De la Espriella ofrece salvar a Colombia de la “izquierda radical” al cierre de su campaña electoral

Una semana antes del balotaje en Colombia, el candidato presidencial Abelardo De La Espriella cerró su campaña en un multitudinario acto en Buga, uno de los principales centros de peregrinación católica en el suroeste del país, donde prometió reconstruir la nación y salvarla de la “izquierda radical”.
El 21 de junio, los colombianos acudirán a las urnas para elegir a su próximo presidente entre el progresista Iván Cepeda, que ofrece continuar el legado del actual mandatario Gustavo Petro y vencer a la “ultraderecha”, y el conservador De la Espriella, quien promete un vuelco y una política de “mano dura”.
De la Espriella emergió como un duro rival para Cepeda al superarlo en votación de primera vuelta por más de 662.000 votos, según el escrutinio.
En un discurso plagado de evocaciones de fe, el postulante les dijo a sus miles de seguidores en Buga, en el Valle del Cauca, que “he venido a encomendarle al Señor de los Milagros el triunfo de la patria milagro”. Hacía alusión a una imagen de Jesucristo crucificado que despierta una devoción histórica y fervorosa en esta región.
“La batalla política la tenemos ganada, ahora corresponde ganar la batalla espiritual”, señaló De La Espriella y ofreció “derrotar a la izquierda radical” porque “vamos a salvar y a reconstruir Colombia”.
El abogado de 47 años declaró que tuvo una conversión al catolicismo hace cinco años tras la muerte de una tía creyente. Sus opositores han cuestionado lo que consideran un uso de la fe con fines proselitistas.
Ovacionado por los asistentes y detrás de una cabina de cristal blindada por motivos de seguridad, De La Espriella envío un mensaje a los cabecillas más importantes de las agrupaciones armadas ilegales que mantienen un conflicto armado interno con el Estado y a las que acusó —sin presentar pruebas— de presionar violentamente a los habitantes de esa región para que no voten por él.
“A los bandidos del Clan del Golfo, de las disidencias (de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC), a Mordisco, a Calarcá y demás hierba del pantano, desde aquí de Buga les digo: a partir del 7 de agosto los declaro objetivo militar y los voy a dar de baja como corresponde”.
El proceso electoral transcurre en medio de la preocupación por la acción de los grupos armados ilegales que se disputan territorios estratégicos para el narcotráfico y por la violencia política tras el asesinato del excongresista Miguel Uribe Turbay.
Desde la otra orilla ideológica a la del candidato oficialista Cepeda, heredero político de Petro, De la Espriella dijo que terminará con la política de “paz total” que impulsa el gobierno en busca del desarme de esas estructuras.
“La paz verdadera no se construye premiando a los violentos, se construye garantizando justicia para los ciudadanos de bien”, enfatizó.
Tras los resultados de la primera vuelta, el aspirante por el movimiento Defensores de la Patria agradeció el apoyo político del presidente estadounidense Donald Trump al calificarlo como un “líder inteligente, fuerte y duro”.
Dicho respaldo generó el rechazo de Petro, quien le pidió no intervenir en la campaña.






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