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Bajo la lupa

El declive de una estrella del pop: ¿qué pasó con el movimiento #FreeBritney?

Han pasado cinco años desde que un juez puso fin a la tutela que daba al padre de Britney Spears el control sobre su vida y sus finanzas. Ahora, mientras la estrella pop de 44 años ingresa en rehabilitación y se declara culpable de conducción temeraria, Jessica Barrett analiza quiénes siguen a su lado

Britney Spears se reencuentra con sus hijos tras arresto por conducir bajo los efectos del alcohol
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Britney Spears atraviesa un momento decisivo. A casi cinco años de recuperar el control de su vida tras el fin de la tutela que la mantuvo bajo supervisión legal, la cantante, de 44 años, enfrenta ahora problemas judiciales. El lunes, un abogado se presentó en su nombre ante un tribunal de Los Ángeles, donde se declaró culpable de conducción temeraria bajo los efectos del alcohol o drogas.

Spears no tenía obligación de asistir a la audiencia. Sin embargo, el caso surgió después de que las autoridades la detuvieran el 4 de marzo en el condado de Ventura, California, por conducir de forma errática y a alta velocidad.

En ese momento, reportes señalaron la presencia de sustancias en su vehículo y signos de intoxicación durante las pruebas realizadas en el lugar. La artista fue arrestada bajo sospecha de conducir bajo los efectos del alcohol o drogas y quedó en libertad al día siguiente. Mientras la noticia generó preocupación entre sus seguidores, su representante calificó el incidente como “completamente inexcusable”. Además, aseguró que sus allegados trabajarían en un plan “necesario y largamente esperado” para proteger su bienestar.

No obastante, la situación plantea una pregunta clave: ¿quiénes son hoy esas personas cercanas? ¿Quién se encarga realmente del bienestar de la cantante, que tras años de conflictos legales se distanció de gran parte de su familia?

En las semanas posteriores a su arresto, Spears eliminó primero sus cuentas en redes sociales. Luego regresó y expresó arrepentimiento, además de agradecer el apoyo de sus seguidores. Poco después, se supo que el 12 de abril ingresó de forma voluntaria a un centro de rehabilitación, cuyo nombre no se reveló. Su equipo aseguró que estaba comprometida a enfrentar sus problemas personales.

Algunas fuentes indicaron que esta decisión también respondió a razones legales, ya que buscaba demostrar ante el juez que estaba recibiendo ayuda. Según una fuente citada por The Independent, esto podría reducir el riesgo de una condena de prisión, un escenario que nadie desea, especialmente en el caso de una figura pública como Spears.

Sin embargo, para quienes la conocen y para quienes siguen de cerca este momento, resulta evidente que la situación es compleja.

Mientras tanto, su representante y amigo cercano, Cade Hudson, ha asumido la tarea de acompañarla e intentar orientarla en esta nueva etapa tras el fin de la tutela. Aun así, el reciente incidente refleja una vida marcada por la inestabilidad, lejos del foco público, dentro de su residencia en Thousand Oaks, a las afueras de Los Ángeles.

De acuerdo con una fuente, Spears muestra dificultades para mantener una rutina diaria, lo que complica su capacidad de trabajar y generar ingresos suficientes para sostener su estilo de vida, que incluye gastos elevados como vuelos privados a destinos como México.

La estrella pop se declaró culpable de conducir bajo los efectos del alcohol, lo que confirma la preocupación de sus fans en los últimos años
La estrella pop se declaró culpable de conducir bajo los efectos del alcohol, lo que confirma la preocupación de sus fans en los últimos años (Invision/AP)

Sin embargo, dos miembros de su familia mantienen contacto con ella: sus hijos Sean Preston, de 20 años, y Jayden James, de 19. Ambos regresaron recientemente a Los Ángeles con la intención de reconectarse con su madre, tras años de distanciamiento durante el periodo de la tutela.

Mientras su madre, Lynne, y su hermana, Jamie Lynn, siguen alejadas, fueron los hijos quienes, según distintos reportes, la convencieron de ingresar a rehabilitación el mes pasado. Además, se muestran profundamente preocupados por su situación. Sean, de hecho, fue fotografiado en la residencia de Spears poco después de su arresto.

Durante años, los hijos de Spears crecieron lejos de ella, bajo el cuidado de su exesposo Kevin Federline y de la pareja de este, Victoria Prince.

En sus memorias You Thought You Knew, publicadas el año pasado, Federline afirmó que los niños llegaron a sentir miedo de Spears. Según escribió: “A veces se despertaban por la noche y la encontraban en silencio en la puerta, observándolos dormir. ‘¿Están despiertos?’, decía, mientras sostenía un cuchillo. Luego se daba la vuelta y se iba sin dar explicaciones”.

