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Utah cumple un año luchando contra el sarampión sin un final claro a la vista

EEUU-SARAMPIÓN
EEUU-SARAMPIÓN (AP)

Utah ha dedicado el último año a combatir brotes de sarampión, un sombrío hito que podría afectar la designación de Estados Unidos como un país libre de esa enfermedad.

Más de 680 personas han enfermado desde el inicio del primer brote en el estado, el 20 de junio de 2025.

A diferencia de los brotes de sarampión en Texas, Carolina del Sur y Arizona, la propagación en Utah ha sido difícil de contener en una sola región, e infectó a comunidades con vacunación insuficiente en casi todos los condados.

El sarampión apareció en entornos de atención médica, grandes tiendas minoristas y restaurantes, así como en eventos deportivos juveniles. En febrero, una exposición en un campeonato estatal de lucha libre de secundaria desencadenó al menos 46 casos entre los asistentes.

El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas conocidas por la medicina. Provoca un sarpullido característico, fiebre alta, tos intensa, infecciones de oído y diarrea.

Aunque la mayoría se recupera, algunas personas, como los bebés muy pequeños, las personas embarazadas y quienes tienen el sistema inmunitario debilitado, corren un mayor riesgo de desarrollar complicaciones peligrosas como neumonía, inflamación cerebral, ceguera o incluso la muerte. Las personas sanas también pueden presentar problemas años después, entre ellos, una enfermedad cerebral degenerativa rara pero mortal que se manifiesta aproximadamente una década después de la infección.

La vacuna contra el sarampión es segura y ofrece un 97% de protección después de dos dosis.

Aunque la propagación en Utah se ha desacelerado en las últimas semanas, la epidemióloga estatal Leisha Nolen ve pocas oportunidades para bajar la guardia. Le preocupa que el inicio del ciclo escolar y el descenso de la temperatura en otoño hagan que el sarampión vuelva a repuntar.

“Todavía está aquí, todavía se transmite”, afirmó. “Solo necesitamos que unos pocos casos lleguen a la comunidad equivocada para que pueda reavivarse con mucha fuerza otra vez”.

Utah percibe el impacto de la caída en las tasas de vacunación

La peor propagación se produjo en la parte suroeste del estado, donde 265 personas se han contagiado de esta enfermedad prevenible por vacunación desde el verano pasado. En total, las infecciones de sarampión alcanzaron a 22 de los 29 condados del estado.

En el noreste rural del estado, las condiciones también eran propicias para que la enfermedad se propagara. En los condados de Daggett, Duchesne y Uintah —conocidos en conjunto como la región sanitaria “tricounty” o “área de los tres condados”— se ha registrado la segunda mayor caída en las tasas de vacunación infantil del estado.

Más del 16% de los niños de kínder de la región no tenía sus vacunas contra el sarampión en el último año escolar, según datos estatales. En todo el estado, el 12,8% no tenía su vacuna, lo que deja a Utah muy por debajo de la tasa de vacunación del 95% necesaria para prevenir brotes de sarampión.

El Departamento de Salud de la región sanitaria de los tres condados registró 74 casos de sarampión esta primavera, después de que las personas que enfermaron en el torneo juvenil de lucha libre propagaran el virus en la escuela y, más tarde, en sus hogares.

En la región fronteriza, la reticencia a vacunarse ha crecido desde hace algún tiempo, señaló Sydnee Lyons, encargada de información pública del departamento de salud.

A pesar del gran número de casos, las autoridades sanitarias locales y estatales consideran que la respuesta de la región de los tres condados al sarampión fue un éxito.

Las autoridades sanitarias centraron sus esfuerzos en mitigar la inevitable propagación. Se excluyó de la escuela presencial a los estudiantes no vacunados y se indicó a las personas enfermas que se aislaran. Además, su llamado a cuidar de los vecinos llevó a que más personas acudieran a vacunarse, indicaron las autoridades.

La especialista en enfermedades infecciosas de la región sanitaria de los tres condados, Cyndie Mattinson, recordó a una madre que le dijo a una enfermera escolar que no quería hablar con el departamento de salud porque “le preocupaba que estuviéramos enojados con ella y que la juzgáramos porque sus hijos no estaban vacunados”.

La enfermera respaldó al personal del departamento de salud y le dijo a la madre que le avisara si se sentía juzgada. Mattinson finalmente tuvo una gran conversación con la madre.

“Cambió la percepción de que no estábamos ahí para vigilar; estábamos ahí para ayudar y ser un recurso para la comunidad”, explicó.

Expertos en salud se reunirán para decidir el estatus de Estados Unidos respecto al sarampión

Es probable que la prolongada batalla de Utah contra el sarampión influya en la decisión de si Estados Unidos puede mantener su designación como un país libre de sarampión. Las autoridades de salud pública consideran que la enfermedad ha sido eliminada de un país cuando este demuestra que detuvo la propagación continua dentro de las comunidades locales durante al menos un año.

El conteo nacional de casos de sarampión era de 2.104 al 18 de junio, casi superando el total del año pasado, que alcanzó un récord.

Utah ha combatido el sarampión durante un año, pero no está claro si los primeros conglomerados de casos están vinculados al gran brote en la línea estatal Utah-Arizona, que se detectó en agosto, indicó Nolen.

Sin embargo, desde entonces, la mayoría de los casos de sarampión del estado han surgido dentro de Utah, no desde otras partes del país.

En noviembre, expertos internacionales en salud se reunirán para determinar si Estados Unidos y México han perdido su estatus de eliminación del sarampión. Canadá perdió el suyo el año pasado tras varios brotes persistentes.

En Utah, los médicos siguen tranquilizando a pacientes asustados y presionando para lograr mejores políticas de salud pública.

La doctora Ellie Brownstein, presidenta electa del capítulo estatal de la Academia Estadounidense de Pediatría y médica pediatra en Salt Lake City, pasó el punto más álgido del brote oponiéndose a un proyecto de ley que habría facilitado obtener exenciones a las vacunas escolares. La iniciativa fracasó, pero ella sostiene que no ha habido un ajuste de cuentas cultural claro sobre el resurgimiento del sarampión.

“No sé si lograremos que esto termine”, señaló. “No sé si podremos volver a meter a este genio en la botella porque hay suficientes personas ahí fuera como para propagarlo”.

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El Departamento de Salud y Ciencia de The Associated Press recibe apoyo del Departamento de Educación Científica del Instituto Médico Howard Hughes y de la Fundación Robert Wood Johnson. La AP es la única responsable de todo el contenido.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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