Demandan a Delta Air Lines después de que una severa turbulencia dejara 25 personas heridas
Los pasajeros han empezado a llamar a su experiencia “los 2,5 minutos de terror”
La aerolínea Delta Air Lines está siendo demandada después de que una fuerte turbulencia enviara a más de dos docenas de pasajeros y tripulantes al hospital.
El 30 de julio de 2025, un vuelo entre el Aeropuerto Internacional de Salt Lake City en Utah, EE. UU., y el Aeropuerto Schiphol de Ámsterdam, Países Bajos, sufrió fuertes turbulencias. El incidente, que tuvo lugar sobre el estado de Wyoming, duró 2,5 minutos y obligó al avión a desviarse a Minnesota.
Delta Air Lines ha confirmado que, tras el aterrizaje del avión, 25 personas fueron trasladadas a hospitales para recibir tratamiento.
Ahora, 20 de esas personas están demandando a la aerolínea, alegando que los pilotos “volaron imprudentemente” demasiado cerca de una tormenta eléctrica, lo que los sometió a fuertes turbulencias. La demanda fue presentada la semana pasada en el Tribunal del Tercer Distrito de Utah, según el periódico local Salt Lake Tribune.
Casey DuBose, abogada del bufete Aviation Law Group que representa a los pasajeros, afirmó en la demanda que Delta no solo “tenía las herramientas”, sino que “tenía la capacidad de evitar este clima y optó por ignorar las advertencias”.
“Las turbulencias y las condiciones meteorológicas adversas no son fenómenos nuevos, y este accidente podría haberse evitado”, escribió el bufete en un comunicado el viernes.
La demanda también describe los “2,5 minutos de terror”, como los pasajeros y su abogada han denominado al incidente.
Según el Tribune, la demanda afirma: “Quienes no estaban sujetos fueron lanzados con tal fuerza que sus cuerpos se estrellaron contra el techo y destrozaron los accesorios interiores del avión. Los pasajeros sufrieron lesiones en la cabeza, lesiones en la columna vertebral, conmociones cerebrales, laceraciones, fracturas, hematomas y abrasiones en todo el cuerpo”.
La señal de abrocharse el cinturón del avión no estaba encendida cuando comenzaron las turbulencias.
La NTSB (Junta Nacional de Seguridad del Transporte de EE. UU.) investigó el incidente y determinó que los pilotos habían sido tomados por sorpresa por la tormenta. Sin embargo, los demandantes argumentan en la reclamación que el Servicio Meteorológico Nacional había emitido una advertencia sobre la posible presencia de condiciones meteorológicas adversas, incluyendo tormentas eléctricas, a lo largo de la ruta del vuelo.
La demanda alega que los pilotos ignoraron “múltiples advertencias e informes sobre las condiciones” a lo largo de la ruta, así como las alertas meteorológicas del controlador de tráfico aéreo de Salt Lake City.
En los documentos judiciales, se afirma que los pilotos “reconocieron haber visto las condiciones meteorológicas en el radar de su aeronave y haber tenido confirmación visual", pero aun así “continuaron directamente hacia las condiciones peligrosas”.
Los demandantes no solo han puesto en tela de juicio la supuesta decisión de los pilotos de adentrarse en el fenómeno meteorológico, sino también las decisiones tomadas inmediatamente después del episodio de turbulencias.
Argumentan que, tras el incidente, el avión debería haber sido desviado a Salt Lake City o Denver, pero en su lugar fue enviado a Minnesota, lo que añadió otros 90 minutos a un vuelo ya de por sí angustioso.
La demanda alega que el aeropuerto fue seleccionado para “ahorrarle dinero a Delta en los costos de desvío, mantenimiento necesario de las aeronaves y reubicación de pasajeros”, ya que el Aeropuerto Internacional de Minneapolis-St. Paul es un importante centro de operaciones de Delta.
Los pasajeros reclaman una cantidad de dinero no revelada y un juicio.
The Independent ha solicitado comentarios a Delta.
Traducción de Sara Pignatiello






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