Stay up to date with notifications from The Independent

Notifications can be managed in browser preferences.

‘Los dinosaurios’: el éxito de Netflix entre la ciencia y el relato sensacionalista

En Rotten Tomatoes, la serie cuenta con un porcentaje de aprobación del 100 % por parte de la crítica

Viktor Baranov The Conversation
Que el director de Parque Jurásico vuelva al territorio de los dinosaurios –aunque esta vez sea en formato documental– tiene una carga simbólica enorme
Que el director de Parque Jurásico vuelva al territorio de los dinosaurios –aunque esta vez sea en formato documental– tiene una carga simbólica enorme (Getty/Netflix)

La nueva serie documental de Netflix, Los dinosaurios, ha demostrado ser un éxito mundial y logró acumular 10,4 millones de visualizaciones en la semana posterior a su estreno a principios de marzo de 2026.

En la página web de reseñas Rotten Tomatoes la serie cuenta con un porcentaje de aprobación del 100 % por parte de la crítica y un 74 % de valoración positiva por parte del público. Pero el éxito de esta serie pone de relieve cómo el legado colonial de la paleontología aún puede distorsionar la percepción pública de la naturaleza y de nuestro pasado.

Morgan Freeman fue elegido para narrar el viaje en inglés, y su trabajo aporta un tono distintivo y envolvente que ha sido señalado como uno de los grandes aciertos de la producción
Morgan Freeman fue elegido para narrar el viaje en inglés, y su trabajo aporta un tono distintivo y envolvente que ha sido señalado como uno de los grandes aciertos de la producción (Getty/Netflix)

‘Los dinosaurios’: éxito cinematográfico y… ¿científico?

¿Quiénes están detrás de este éxito? Dos nombres propios saltan a la vista. El primero que reconocen los espectadores es Morgan Freeman. El actor fue elegido para narrar el viaje en inglés, y su trabajo aporta un tono distintivo y envolvente que ha sido señalado como uno de los grandes aciertos de la producción.

Pero la serie también se debe al espectáculo cinematográfico. No en vano detrás de ella se halla uno de los cineastas con mayor influencia en Hollywood de las últimas décadas: Steven Spielberg, productor ejecutivo. Que el director de Parque Jurásico vuelva al territorio de los dinosaurios –aunque esta vez sea en formato documental– tiene una carga simbólica enorme. Pero esto también se traduce en que algunas escenas parecen creadas para los seguidores de los éxitos de la saga jurásica. Sin ir más lejos, ciertos diseños siguen la misma línea de aquellos filmes, con el fin de resultar familiares para el público mayoritario.

No olvidemos tampoco que la filosofía de Netflix se basa en el espectáculo para todos los públicos. La plataforma busca contenido que resuene tanto a nivel local como internacional, produciendo historias en múltiples países para satisfacer gustos diversos.

A la hora de hablar del aspecto científico, entre los asesores se ha contado con personas con reputación internacional en el campo, como Susannah Maidment o Dean Lomax. Su trabajo merece un enorme respeto y reconocimiento. Además, es genial que la serie ponga de relieve muchas especies de animales extintos poco conocidas por el público.

Esto se aprecia especialmente en el primer episodio, donde el Marasuchus lilloensis es el protagonista. También se muestran los Tanystropheus e Hyperodapedon (llamado “Rynchosaurus” en la serie). Aunque estos tres reptiles provienen de diferentes rincones de la Tierra y de distintas épocas del período Triásico, sigue siendo asombroso verlos porque demuestran cuán diferentes eran los vertebrados del Triásico y cuán extraños. En comparación, los dinosaurios nos resultan familiares y casi fáciles de imaginar.

Un marco científico riguroso y una representación innovadora del comportamiento animal –en algunas ocasiones– son las mayores fortalezas de la serie.

Peligros del sensacionalismo en la divulgación

Sin embargo, la narración excesivamente dramática, con el uso de un vocabulario y unos matices inapropiados, es uno de sus mayores defectos. De hecho, parece que se busca dramatizar eventos y conceptos que ya son de por sí dramáticos, despojándolos de parte de su asombro natural.

Por ejemplo, se dice que los dinosaurios “tenían el destino de triunfar y dominar la Tierra”, en oposición a los “reptiles”, enmarcados como fracasos biológicos que lo perdieron todo. Sin embargo, la evolución a gran escala no funciona así: no hay destino, solo azar. Los reptiles de los que trata la serie son en su mayoría pseudosuquios –un grupo que incluye a los cocodrilos modernos y a parientes evolutivos de los dinosaurios–. Fueron y siguen siendo animales altamente exitosos según prácticamente cualquier métrica biológica.

La serie presenta el éxito evolutivo de los dinosaurios como una especie de “destino manifiesto”, en lugar de la serie de coincidencias afortunadas que suceden en la evolución en general. Esto refuerza ideas erróneas en el público, como la noción de que la evolución es una fuerza dirigida con un objetivo, en vez de un proceso basado en eventos contingentes donde la selección actúa sin propósito predefinido. Aquí el lenguaje importa mucho: es posible explicar conceptos complejos de forma accesible pero sin sacrificar la precisión del mensaje.

Además, los episodios de la nueva serie se titulan “Ascenso”, “Conquista”, “Imperio” y “Caída”, lo cual reduce 180 millones de años de historia de la Tierra a una comparación con estados humanos. Aplicar el lenguaje de la guerra y la construcción de naciones a la evolución es un problema antiguo: la gente habla del “ascenso de dinastías” de organismos, de la “dominancia” o la “victoria” de un grupo sobre otro.

La serie utiliza con frecuencia un lenguaje imperialista y militarista para describir la evolución, hablando del “imperio” de los dinosaurios o de su “conquista” del planeta. Esto refleja hasta qué punto las lógicas coloniales, desarrolladas durante el siglo XIX, siguen influyendo en la comunicación científica.

Acerca del autor

Viktor Baranov es investigador Ramón y Cajal, en el ámbito de Ecología y Paleontología de insectos y cambio global en la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC).

Este artículo se publicó por primera vez en The Conversation y se publica bajo licencia Creative Commons. Puedes leer el artículo original aquí.

El lado oscuro de la historia de la paleontología

La paleontología moderna surgió como una ciencia impulsada por la colonización. Por ejemplo, la expansión hacia el oeste de Estados Unidos en el siglo XIX desencadenó las “Guerras de los Huesos”: una feroz competencia por describir especies de dinosaurios en las tierras de las que se había expulsado por la fuerza a la población nativa americana.

Con episodios tan horribles en el pasado de la especialidad, es fundamental no impregnar los medios paleontológicos modernos de una retórica centrada en la conquista y la construcción de imperios. Este lenguaje distorsiona la realidad de la naturaleza ante la percepción pública.

La naturaleza puede ser bastante cruel desde nuestro punto de vista, pero sus condiciones no son resultado de la malicia ni el deseo de conquista, sino simplemente de la presión por acceder a recursos escasos en sistemas habitados por múltiples especies. Además, los sistemas naturales están interconectados, son interdependientes y cooperativos: desde la polinización hasta el mutualismo entre peces payaso y corales pasando por el cuidado entre cachalotes no emparentados.

Debemos asegurarnos de que los documentales, con toda su licencia artística, no distorsionan la percepción de la naturaleza en tiempos de crisis global de biodiversidad, ya que nosotros también somos interdependientes con ella.

Thank you for registering

Please refresh the page or navigate to another page on the site to be automatically logged inPlease refresh your browser to be logged in