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Turismo sexual, rusos y 5.000 marineros estadounidenses: Pattaya recibe al portaaviones USS Abraham Lincoln

La guerra de Vietnam impulsó el turismo sexual en el complejo turístico.

Thomas Suen
Tailandia lanza una advertencia sobre la prostitución ante la llegada de 5.000 marineros estadounidenses tras meses en el mar
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Después de 286 días en el mar, unos 5.000 marineros e infantes de marina a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln finalmente llegaron el miércoles al puerto de Laem Chabang, en Tailandia.

La esperada escala pone fin a una racha récord de días consecutivos en el mar para el buque, tras un prolongado despliegue marcado por reportes sobre problemas de salud mental y el deterioro de las condiciones a bordo.

El USS Abraham Lincoln fue desplegado en noviembre del año pasado y desde entonces participó en el bloqueo naval de Estados Unidos y en operaciones de combate durante la guerra con Irán. Su permanencia en alta mar superó con creces la duración habitual de las misiones de la Armada, que suelen extenderse entre seis y nueve meses, aunque pueden prolongarse durante periodos de conflicto.

Tras meses de operaciones, la llegada a Tailandia permitirá a parte de la tripulación disfrutar de un descanso en tierra. Uno de los destinos más conocidos de la zona es Pattaya, una ciudad turística cercana a Laem Chabang y una escala habitual para los marineros del USS Abraham Lincoln.

Pattaya tiene fama internacional como destino de turismo sexual, aunque esa imagen representa solo una faceta de una ciudad que ofrece muchas otras opciones a sus visitantes.

Clientes de un restaurante se sientan bajo una pancarta en Pattaya, Tailandia, el 1 de septiembre de 2026
Clientes de un restaurante se sientan bajo una pancarta en Pattaya, Tailandia, el 1 de septiembre de 2026 (Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved.)

Los cerca de 5.000 marineros e infantes de marina se sumarán a los millones de turistas que visitan la zona cada año. La presencia de militares estadounidenses tampoco es una novedad: muchos llegan a Tailandia para participar en importantes ejercicios terrestres y marítimos junto con las fuerzas armadas del país.

La llegada del USS Abraham Lincoln, sin embargo, despertó especial atención. En los días previos, las redes sociales se llenaron de bromas sobre cómo aprovecharían los marineros su permiso en tierra, alimentadas en buena medida por la fama que Pattaya arrastra desde hace décadas como destino de turismo sexual. Quienes han visitado la ciudad en los últimos años, no obstante, aseguran que esa imagen ha comenzado a cambiar a medida que crecen las atracciones dirigidas a familias y a otro tipo de viajeros.

Pattaya también está acostumbrada a recibir tripulaciones de la Armada estadounidense. Sus buques suelen atracar en puertos cercanos, como Laem Chabang y la Base Naval Real Tailandesa de Sattahip, ambos a menos de una hora en auto de la ciudad.

Estas visitas representan además una importante fuente de ingresos para los negocios locales, debido al gasto de los marineros durante sus permisos. Pero su paso por la zona no se limita al turismo: las tripulaciones también suelen participar en iniciativas de apoyo a las comunidades cercanas, desde brindar atención médica especializada a sus habitantes hasta realizar labores de voluntariado en orfanatos.

Un remolcador guía al portaaviones de propulsión nuclear USS Abraham Lincoln (CVN-72) hacia el puerto de Laem Chabang, cerca de Pattaya, el 2 de septiembre de 2026
Un remolcador guía al portaaviones de propulsión nuclear USS Abraham Lincoln (CVN-72) hacia el puerto de Laem Chabang, cerca de Pattaya, el 2 de septiembre de 2026 (AFP/Getty)

Sin embargo, cuando cientos o incluso miles de marineros desembarcan para disfrutar de unos días de descanso, la Armada también toma precauciones. Miembros de su Patrulla Costera trabajan junto con la policía tailandesa para mantener el orden y atender cualquier incidente que pueda surgir.

Antes de bajar a tierra, es probable que las tripulaciones también hayan recibido un recordatorio sobre las normas que deben cumplir. Aunque la prohibición rara vez se aplica, la prostitución es ilegal en Tailandia. Además, pagar por servicios sexuales constituye un delito para los militares estadounidenses en virtud del artículo 134 del Código Uniforme de Justicia Militar, que rige a las fuerzas armadas del país.

La relación entre el ejército estadounidense y esta zona de Tailandia, sin embargo, se remonta a varias décadas atrás. Durante la Guerra de Vietnam, entre 40.000 y 50.000 militares estadounidenses llegaron a estar destinados en el país, principalmente para apoyar las operaciones aéreas del conflicto. Las fuerzas de Estados Unidos operaban desde distintas bases repartidas por el territorio tailandés, alrededor de las cuales floreció una intensa vida nocturna.

Pattaya ocupaba un lugar estratégico dentro de ese entramado. La ciudad se encontraba cerca de la base naval de Sattahip y del aeródromo de U-Tapao de la Armada tailandesa, utilizado en aquella época por bombarderos B-52 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Turistas recorren Walking Street, en Pattaya, Tailandia, el 31 de agosto de 2026
Turistas recorren Walking Street, en Pattaya, Tailandia, el 31 de agosto de 2026 (Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved.)