Tras la publicación del libro, Spears calificó esa versión como “hiriente y agotadora”.

Hoy, en un intento por reconstruir el vínculo, los jóvenes buscan priorizar la relación con su madre. “Quieren que Britney esté bien por encima de todo”, señaló una fuente de Hollywood. Sin embargo, también existe preocupación por la presión que esto implica para ellos. “Son muy jóvenes, y aun así parecen ser los únicos que logran hacerla reaccionar en este momento”.

Durante los últimos cinco años, Spears recuperó el control de su vida, sus finanzas e incluso de decisiones personales como su salud reproductiva, que antes estaban bajo la supervisión de su padre en el marco de una tutela legal instaurada en 2008.

La tutela se levantó en 2021, tras más de una década en vigor, luego de que la cantante, entonces en la cima de su fama y con 26 años, atravesó una crisis de salud mental muy expuesta, durante la cual fue internada en un centro psiquiátrico, en medio de imágenes de paparazzi que dieron la vuelta al mundo, como aquellas en las que se rapaba la cabeza o golpeaba el auto de un fotógrafo con un paraguas.

El abogado de Britney Spears (centro) y el fiscal del condado de Ventura, Andrew Sullivant (derecha), en su audiencia por DUI en el Tribunal Superior del condado de Ventura
El abogado de Britney Spears (centro) y el fiscal del condado de Ventura, Andrew Sullivant (derecha), en su audiencia por DUI en el Tribunal Superior del condado de Ventura (AFP/Getty)

Como reportera de espectáculos en ese momento, recuerdo que me enviaron las imágenes de Spears, sujeta a una camilla dentro de una ambulancia, y me impactaron profundamente. Yo también era joven y aquello me pareció no solo triste, sino también una invasión, porque era evidente que se trataba de una situación grave.

Aun así, me sorprendió que poco cambiara en torno al espectáculo mediático que la rodeaba. El interés por su vida no disminuyó: cada detalle se analizaba y se convertía en material para titulares sensacionalistas.

Con el tiempo, Spears explicó —especialmente en sus memorias de 2023, The Woman in Me— que esa sensación de vigilancia constante, de estar “observada desde todos los ángulos”, alimentó su depresión posparto y su posterior crisis nerviosa.

Aunque las tutelas buscan proteger a personas que no pueden valerse por sí mismas, Spears describió ese periodo como profundamente duro. Según relató, enfrentó condiciones muy restrictivas, como la administración de litio, además de la falta de privacidad y el acceso limitado a sus hijos e incluso a su mascota.

“Empecé a sentir que me torturaban de forma sistemática”, escribió. Desde entonces, también expresó su temor de que esa experiencia le haya causado daño cerebral. “Siento que me quitaron las alas y que sufrí daño cerebral hace mucho tiempo, sin duda”, publicó en Instagram hace tres años. “Aun así, superé esa etapa difícil y me siento afortunada de estar viva…”.

Por su parte, su padre sostuvo en todo momento que actuó en su mejor interés. En documentos judiciales y declaraciones públicas, su equipo argumentó que la tutela se diseñó para proteger su salud, su carrera y su patrimonio, no para controlarla.

La medida llegó a su fin en noviembre de 2021, cuando un juez la levantó tras una intensa batalla legal impulsada por Spears, cuyo testimonio sobre la pérdida de autonomía desató una fuerte reacción pública y dio origen al movimiento #FreeBritney, que logró apoyo a nivel global.

Tras ese momento, su victoria pareció abrir una nueva etapa. Durante un tiempo, todo apuntaba a un futuro más libre y optimista. Incluso se comprometió poco después con el actor Sam Asghari, en lo que muchos interpretaron como el inicio de una nueva vida.

Sin embargo, la vida de Spears tras el fin de la tutela resultó compleja y turbulenta, y la expectativa de que prosperara en libertad comenzó a desvanecerse poco después. Las primeras señales surgieron en redes sociales, con publicaciones erráticas, entre ellas un video en el que bailaba con cuchillos y varias fotos desnuda.

Su matrimonio con Asghari terminó en 2023. Más adelante, aparecieron reportes sobre posibles problemas financieros. A comienzos de este año, Spears negó que adeudara 600.000 dólares en impuestos y multas.

Aunque fuentes cercanas descartan los rumores de despilfarro de su fortuna, estimada en 100 millones de dólares, la cantante vendió a finales del año pasado los derechos de su catálogo a Primary Wave por cerca de 200 millones, un movimiento que sugiere una situación más compleja de lo que parece.

