Cómo ‘El oso’ pasó de fenómeno televisivo a perder el entusiasmo de la audiencia
La aclamada serie de FX, que capturó el espíritu de la televisión contemporánea y lanzó a sus protagonistas al estrellato en Hollywood, llegará a su fin después de cinco temporadas. Ambientada en un restaurante de Chicago, ‘El oso’ se convirtió en un fenómeno de la televisión. Louis Chilton asegura que nunca dejó de verla, aunque entiende por qué muchas personas sí lo hicieron
Dicen que abrir un restaurante es una apuesta arriesgada: muchos cierran durante su primer año. Tal vez por eso El oso, la exitosa comedia dramática de FX, acertó al mantenerse al aire durante cuatro años.
La serie, que sigue al atormentado chef Carmen "Carmy" Berzatto (Jeremy Allen White) en su intento por salvar el local de sándwiches de carne que heredó de su difunto hermano, fue un éxito inmediato cuando se estrenó en 2022. Se convirtió en una de esas pocas producciones que trascienden el reconocimiento de la crítica y pasan a formar parte de la cultura popular. Incluso quienes nunca la vieron probablemente reconocían su estilo —con discusiones frenéticas en la cocina— o algunas de sus frases más características, como "¡Sí, chef!" o "¡Esquina!".
El entusiasmo se mantuvo durante la segunda temporada y, poco después, The Bear arrasó en las principales ceremonias de premios de la industria. Al mismo tiempo, Jeremy Allen White, Ayo Edebiri y Ebon Moss-Bachrach alcanzaron un nuevo nivel de popularidad. En muy poco tiempo, la serie se consolidó como un referente de la televisión, al punto de ser parodiada por programas como Family Guy y Siempre hay sol en Filadelfia, que daban por hecho que el público entendería las referencias.
Sin embargo, ese impulso comenzó a perder fuerza. La tercera temporada recibió críticas menos favorables y el entusiasmo que rodeaba a la serie empezó a disminuir. La audiencia también cayó durante la cuarta temporada y un episodio especial, estrenado a comienzos de este año, pasó prácticamente desapercibido.
Ahora, la quinta y última temporada de The Bear, estrenada esta semana, ocupa un lugar particular en la cultura popular. Se trata de una serie que perdió relevancia en muy poco tiempo. En parte, esto puede explicarse por su modelo de lanzar una nueva temporada cada verano, en una época en la que muchas producciones tardan años en regresar. Sin embargo, también surge una pregunta: ¿la propia serie hizo algo para alejar a su público?
Yo parezco estar entre los pocos que disfrutaron las temporadas más recientes de El oso. En cuanto a actuaciones, guion y puesta en escena, la creación de Christopher Storer sigue siendo una de las mejores propuestas de la televisión. Entonces, ¿cuál es realmente el problema?

