‘Scarpetta’: el nuevo drama detectivesco de Nicole Kidman es laberíntico pero adictivo
La nueva adaptación de las novelas de Patricia Cornwell, protagonizada también por Jamie Lee Curtis y Bobby Cannavale, te dejará mareado por las variaciones de tono
“¿Qué demonios está pasando?” Esta es la pregunta que me venía a la cabeza mientras veía Scarpetta, la nueva serie de Nicole Kidman, en la que esta interpreta a una brillante pero atormentada patóloga forense que investiga un espeluznante asesinato. La confusión no se debe a razones narrativas —aunque el enmarañado árbol genealógico de la serie podría haberse explicado mejor desde un principio—, sino al hecho de que las subtramas son tan dispares y extrañas que en cualquier momento me sentí inclinada a hacer una pausa y comprobar que mi televisor no había cambiado a una reposición de Bones o Black Mirror.
Los primeros minutos de Scarpetta son lúgubres. El cuerpo de una mujer yace desnudo, atado y ensangrentado junto a unas vías de tren en plena noche. Le han cortado las dos manos. Es el tipo de imagen sombría que cabría esperar de un drama policíaco de gran repercusión como, por ejemplo, True Detective o Mindhunter; ciertamente, la introducción de un perfilador criminal del FBI sugiere matices de esta última, al igual que la prestigiosa premisa de la serie. Kidman es la imperiosa doctora Kay Scarpetta, quien, décadas después de su primer mandato como jefa de medicina forense de Virginia, EE. UU., vuelve al puesto cuando aparece un crimen que guarda un extraño parecido con un caso de asesino en serie en el que trabajó años atrás (la serie alterna entre el presente y el pasado, donde Kay es interpretada por la actriz británica Rosy McEwen).
Pero Scarpetta nunca ofrece nada cercano al tipo de profundidad que podría justificar su brutalidad gráfica. En cambio, esas escenas desentonan con todo lo demás de la serie, que se inclina fuertemente hacia el melodrama mientras hace malabarismos con una serie de tonos y temas que incluyen la corrupción federal, los espías rusos, los astronautas y las esposas de IA. En un momento dado, órganos creados con bioingeniería caen del cielo.
Lo desorientadora que te resulte Scarpetta dependerá de lo bien que conozcas los libros en los que se basa. La extensa serie de novelas de suspense forense de Patricia Cornwell comenzó en 1990 y continúa hasta nuestros días; los fans más antiguos sabrán que Cornwell empezó a desviarse un poco de sus ideas en torno al libro número 10. Por cierto, en lugar de basar la serie en cualquiera de las 29 novelas de la franquicia, la veterana guionista de televisión Liza Sarnoff(Lost; Barry; Deadwood) ha mezclado un montón de elementos de diferentes libros, lo que tiene sentido dado el monstruo de Frankenstein que es esta serie.

Lo que salva a la serie, y le garantiza el número 1 en las listas de Prime Video, es su reparto de lujo, que incluye a Jamie Lee Curtis como Dorothy, la errática y maníaca hermana mayor de Kay; Bobby Cannavale como el rudo esposo policía de Dorothy; Ariana DeBose como su hija genio de la tecnología; y Simon Baker como el marido del FBI de Kay (¿con un secreto?). Todos se entregan al papel, y de forma admirable, incluso cuando el guion les hace comportarse de formas en que ningún ser humano ha actuado jamás. Un arrebato especialmente violento surge de la nada, y resulta hasta cómico.
En cuanto a su protagonista, Kidman es siempre magnética, y este papel es la continuación de un elenco de producciones igualmente disparatadas pero adictivas como Nine Perfect Strangers y Un asunto familiar. En Scarpetta, Kidman mira a lo lejos, resopla y dice cosas como: “¿Es una segunda oportunidad? ¿O solo estoy buscando meterme en problemas otra vez?”. Con todo, la ganadora de un Oscar interpretando a una detective de cualquier tipo siempre iba a ser un espectáculo adictivio, y Scarpetta lo es, si puedes superar el latigazo tonal.
Traducción de Sara Pignatiello




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