Blake Lively no recibió dinero tras el acuerdo con Justin Baldoni, pero el drama legal no ha terminado
Lively todavía tiene pendiente una solicitud de honorarios de abogados e indemnización por daños y perjuicios en relación con la demanda por difamación que Baldoni interpuso contra ella, la cual resultó fallida
Según los informes, no se produjo ningún intercambio de dinero tras el acuerdo alcanzado entre Blake Lively y Justin Baldoni en su sonado litigio.
Los protagonistas de It Ends With Us anunciaron de forma sorprendente que habían llegado a un acuerdo el lunes, poniendo fin a una polémica batalla por acusaciones de acoso sexual y una supuesta campaña de desprestigio posterior durante la producción de su película de 2024.
El martes, TMZ fue el primero en informar que ninguna de las partes obtuvo dinero del acuerdo. Mientras tanto, citando fuentes, Page Six Hollywood informa que los equipos jurídicos de ambos ganaron en conjunto USD 60 millones gracias al proceso judicial.
The Independent se puso en contacto con los abogados de Lively para obtener declaraciones al respecto.
Aunque se llegó a un acuerdo, Lively todavía tiene pendiente una solicitud de honorarios de abogados e indemnización por daños y perjuicios en relación con la demanda por difamación que Baldoni interpuso contra ella, la cual resultó fallida, según informó a Variety una fuente cercana al asunto.


“Cualquiera que pretenda confirmar los términos del acuerdo confidencial en este momento los está engañando”, dijo la fuente. “En los próximos días, el tribunal tendrá acceso a más información”.
El abogado de Baldoni, Bryan Freedman, declaró a TMZ el martes que el acuerdo era una “enorme victoria” para su cliente.
Lively, de 38 años, había presentado originalmente una demanda contra Baldoni, de 42 años, en enero de 2025, acusándolo de conspirar con publicistas para destruir preventivamente su reputación después de que ella denunció en privado acoso sexual en el set de filmación.
Baldoni, director de la película y coprotagonista junto a Lively, negó rotundamente las acusaciones de acoso y cualquier implicación en una campaña de desprestigio. Sostuvo que las quejas de Lively eran inventadas para intentar obtener el control creativo de la película.
En una declaración conjunta, las partes afirmaron: “Crear conciencia y generar un efecto significativo en la vida de las sobrevivientes de violencia doméstica —y de todas las sobrevivientes— es un objetivo que respaldamos. [...] Esperamos sinceramente que esto ponga fin a esta situación y permita a todos los involucrados seguir adelante de manera constructiva y pacífica, incluso en un entorno respetuoso en línea”.
El acuerdo se alcanzó dos semanas antes de que el caso fuera a juicio el 18 de mayo, lo que ahorró a ambas partes enormes gastos legales y potencialmente más revelaciones perjudiciales para su imagen.
Esto ocurre después de que el juez desestimó algunas de las demandas presentadas por ambos actores en los últimos meses.
Las acusaciones de acoso sexual presentadas por Lively fueron desestimadas a principios de abril por el juez Lewis J. Liman, quien dictaminó que no podía seguir adelante con ellas bajo la ley federal porque era una contratista independiente y no una empleada cuando trabajó en la película.
El mismo juez desestimó previamente una demanda en la que Baldoni y su productora, Wayfarer Studios, acusaban a Lively y a su marido, el actor de Deadpool Ryan Reynolds, de difamación y extorsión.
Traducción de Olivia Gorsin







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