Condena sin prisión efectiva para excomandante por hundimiento de submarino en Argentina

Un tribunal federal condenó el martes a tres años de prisión condicional a un excapitán de navío argentino por el hundimiento en 2017 de un submarino que causó la muerte de sus 44 tripulantes y se convirtió en una de las mayores tragedias de la historia de la Armada en el país sudamericano.
El Tribunal Oral Federal de Santa Cruz, en el sur, condenó al excomandante de la Fuerza de Submarinos de Argentina Claudio Villamide por incumplimiento de los deberes de funcionario público y estrago culposo agravado por el caso del submarino ARA San Juan. Los jueces de esa corte darán a conocer los fundamentos de la sentencia el 21 de agosto.
“Soy inocente. Al día de hoy no entiendo claramente por qué me han acusado por el naufragio del submarino", declaró Villamide antes de conocerse el veredicto. "No me han podido indicar qué es lo que hice mal y cuál fue el incumplimiento de mis deberes que ocasionó la pérdida del control del buque, su ida a pique y su naufragio”.
En el marco de la sentencia, que no implica ir a la cárcel, los jueces también le impusieron a Villamide reglas de conducta por tres años, entre ellas fijar domicilio y un número de teléfono y notificar al tribunal cualquier cambio, no cometer nuevos delitos y someterse al control de la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal.
En tanto, el tribunal absolvió por unanimidad a Luis Enrique López Mazzeo, exjefe de Adiestramiento y Alistamiento Naval; a Héctor Alonso, exjefe del Estado Mayor del Comando de la Fuerza de Submarinos, y a Hugo Correa, exjefe de Operaciones.
Luis Tagliapietra, padre de uno de los tripulantes fallecido y representante de varios querellantes, dijo a The Associated Press que apelarán la sentencia. Señaló que las penas impuestas están lejos de las que habían solicitado, aunque afirmó que el fallo no los sorprendió. Tagliapietra había solicitado penas de entre siete y ocho años para los cuatro marinos.
El ARA San Juan desapareció el 15 de noviembre de 2017 en aguas del Atlántico Sur mientras regresaba desde Ushuaia, en el extremo sur del país, hacia su base en Mar del Plata, a 400 kilómetros de Buenos Aires.
Ese día la tripulación informó de una avería provocada por el ingreso de agua a las baterías, aunque aseguró que el incidente ya se había solucionado. Horas después, se registró una explosión en la zona donde se perdió el contacto con la nave.
La investigación judicial concluyó que el submarino, de fabricación alemana, presentaba deficiencias operativas antes de zarpar el 25 de octubre de 2017, las cuales habían sido informadas a Villamide a lo largo de ese año.
Según la causa, el agua ingresó por el sistema de ventilación, alcanzó las baterías y provocó un cortocircuito. El submarino comenzó entonces un descenso descontrolado y, finalmente, implosionó al superar los 600 metros de profundidad.
La empresa estadounidense Ocean Infinity encontró los restos del submarino un año después de su desaparición a 600 kilómetros al este del puerto de Comodoro Rivadavia, en la provincia argentina de Chubut.
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La periodista de The Associated Press Almudena Calatrava contribuyó a este reporte desde Buenos Aires.






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