Elizabeth Becker, autora de Overbooked: The Exploding Business of Travel and Tourism, explica que durante la Guerra de Vietnam los soldados estadounidenses comenzaron a llegar en masa a Pattaya, hasta entonces un tranquilo pueblo pesquero, que terminó convertido en un “desenfrenado lugar de recreo junto al mar”.

La presencia de bases militares cercanas garantizaba un flujo constante de visitantes. Al mismo tiempo, la Ley de Lugares de Entretenimiento de 1966 abrió una zona gris que permitió que el comercio sexual funcionara de forma relativamente abierta en bares y salones de masajes, bajo la figura de acuerdos privados entre clientes y trabajadores, pese a que una ley de 1960 prohibía la prostitución.

Pero la transformación de Pattaya no terminó con la retirada de las fuerzas estadounidenses en 1976. Su playa, situada a una distancia accesible de Bangkok, ayudó a que la ciudad pasara de recibir militares a atraer cada vez más turistas civiles.

Para entonces, Pattaya ya contaba con una amplia infraestructura de clubes nocturnos, bares y otros locales de entretenimiento. Con los vuelos cada vez más baratos y el auge de los viajes organizados, ese sector comenzó a promocionarse entre un número creciente de visitantes internacionales. Así, el turismo sexual terminó por consolidarse como una de las actividades por las que la ciudad se hizo conocida en todo el mundo.

El portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN-72) llega al puerto de Laem Chabang
El portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN-72) llega al puerto de Laem Chabang (Getty)

Las profundas desigualdades económicas también impulsaron el crecimiento de este sector. Muchos jóvenes, tanto mujeres como hombres, dejaron la empobrecida región de Isan, en el noreste de Tailandia, atraídos por los ingresos que ofrecía la vida nocturna de Pattaya, muy superiores a los que podían obtener trabajando en el campo. Para muchos, esos empleos también representaban una oportunidad de enviar dinero a sus familias.

Aunque la prostitución sigue siendo un tema tabú en la cultura tailandesa, el trabajo sexual ha existido de forma discreta en el país durante siglos. De hecho, el mercado destinado a los propios tailandeses es mucho mayor que el más visible y conocido internacionalmente, orientado a los visitantes extranjeros.

Turistas recorren la playa de Pattaya, Tailandia, a bordo de una moto acuática
Turistas recorren la playa de Pattaya, Tailandia, a bordo de una moto acuática (Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved.)

Pattaya volvió a transformarse en la década de 1990, esta vez con la llegada de una nueva ola de turistas procedentes de la antigua Unión Soviética tras su disolución a finales de 1991.

La ciudad supo adaptarse al auge del turismo internacional. Los nuevos visitantes llegaban en vuelos chárter directos al aeropuerto de U-Tapao, incluso desde ciudades alejadas de los grandes centros urbanos, y podían aprovechar un régimen que les permitía permanecer en Tailandia hasta 30 días sin visa. A medida que crecía el número de turistas de habla rusa, los negocios locales comenzaron a adaptarse y los carteles en cirílico se multiplicaron por las calles de Pattaya.

Pero los rusos no fueron los únicos extranjeros que encontraron en la ciudad una especie de segundo hogar.

El clima tropical y la percepción de que las autoridades locales eran permisivas también hicieron de Pattaya un refugio atractivo para fugitivos y delincuentes de distintas partes del mundo. Entre ellos había miembros del crimen organizado ruso y de otros países de Europa Oriental y Occidental, además de bandas de motociclistas australianos vinculadas al narcotráfico.

Varias personas esperan en un bar de una calle repleta de bares y locales de entretenimiento en Pattaya, Tailandia, el 1 de septiembre de 2026
Varias personas esperan en un bar de una calle repleta de bares y locales de entretenimiento en Pattaya, Tailandia, el 1 de septiembre de 2026 (Reuters)

En las últimas décadas, Pattaya también ha intentado dejar atrás parte de esa reputación y reinventarse como un destino para toda la familia, con resultados considerables. Parques, centros comerciales y complejos turísticos de lujo se han multiplicado en la ciudad y sus alrededores, atrayendo tanto a turistas tailandeses como a visitantes de otros países de Asia.

La oferta va mucho más allá de la vida nocturna. Entre sus principales atracciones se encuentra un popular parque acuático inspirado en personajes de Cartoon Network, mientras que el Jardín Botánico Tropical Nong Nooch combina extensos jardines con espectáculos culturales. Otro de los lugares más conocidos es el Santuario de la Verdad, una imponente estructura de madera de más de 100 metros de altura.

A estas opciones se suman campos de golf, eventos deportivos y excursiones de un día a las islas cercanas, una oferta que refleja el esfuerzo de Pattaya por atraer a un público mucho más amplio.

Sin embargo, la ciudad no ha dejado atrás por completo la imagen que la hizo famosa. Quienes quieran conocer una parte de la antigua Pattaya todavía pueden recorrer por la noche Walking Street, el corazón de su concurrido distrito de bares y vida nocturna.

Traducción de Leticia Zampedri

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