Investigadores argentinos inician caza de roedores para detectar origen del brote de hantavirus

Investigadores argentinos que buscan el origen de un brote mortal de hantavirus surgido en un crucero el mes pasado colocaban trampas para roedores el martes, en los bosques que rodean la ciudad más austral de Ushuaia, con el objetivo de detectar la posible presencia del virus transmitido por ratas en un área que antes se creía no afectada.
Los científicos, con guantes azul brillante y mascarillas quirúrgicas, revisaron las 150 trampas de caja que habían instalado la noche anterior, metiendo ratas muertas en bolsas negras de plástico que cargaron en camionetas pickup con destino a un laboratorio improvisado, donde indicaron que extraerían muestras de sangre.
La captura de ratas del martes marca el inicio del trabajo de campo en la investigación más amplia de Argentina sobre el origen del contagio que afectó al MV Hondius, provocó la muerte de tres personas, enfermó a varias más y desató una búsqueda global para rastrear a los pasajeros y a sus contactos cercanos.
Los investigadores argentinos, que se abrían paso entre el barro para recoger las ratas muertas, se negaron a hablar con periodistas sobre su trabajo. El Instituto Malbrán, el principal centro de investigación de Argentina sobre enfermedades infecciosas respaldado por el Estado, informó que el equipo repetiría la rutina durante los próximos tres días antes de regresar con las muestras al laboratorio principal del instituto en Buenos Aires para analizarlas en busca de hantavirus. Las pruebas podrían tardar hasta un mes, pero los funcionarios evitaron dar más detalles.
“Se pudo capturar lo que se esperaba”, declaró Martín Alfaro, vocero del ministerio de Salud local de Tierra del Fuego.
El operativo se produce casi dos semanas después de que el Ministerio de Salud argentino anunciara por primera vez que enviaría a Ushuaia al equipo del Instituto Malbrán. El popular destino turístico desde donde zarpó el crucero —famoso por su ubicación en el “fin del mundo”— funciona como la principal puerta de entrada a la Antártida.
Preguntas alrededor de la investigación de Argentina
El hantavirus nunca se ha registrado en Ushuaia ni en el archipiélago de Tierra del Fuego. Pero autoridades provinciales más al norte, en la Patagonia, donde el hantavirus es endémico, insisten en que las primeras víctimas conocidas del brote, una pareja holandesa apasionada por las aves, no visitaron la zona durante el período en el que se cree que se infectaron.
Los turistas holandeses concluyeron a fines de marzo un extenso viaje por carretera a través de Chile y Argentina con unos días de observación de aves y senderismo en Ushuaia antes de abordar el barco el 1 de abril.
Las autoridades sanitarias locales han rechazado con firmeza la hipótesis inicial del gobierno nacional, según la cual la cadena de infecciones en el crucero comenzó cuando la pareja visitó un vertedero de Ushuaia. Ambas personas murieron, lo que complica los esfuerzos de los investigadores argentinos por reconstruir su recorrido por el país con el objetivo de determinar dónde contrajeron el virus.
Presente en el sur de Chile y Argentina, el virus Andes podría propagarse entre personas en casos poco frecuentes. La mayoría de los conglomerados de esa cepa, señalan expertos, surgen por la exposición a aire contaminado con las heces y la orina del ratón conocido como “colilargo”, que prolifera en los bosques del norte de la Patagonia.
El colilargo en sí no está presente al otro lado del Estrecho de Magallanes, en Tierra del Fuego, una región que se considera demasiado fría y aislada para ese roedor. Pero en los bosques que rodean Ushuaia puede encontrarse una subespecie, y los científicos nunca han examinado si puede transmitir el hantavirus.
Convencidas de que Tierra del Fuego, que depende del turismo, no es el origen del brote en el crucero, las autoridades sanitarias locales afirman que reciben con agrado un objetivo más amplio de la investigación: averiguar si su provincia tiene hantavirus en un contexto de calentamiento global. Señalaron que los científicos atrapaban ratas en dos zonas donde prolifera la subespecie de colilargo: el parque nacional y las laderas boscosas que dominan la principal playa de cantos rodados de Ushuaia.
“Es un trabajo epidemiológico que nunca antes se había hecho en Tierra del Fuego”, comentó Alfaro. “Es importante descartar la posibilidad de que se produzcan contagios acá”.
El número de casos de hantavirus ha aumentado en los últimos años en Argentina, una tendencia que los científicos atribuyen a que los colilargos han ampliado enormemente su área de distribución como resultado del cambio climático y la expansión humana.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





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