Hegseth emite contundente advertencia a países latinoamericanos sobre cárteles
El secretario de Defensa habló en lo que el Pentágono presentó como la primera “Conferencia de las Américas contra los Cárteles”
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, emitió una contundente advertencia a los países latinoamericanos el jueves, instándolos a adoptar una postura significativamente más agresiva contra los cárteles de la droga.
Hegseth dejó claro que la administración de Donald Trump se verá forzada a actuar unilateralmente si los gobiernos de la región no logran combatir eficazmente a las organizaciones criminales que representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos y sus fronteras.
“Estados Unidos está preparado para enfrentar estas amenazas y pasar a la ofensiva en solitario si es necesario”, afirmó Hegseth en un discurso pronunciado en el Comando Sur de Estados Unidos en Miami. Sus palabras resonaron durante lo que el Pentágono presentó como la primera “Conferencia de las Américas contra los Cárteles”, un evento que congregó a funcionarios de defensa de gobiernos aliados de toda la región, incluyendo representantes de Argentina, Honduras y República Dominicana, entre más de una docena de naciones conservadoras.
Cabe destacar que la mayoría de estos líderes militares llegaron a Florida acompañando a sus respectivos presidentes, quienes tienen previsto asistir a una cumbre con el presidente Donald Trump en su club de golf este sábado.
El secretario de Defensa sostuvo que Estados Unidos y América Latina comparten una herencia cristiana, la cual, según su perspectiva, está en juego como resultado de décadas de inacción y de un enfoque puramente policial para combatir el crimen organizado y las redes terroristas en el hemisferio occidental.

“Lo de siempre no va a seguir”, manifestó, al prometer apoyo de Estados Unidos para combatir a los cárteles, restablecer la disuasión y “hacer que las Américas vuelvan a ser grandes”.
Sus comentarios fueron respaldados por Stephen Miller, el subjefe de despacho de la Casa Blanca, quien es un arquitecto clave de la agresiva postura de Trump en la región.
“Los cárteles que operan en este hemisferio son el ISIS (grupo Estado Islámico) y el Al Qaeda de este hemisferio y deben ser tratados con la misma implacabilidad”, declaró Miller, y añadió que debe emplearse el “poder duro” y la fuerza letal —no la justicia penal— para repeler a esos grupos.
“Los derechos humanos que vamos a proteger no son los de los salvajes que violan, torturan y asesinan, sino los de los ciudadanos promedio”, expresó.
Las reuniones se producen mientras el gobierno republicano de Estados Unidos busca aprovechar activos militares para restablecer el predominio en el hemisferio, al tiempo que también libra una guerra en Irán.
Cuando asumió el cargo en enero de 2025, Trump prometió un renovado enfoque en América Latina, un giro estratégico que su estrategia de seguridad nacional describe como el “Corolario Trump” de la Doctrina Monroe del siglo XIX, que buscaba acabar con las incursiones europeas en las Américas. Un elemento clave de ese objetivo es una mayor dependencia de las fuerzas armadas de Estados Unidos para neutralizar a los cárteles de la droga, a los que desde hace tiempo se culpa del vertiginoso aumento de los índices de delincuencia y homicidios que frenan el potencial económico de América Latina y alimentan la migración hacia Estados Unidos.
“Durante demasiado tiempo, los líderes en Washington abandonaron la sencilla sabiduría de la Doctrina Monroe”, señaló Hegseth, al referirse al enfoque de Trump sobre la seguridad de la región como la “Doctrina Donroe”.
Desde el inicio, el mandatario estadounidense designó a cárteles de México y Venezuela como organizaciones terroristas extranjeras. Más tarde, declaró que Washington estaba en “conflicto armado” con esos grupos.
Esa extraordinaria afirmación del poder presidencial para combatir el narcotráfico es el elemento central del fundamento jurídico de la Casa Blanca para realizar decenas de ataques contra presuntos narcotraficantes en el mar Caribe y el océano Pacífico oriental —hasta ahora, 44 ofensivas contra embarcaciones que han dejado al menos 150 muertos.
Un enorme despliegue naval, no visto en América Latina desde el fin de la Guerra Fría, también allanó el camino para la operación militar de Estados Unidos a inicios de enero que capturó al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien ahora enfrenta cargos por narcotráfico en Nueva York.
El enfoque de Trump ha ganado apoyo entre conservadores de la región, como Nayib Bukele, de El Salvador, quien llegó al poder con promesas de aplicar una “mano dura” contra los grupos criminales. Apenas esta semana, Ecuador realizó por primera vez operaciones conjuntas con fuerzas militares de Estados Unidos contra grupos de crimen organizado.
Pero depender de las fuerzas armadas para sustituir el papel que tradicionalmente desempeñan las fuerzas civiles del orden conlleva riesgos en una región donde las instituciones militares y la supervisión son más débiles, las fuerzas armadas arrastran un legado de abusos de derechos humanos y la corrupción es un desafío permanente.
Rebecca Bill Chavez, presidenta del Diálogo Interamericano y ex subsecretaria adjunta de Defensa para asuntos del hemisferio occidental advirtió que sin instituciones sólidas de Estado de derecho y supervisión civil, militarizar la lucha contra los cárteles puede debilitar a las mismas instituciones necesarias para derrotarlos.







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