Temores de seguridad limitan respuesta al ébola en el Congo, con más de 12 ataques registrados

Al menos una docena de ataques contra instalaciones y trabajadores de salud se han registrado durante el brote de ébola en la República Democrática del Congo, y los temores por la seguridad restringen la respuesta en la región más afectada, informaron las autoridades el sábado.
Muchos trabajadores de la salud y otros trabajadores de primera línea en la provincia de Ituri también se han declarado en huelga por deuda salarial, lo que complica aún más los esfuerzos de respuesta en lo que ha sido declarado el brote de ébola de más rápido crecimiento del que se tenga registro. Hasta ahora se han reportado 2.181 casos, incluidos 864 fallecimientos.
El virus Bundibugyo, responsable de este brote, es menos común que otros que causan la enfermedad del ébola, y no existe una vacuna ni un tratamiento aprobados.
Muchas de las agresiones han sido perpetradas por turbas enfurecidas que han irrumpido en centros de tratamiento o han atacado a equipos de respuesta en los sitios de atención, detalló Pierre Akilimali, responsable de incidentes de la respuesta al ébola, durante una rueda de prensa en Bunia, la capital de Ituri.
Según el médico Adelard Lufongola, gerente de operaciones de la respuesta al ébola, las agresiones no se limitan a los equipos sanitarios y afectan a trabajadores de primera línea como personal de entierros.
“Miembros de los distintos equipos de respuesta han sido retenidos como rehenes en algunas zonas de salud", señaló Lufongola en rueda de prensa. "Los equipos responsables de entierros seguros y dignos han sido amenazados y siguen siendo amenazados en algunos cementerios y dentro de varias comunidades”.
El ébola se propaga en la población humana mediante el contacto con fluidos corporales como vómito, sangre o semen, y con superficies y materiales contaminados. Se han restringido los funerales tradicionales en que los seres queridos lavan y preparan los cuerpos, lo que ha enfurecido a algunos residentes.
En Ituri, que concentra alrededor del 90% de todos los casos, se ha visto en los últimos días a trabajadores de salud y de ayuda abandonar comunidades remotas consideradas focos y dirigirse a Bunia, dijeron residentes a The Associated Press.
El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, comentó a los periodistas el jueves que los actores humanitarios están “profundamente preocupados por la escalada de violencia” que afecta la respuesta al ébola y que el acceso a los centros de tratamiento y a las comunidades circundantes sigue siendo limitado.
“El empeoramiento de la situación de seguridad ha obligado a varios socios humanitarios involucrados en la respuesta al ébola a reubicar temporalmente a su personal en Bunia, que es relativamente más segura”, agregó Dujarric.
El ataque más reciente ocurrió el miércoles, cuando residentes en la localidad de Nyakunde atacaron un hospital e irrumpieron en un centro de tratamiento de ébola cercano.
Funcionarios indicaron que el tratamiento y la atención se reanudaron el jueves en el centro después que sus ocupantes, incluidos algunos pacientes, huyeran tras el incidente. Sin embargo, persistían las preocupaciones por los riesgos de transmisión en medio del caos.
“Temo que los trabajadores humanitarios involucrados en el combate contra este brote de ébola vayan a abandonar la zona", expresó Christophe Munyanderu, un líder de la sociedad civil en el territorio de Irumu, en Ituri. "Esto corre el riesgo de hacer más difícil la tarea de erradicar el brote”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





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