.
“Yo lo intentaba”, suspira Mendez. “Pero como cualquiera que haya hablado con él o lo haya entrevistado, es como un toro salvaje. Le das una pregunta y su mente simplemente va a ir adonde vaya a ir”.
Al conversar en Cannes, los temas que Dern abordó con total libertad incluyeron el trato de Hitchcock a Tippi Hedren, su amistad con Jack Nicholson (“Él estaba por delante de todos nosotros”), lo que Stanwyck le dijo después de abofetearlo (“Me dijo: ‘Ni siquiera voy a preguntarte si te hice daño’”), una ruta de trote hasta Santa Barbara y una recitación casi palabra por palabra de la escena culminante de “Nebraska”.
Improvisar con “Dernsies”
Pero un hilo conductor de “Dernsie” es el significado de su título. A lo largo de su carrera, Dern fue conocido por sus improvisaciones espontáneas que daban vida a las escenas. El término se lo atribuye a Nicholson, a quien le gustó un chasquido de dedos que Dern añadió durante el rodaje de la película de Nicholson de 1971, “Drive, He Said” ("Aquellos años").
“Él dijo: ‘Quiero decir algo. ¿Ese chasquido de dedos que acaba de hacer? Lleva haciendo esa m--- desde hace 10 años y nadie le había dado la oportunidad de filmar eso. Eso es un Dernsie’”, relata Dern.
Durante una escena con Brad Pitt en “Once Upon a Time … in Hollywood” ("Érase una vez en Hollywood"), Dern añadió una frase —“Hiciste algo hoy que de verdad me conmovió. Viniste a verme”— que, según afirma, surgió de cómo se sentía por formar parte de la película.
“Y después Brad tenía lágrimas en los ojos y me levantó como a un bebé y me llevó en brazos por el set”, cuenta Dern, riéndose.
“No lo ensayo”, explica. “Una vez que el interruptor está encendido, sigues. Los Dernsies, no sé cuáles van a ser. Tomo de todo lo que está pasando alrededor, aunque no tenga nada que ver”.
Y no son solo las reminiscencias de un actor retirado. Dern todavía tiene muy presente la mentalidad de un actor en activo. Planea seguir hasta el final. Es una actitud que la madre de Laura, Diane Ladd, quien murió el año pasado, también compartía.
“Leemos muchísimo sobre la longevidad”, dice ella. “Ahora los estudios están mostrando que una vida guiada por un propósito, más que una dieta mediterránea, más que todas las distintas cosas que la gente debate, es en realidad el mayor factor de longevidad. Mis dos padres me dijeron que actuarían hasta el final. Mi papá está decidido a ser un artista de por vida”.
Además de este reconocimiento por “Nebraska” en Cannes, Dern ha sido nominado dos veces al Premio de la Academia. Coprotagonizó “The Trip” ("El viaje"), “The Great Gatsby” (“El gran Gatsby”), “Coming Home” ("Regreso sin gloria"), “The ’Burbs” y “The Hateful Eight” ("Los 8 más odiados"). Ha acumulado más de 150 créditos.
Nada mal para “el quinto vaquero por la derecha”.






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