Hubo una gran ola de apoyo hacia la artista por su estricta tutela legal, pero sus problemas continúan pese al fin de esa medida
Hubo una gran ola de apoyo hacia la artista por su estricta tutela legal, pero sus problemas continúan pese al fin de esa medida (AFP/Getty)

En defensa de la tutela, su padre, Jamie Spears, siempre sostuvo que la medida era fundamental para la estabilidad personal y financiera de Britney. Más adelante, su equipo legal insistió en que actuó de manera responsable y dentro de sus obligaciones. Ahora, con este nuevo arresto sumándose a otros problemas surgidos tras el fin de la tutela, surge la pregunta de si parte del movimiento #FreeBritney se cuestiona hoy cuánto apoyo real tenía la cantante al recuperar su libertad.

Para muchos seguidores, sin embargo, este episodio forma parte del complejo proceso de Spears para reconstruir su identidad y aprender a vivir bajo sus propias reglas. Meg Radford, fundadora de #FreeBritney LA y organizadora de manifestaciones frente al tribunal en 2021, lo resume así: “Britney nunca había tenido la oportunidad de experimentar la dignidad del riesgo. Ahora debe aprender a tomar sus propias decisiones y, como cualquier persona, enfrentar las consecuencias de sus actos”.

Según Radford, su familia “le quitó sus derechos más básicos y luego la controló y manipuló —muchas veces con ayuda de médicos y terapeutas— durante más de una década para mantener el control sobre ella. Si no puedes confiar en tu propia familia, ¿en quién puedes confiar?”.

Sin embargo, otras personas consideran que, aunque el movimiento #FreeBritney surgió con buenas intenciones, también simplificó demasiado una situación mucho más compleja, ya que el público no conocía en profundidad el nivel de atención que Britney necesitaba.

La cantante nunca confirmó públicamente un diagnóstico de salud mental y, además, cuestionó varias de las decisiones tomadas sobre su tratamiento durante la tutela. Aun así, personas cercanas sostienen que lo que ocurra ahora será determinante y podría marcar un punto de inflexión en su vida.

Dan Wakeford, exeditor de People y fundador del boletín Celebrity Intelligence, quien informó primero sobre el ingreso de Spears a rehabilitación, señaló que las autoridades evaluarán el avance que la artista mostró durante las últimas semanas.

“El tribunal tomará en cuenta el trabajo que realizó en rehabilitación al momento de dictar sentencia. Con suerte, recibirá libertad condicional”, explicó Wakeford. “Su futuro dependerá de cómo evolucione el tratamiento y del compromiso que asuma con ese proceso”.

Spears también habló en el pasado sobre su consumo de medicamentos recetados. En sus memorias, contó que nunca sintió atracción por las drogas duras y que el medicamento que más utilizó fue el destinado al tratamiento del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Aunque aseguró que nunca tuvo problemas con el alcohol, reconoció que su relación con el Adderall fue complicada en ciertos momentos. Según explicó, el medicamento le generaba una sensación de euforia, pero lo que más valoraba era que le permitía sentirse “menos deprimida” durante algunas horas.

El equipo de Britney, encabezado por su amigo cercano Cade Hudson, dejó claro que la cantante necesita apoyo para comenzar a tomar decisiones más saludables en su vida.

La relación con su familia sigue siendo complicada. Aunque su madre viaja ocasionalmente desde Luisiana a Los Ángeles para verla —tras reconciliarse en 2023—, fuentes cercanas aseguran que no forma parte de su círculo más íntimo. En ese contexto, el vínculo con sus hijos se volvió especialmente importante para Spears.

Además, mantiene una estrecha amistad con Paris Hilton y Kim Kardashian, quienes, según distintos reportes, se convirtieron en un apoyo clave detrás de escena. Hilton, en particular, habló públicamente sobre el trato hostil que ambas recibieron por parte de la prensa sensacionalista durante los años 2000 y describió a Spears como “un ángel dulce”.

Para Wakeford, la historia de Britney sigue generando tanta atención porque varias generaciones crecieron junto a ella. “Britney fue parte de la infancia de mucha gente. Y hoy resulta impactante ver, en tiempo real, lo que la fama puede provocar en una persona”, explicó. “Pero, al final, en el centro de toda esta historia hay alguien que todavía intenta encontrar una forma de vivir con la que se sienta cómoda”.

Ahora comienza la etapa más difícil. “No creo que aparezca una solución mágica ni que volvamos a ver de inmediato a la Britney que muchos recuerdan, por más que lo deseemos”, señaló Wakeford. “Me gustaría verla lanzar nueva música en el futuro, pero todo dependerá del trabajo que haga durante su rehabilitación”.

Traducción de Leticia Zampedri

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