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Alto nivel de indecisos en Perú que elige presidente entre una conservadora y un progresista

Los peruanos elegirán el domingo a un nuevo mandatario entre dos candidatos en las antípodas ideológicas en un balotaje que se celebra en medio de una crisis política y de seguridad interna y para el que aún hay un alto número de indecisos.

En la primera vuelta de abril Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, se elevaron por encima de más de una treintena de rivales, pero la suma de votos entre ambos no superó el 30%.

La conservadora Fujimori, hija del fallecido y condenado expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), obtuvo 17,18% de los sufragios mientras el nacionalista Sánchez, aliado del exmandatario encarcelado Pedro Castillo (2021-2022), consiguió 12,03%.

“Hay un bolsón de indecisos... creo que es ahí donde los anti-voto en clave emocional van a jugarse el partido final”, dijo a The Associated Press el analista político Iván García.

Una encuesta de fines de mayo de la firma Ipsos Perú dio a Fujimori 38% de intención de voto y 35% a Sánchez, mientras quienes no se habían decidido por uno de ellos sumaron 27%. El margen de error del sondeo fue de 2,8 puntos porcentuales.

A su vez, ambos candidatos cosechan un alto nivel de rechazo: 40% de los encuestados dijo que no votaría por Fujimori y 38% que no lo haría por Sánchez.

La oposición a Fujimori está ligada a la herencia autoritaria y de corrupción del gobierno de su padre, mientras las objeciones a Sánchez apuntan al temor de su alianza con Castillo, percibido como corrupto y caótico. En la breve gestión de 16 meses de Castillo hubo más de 70 cambios ministeriales.

Fujimori busca otra vez el poder

La política de 51 años —que se postula por cuarta vez a la presidencia— afirma que en su eventual gestión habrá “orden” para las inversiones extranjeras y la seguridad interna, amenazada por el incremento de la delincuencia. En el último quinquenio se han quintuplicado las extorsiones y duplicado los asesinatos en el país.

En el único debate previo al balotaje Fujimori reivindicó el gobierno de su padre y prometió que vencerá a la criminalidad al igual que Alberto Fujimori derrotó al grupo terrorista Sendero Luminoso.

Afirmó que en su gobierno habrá “pollo más barato, balones de gas a precio accesible, fertilizantes a buen precio para tu cosecha, saber que saldrás a trabajar y volverás sano y salvo a tu casa”.

La candidata ha intentado matizar su imagen de “mano dura” con muestras de proximidad hacia antiguos rivales como el expresidente Pedro Kuczynski (2016-2018), quien la venció en los comicios de 2016.

Kuczynski renunció en 2018 en medio de pedidos de destitución y censuras a ministros claves impulsadas por el partido de Fujimori, quien luego le pidió disculpas por la inestabilidad generada durante su gestión.

“Sé que a lo largo de mi vida política he cometido errores, de ellos aprendí", aseguró la candidata durante el debate.

Qué propone Sánchez

El legislador, popular en el sector rural y el sur del país, ha intentado calmar la preocupación que genera su candidatura entre los inversionistas. El psicólogo de profesión ha repetido públicamente que no expropiará ningún activo de empresas transnacionales que extraen minerales o gas de Perú.

Durante el debate dijo que un eventual gobierno suyo estará abierto a “todas las banderas para generar trabajo y progreso”, pero destacó su apoyo a las inversiones de China como el tren bioceánico que busca conectar al estratégico puerto de Chancay, sobre el Pacífico, con la costa atlántica de Brasil.

Sánchez, de 57 años y quien viste un sombrero campesino de ala ancha que le regaló Castillo, también ha tomado distancia de un socio menor, el ultranacionalista Antauro Humala —exmilitar y hermano del encarcelado expresidente Ollanta Humala (2011-2016)— que propone aplicar la pena de muerte en casos de corrupción.

En declaraciones a The Associated Press dijo que buscará renegociar los contratos mineros de forma consensuada, incluido el de Las Bambas, una de las minas de cobre más grandes del mundo controlada por la estatal china Minmetals.

Las expectativas del mercado

En un documento emitido a inicios de esta semana la agencia de calificación crediticia Fitch Ratings sostuvo que una victoria de Fujimori “impulsaría la inversión privada y la ejecución de proyectos", mientras que si gana Sánchez “aumentaría la incertidumbre sobre impuestos, regalías, estabilidad contractual e intervención estatal”.

Sin embargo, destacó que “independientemente de quién gane” los problemas de gobernabilidad de Perú — que vio pasar ocho presidentes en una década — y la composición del Congreso bicameral, en el que ningún partido tiene mayoría, “limitarán la capacidad del próximo gobierno” para impulsar reformas claves, grandes planes mineros y obras de infraestructura cruciales para el crecimiento.

En el nuevo Senado, compuesto por 60 legisladores, se necesitan al menos 40 votos para destituir a un presidente. Según los expertos la única protegida contra una eventual remoción es Fujimori que posee 22 senadores, mientras Sánchez sólo tiene 14 y estará obligado a tejer alianzas con otras fuerzas políticas.

Para García, si gana Fujimori el Congreso “sería mucho más favorable”, pero si triunfa Sánchez “estaría afilando los cuchillos todas las semanas”.

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