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‘El diablo viste a la moda 2’: Meryl Streep vuelve en una secuela mucho mejor que su pésima campaña de marketing

Sí, hay latas de Coca-Cola Light y productos promocionales por todas partes, pero, en el fondo, se trata de un retrato incisivo y comprometido del estado del periodismo contemporáneo, solo que con más humor y vestuarios deslumbrantes

Tráiler de ‘El diablo viste a la moda 2’
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Bienvenida a la resistencia, Miranda Priestly. Ni siquiera los seguidores más fieles de la sátira de moda de 2006, El diablo viste a la moda, esperaban demasiado de su regreso a la pantalla grande: alguna referencia al “suéter azul cerúleo”, una estética algo deslavada y una buena dosis de publicidad encubierta. Todo eso, en efecto, está presente en El diablo viste a la moda 2: prepárense para un “¿Dónde está Wally?” hipercapitalista con latas de Coca-Cola Light colocadas por todas partes. Sin embargo, la secuela también sorprende al ofrecer lo que podría ser uno de los retratos más incisivos y comprometidos sobre el estado del periodismo contemporáneo.

En el clímax de la película, Miranda, la implacable directora de la revista Runway (interpretada por Meryl Streep), fija su mirada en un inversor vestido con chaleco (BJ Novak) y cuestiona con dureza la irrupción de la inteligencia artificial en los medios, a la que describe como una afrenta al “logro humano”. No es Todos los hombres del presidente, pero en el contexto actual resulta más que suficiente.

La sorpresa es mayor si se tiene en cuenta que la campaña promocional se esforzó por vender una película mucho más superficial. Ni los anuncios de Starbucks, ni los recipientes de palomitas con forma de bolso, ni los tráilers centrados en Anne Hathaway y su imagen glamorosa sugerían que El diablo viste a la moda 2 comenzaría con su personaje, la escritora Andy Sachs, siendo despedida de su trabajo en el prestigioso New York Vanguard mediante un mensaje de texto.

Meryl Streep regresa como Miranda Priestly en ‘El diablo viste a la moda 2’
Meryl Streep regresa como Miranda Priestly en ‘El diablo viste a la moda 2’ (20th Century Studios)

La convencen de regresar a Runway, donde trabajó como asistente de Miranda Priestly y aprendió que la moda es un negocio serio, para ayudar a gestionar un escándalo en el que la revista elogió una marca que explotaba a sus empleados. Sin embargo, aunque Andy puede redactar una disculpa sincera y contundente, casi nadie la lee: lo que domina ahora son fragmentos breves de información que el público consume mientras navega compulsivamente por noticias negativas.

El director de moda, Nigel (Stanley Tucci), enfrenta recortes presupuestarios, mientras que la antigua rival de Andy, Emily (Emily Blunt), abandona por completo ese mundo para moverse hacia el ámbito comercial y alinearse con un grupo de multimillonarios tecnológicos (Justin Theroux, en un papel especialmente eficaz). Incluso el final optimista de la película queda matizado por la sensación de que todo podría desmoronarse en cualquier momento.

Sí, El diablo viste a la moda 2 resulta dolorosamente cercana, y la inseguridad laboral que retrata no se limita al mundo de los medios. Aun así, incluso para quienes no se identifiquen con ese contexto, hay mucho por disfrutar. Como dicta la tradición, Andy tiene una nueva pareja (Patrick Brammall), un personaje diseñado casi para generar rechazo —esta vez, un promotor inmobiliario—, mientras que Kenneth Branagh aporta calidez como el comprensivo esposo de Miranda, siempre impecable entre bufandas elegantes.

Anne Hathaway, Meryl Streep y Stanley Tucci en ‘El diablo viste a la moda 2’
Anne Hathaway, Meryl Streep y Stanley Tucci en ‘El diablo viste a la moda 2’ (20th Century Studios)

El cuarteto protagonista encaja con naturalidad en sus roles originales: a Streep le basta con un gesto, como jugar con un collar de cuentas, para que Miranda parezca no haberse ido nunca. Andy ya no es la ingenua de antes, pero tras dos décadas de personajes cada vez más seguros y decididos interpretados por Hathaway, esa evolución resulta coherente. Blunt, por su parte, se lleva varias de las mejores líneas. Cuando Andy cuestiona la idea de que la moda de lujo es más accesible que nunca preguntando quién puede permitirse un bolso de 3.000 dólares, Emily responde con desdén: “¿Has oído hablar de la Navidad?”.

En el apartado visual, la diseñadora de vestuario Molly Rogers recupera la estética de la primera película: looks sobrios pero fácilmente comercializables, con corsés sobre camisas blancas impecables y el ya característico collar tipo barra en T de Andy. La película también introduce momentos de estilo más auténtico, aunque sutiles, como cuando los personajes pasan junto a diseños florales de Richard Quinn o una pasarela en la que aparece Lady Gaga, en una estética que evoca su etapa más teatral, con vestidos fluidos de inspiración setentera y sombreros de gran tamaño.

Es, en cierto modo, una solución de equilibrio. Pero eso es precisamente lo que propone El diablo viste a la moda 2: una mezcla de arte y mercantilismo, donde lo creativo logra abrirse paso entre lo comercial.

Dirección: David Frankel

Reparto: Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Justin Theroux, Kenneth Branagh, Stanley Tucci

Duración: 119 minutos | Clasificación: +12

El diablo viste a la moda 2 se estrena en cines el 1 de mayo.

Traducción de Leticia Zampedri

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