Empecemos por el elenco. A primera vista, parece una gran ventaja que El oso haya logrado mantener a sus estrellas, todas ganadoras del Emmy, incluso después de alcanzar la fama.
Ebon Moss-Bachrach ahora participa en grandes producciones de Hollywood y da vida, mediante efectos digitales, a Ben Grimm, La Mole, en Los Cuatro Fantásticos. Ayo Edebiri ha trabajado con directores como James L. Brooks (Ella McCay), Luca Guadagnino (Cacería de brujas) y Bong Joon Ho, en su próxima película Ally. Además, ha prestado su voz a producciones como IntensaMente 2 y Spider-Man: Across the Spider-Verse. Por su parte, Jeremy Allen White consolidó su carrera en el cine con títulos como The Iron Claw, la biografía de Bruce Springsteen Deliver Me from Nowhere y la próxima película de Aaron Sorkin, The Social Reckoning. A eso se suman sus campañas como modelo y el estatus de "novio de internet" que alcanzó en los últimos años.
Sin embargo, el punto en común entre la mayoría de esos proyectos es que, en opinión del autor, no estuvieron a la altura. Su trabajo en Fantastic Four: First Steps fue un fracaso; la película sobre Springsteen protagonizada por White resultó insípida y, además, su participación en Star Wars: The Mandalorian and Grogu, donde interpreta a una criatura espacial, fue ampliamente ridiculizada. Incluso Edebiri, que destacó en la comedia Bottoms (2023) y parecía la apuesta más sólida surgida de El oso, tampoco acertó con varios de sus proyectos posteriores. El autor considera que Ella McCay fue un fracaso y que Cacería de brujas no estuvo a la altura de su talento.
Para los tres actores —y, en realidad, para buena parte del elenco habitual—, El oso sigue siendo el mejor material con el que han trabajado. Sin embargo, sus proyectos posteriores los han mostrado bajo una luz menos favorable.
Más allá de sus protagonistas, las estrellas invitadas fueron uno de los grandes atractivos de El oso en sus primeras temporadas. Actores como Jamie Lee Curtis, Olivia Colman, Will Poulter, Bob Odenkirk y el comediante John Mulaney aparecieron en participaciones breves que funcionaban muy bien dentro de la historia.
Con el tiempo, la serie volvió a incluirlos, en algunos casos varias veces. Según el autor, esas reapariciones terminaron por restar protagonismo a los personajes principales, afectaron la inmersión del espectador y ocuparon tiempo que podría haberse dedicado a personajes con mayor peso en la trama.

En cierta medida, El oso también tiene un punto débil en su premisa: ¿cómo pasar de una serie sobre una sandwichería en crisis a otra centrada en la alta cocina? Es un cambio difícil de sostener y la producción nunca termina de resolverlo. Se supone que el espectador debe creer que un restaurante que aspira a conseguir una estrella Michelin sigue sirviendo sándwiches de carne al mediodía.
Es cierto que resulta admirable que una serie tan exitosa se resista a mantenerse en el mismo lugar. Sin embargo, varios de esos cambios terminaron por desorientar al público. El restaurante deteriorado y caótico de la primera temporada era, sin duda, un escenario más vibrante que el elegante y minimalista rediseño presentado a partir de la tercera.
A medida que aumentó el nivel de la cocina, también creció la fascinación de la serie por la comida. En las temporadas más recientes, algunos episodios dedican demasiado tiempo a mostrar primeros planos de platos impecables, un recurso que suele describirse como "pornografía gastronómica".
Los personajes también evolucionaron y sus historias tomaron caminos que, aunque pueden resultar realistas, perdieron fuerza narrativa. Quizás por eso los seguidores de El oso tienen expectativas muy distintas sobre cómo debería terminar. Incluso hay desacuerdo sobre un aspecto tan importante como si Carmy y Syd, el personaje interpretado por Ayo Edebiri, están destinados a convertirse en pareja. Todo sigue abierto.

Dicho esto, El oso cuenta con un elenco de personajes sólidos y entrañables, además de un escenario que ofrecía un enorme potencial para desarrollar distintas historias. Sin embargo, la serie nunca terminó de aprovecharlo y prefirió centrarse en líneas narrativas que otras producciones menos ambiciosas habrían resuelto de otra manera.
Con el paso de las temporadas, su tono se volvió cada vez más solemne. Los primeros episodios de la quinta entrega rozan incluso lo apocalíptico. La banda sonora también parece haber perdido parte de su identidad y, por momentos, deja de lado su cuidada selección musical para dar paso a una composición más genérica, enfocada en crear tensión.
Con el tiempo, sospecho que la popularidad de El oso volverá a cambiar. El entusiasmo inicial dio paso a la decepción, pero probablemente termine convirtiéndose en un afecto más sereno. Nunca fue una serie que reinventara la televisión; simplemente hacía muy bien lo esencial. Durante el tiempo que estuvo al aire, se estrenaron series más inteligentes, más ingeniosas y más divertidas. Pero no todo tiene que ser langosta Thermidor; también se puede disfrutar de un buen sándwich de carne. Y durante cuatro años, El oso pudo haber servido el mejor de todos.
La quinta y última temporada de El oso estará disponible en Disney+ a partir del 26 de junio en el Reino Unido.
Traducción de Leticia Zampedri




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