Pasajero de crucero aprovecha la cuarentena en EEUU tras brote de hantavirus

Cuando Jake Rosmarin abordó el MV Hondius, publicó con entusiasmo en redes sociales que el barco sería su hogar durante 35 días en su viaje por el Atlántico Sur.
Ahora es uno de 18 estadounidenses bajo observación en centros de salud especializados, diseñados para tratar a personas con enfermedades infecciosas peligrosas, luego que tres personas murieran y otras enfermaran por un brote de hantavirus a bordo del barco.
Rosmarin, de 30 años, comentó que espera pasar 42 días en la Unidad Nacional de Cuarentena del Centro Médico de la Universidad de Nebraska en Omaha.
Otros 14 pasajeros estadounidenses del barco también están allí. Uno más que dio positivo al virus está en la Unidad de Biocontención de Nebraska. Y a dos se les estaba monitoreando en la unidad de enfermedades transmisibles graves del Hospital Universitario Emory en Atlanta.
Autoridades de salud pública han señalado que el riesgo de que el virus se propague desde los pasajeros hacia la población en general es muy bajo y que se está poniendo en cuarentena a personas sanas como medida de precaución.
Rosmarin, creador de contenido y fotógrafo de Boston, le dijo a The Associated Press que tiene la intención de sacar el mejor provecho de su aislamiento.
Su habitación se parece más a una pequeña suite de hotel. Tiene un clóset, televisor, baño, un refrigerador pequeño, cama, silla y una bicicleta estática. Tiene ventanas, pero mantiene las persianas cerradas para evitar las miradas de los medios.
“Es una habitación muy agradable”, manifestó Rosmarin. “Ya pedí un cubrecolchón y almohadas nuevas. Creo que, por ahora, mi plan es ir día a día y eso es lo mejor que puedo hacer”.
Recibió un regalo especial el martes, que publicó en redes sociales.
Enfermeras del centro le llevaron una horchata helada con leche de avena y espuma fría de vainilla. “Esto es todo lo que necesitaba, ahora mismo. ¡Guau!”, dijo Rosmarin a la cámara.
Vida en cuarentena
El hantavirus por lo general se propaga a partir de excrementos de roedores y no se transmite fácilmente entre personas. Pero el virus Andes detectado en el brote del barco de crucero podría poder propagarse entre personas en casos raros. Los síntomas suelen aparecer entre una y ocho semanas después de la exposición.
“Nunca me enfermé”, sostuvo Rosmarin el martes.
Once personas que estaban a bordo del MV Hondius enfermaron, con al menos nueve casos confirmados. Tres personas del crucero murieron, incluida una pareja holandesa que, según creen las autoridades sanitarias, fue la primera en quedar expuesta al virus cuando visitaba Sudamérica.
Los últimos pasajeros que quedaban en el barco desembarcaron el lunes y abordaron vuelos hacia más de 20 países para entrar en cuarentena.
Las unidades de cuarentena y biocontención en Omaha son instalaciones especializadas creadas para monitorear a personas expuestas a enfermedades graves. La unidad de biocontención se utiliza para tratar a personas enfermas con enfermedades altamente infecciosas.
Aparte de los médicos, que usan equipo completo de protección personal —incluidas batas y mascarillas— cuando entran a su habitación, Rosmarin no puede recibir visitas. La mayoría de las enfermeras ni siquiera entra a su habitación, incluso cuando es hora de las comidas.
“Abro la puerta con una mascarilla puesta y ellas como que me acercan la comida y yo la tomo en la bandeja”, explicó.
Una vez que la gente empezó a enfermarse en el barco, también se aconsejó a los pasajeros permanecer en sus camarotes tanto como fuera posible.
“Salía del camarote unos 15 minutos cada día para rellenar mi agua, tomar aire fresco y agarrar comida para el desayuno y el almuerzo”, indicó, y añadió que los pasajeros practicaban el distanciamiento social y usaban mascarilla.
Pingüinos, focas y albatros
Rosmarin empezó a viajar por el mundo en 2022 tras dejar su trabajo como comprador de medios. Tiene una alianza de influencer con el operador del barco. La empresa cubrió el costo de su viaje, que incluyó paradas en islas remotas del Atlántico Sur, incluida la isla Georgia del Sur.
“Vimos una colonia de pingüinos rey —la más grande del mundo, de 300.000 a 500.000”, contó Rosmarin. “Pudimos ver pingüinos papúa, lobos marinos, elefantes marinos, pingüinos de barbijo y albatros”.
Rosmarin describió el MV Hondius como un barco de expedición y no como un crucero. Dado que los pasajeros y la tripulación desembarcarían en islas, algunas con ecosistemas frágiles, había medidas de bioseguridad, explicó.
“Un barco de expedición es mucho más limpio que cualquier crucero en el que vayas a estar”, añadió Rosmarin. “Para Georgia del Sur, estaban las medidas de bioseguridad más estrictas. Tenemos que sentarnos en el salón a sacar pelusa de nuestras chaquetas. Una piedrita en tu zapato, tiene que salir”.
Sin embargo, esas precauciones estaban pensadas para proteger el medio ambiente de los pasajeros, más que al revés.
Su viaje planeado de cinco semanas se extendió a seis porque no pudo bajarse del barco una vez que se descubrió el brote.
“No supimos realmente que era el hantavirus hasta la noche en que se suponía que íbamos a desembarcar”, relató Rosmarin.
En Boston lo espera su prometida. La pareja planea casarse el próximo año.
“Creo que él trató de mantenerse calmado por mí, pero creo que también estaba muy asustado”, dijo Rosmarin el martes.
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El periodista de The Associated Press Josh Funk contribuyó a este despacho desde Omaha, Nebraska.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





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