5 hábitos de las personas tontas que las personas inteligentes no tienen

Las personas menos inteligentes suelen tener hábitos que las señalan como tontas y que, además, pueden ser bastante catastróficos en diversas circunstancias

Lisa Schonhaar,Gisela Wolf
miércoles 01 septiembre 2021 19:37
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[Este artículo se publicó por primera vez en 2018]

Nuestro mundo está poblado por todo tipo de personas con niveles de inteligencia enormemente variados. Casi todo el mundo se considera inteligente, por supuesto, y puede ser muy difícil obtener una evaluación precisa de nuestra propia inteligencia. Después de todo, nuestros pensamientos siempre tienden a sonar inteligentes en nuestra propia cabeza, ¿no es así?

Y la inteligencia es muy importante. Especialmente en un contexto profesional, una mente inteligente y ágil puede ser tu mejor activo. Pero las personas menos inteligentes suelen tener hábitos que las señalan como tontas y que, además, pueden ser bastante catastróficos en diversas circunstancias.

Estas son las cinco diferencias más fundamentales entre personas inteligentes y tontas, según los expertos.

1. Las personas tontas culpan a los demás de sus propios errores

Se nota mucho, es poco profesional y es algo que una persona inteligente nunca haría. Si tratas constantemente de endosar tus errores a los demás, demuestras a todo el mundo que no puedes ser la herramienta más afilada del cobertizo.

A los estúpidos no les gusta asumir la responsabilidad de sus errores. Prefieren revolcarse en la autocompasión o pasar directamente al juego de la culpa.

Travis Bradberry, autor del bestseller “Inteligencia emocional 2.0.”, sabe lo revelador que es este comportamiento.

“Nunca es buena idea echar la culpa. Rinde cuentas. Si tuviste algún papel -por pequeño que sea- en lo que salió mal, asúmelo”, aconseja Bradbury. “En el momento en que empiezas a señalar con el dedo es cuando la gente empieza a verte como alguien que no se responsabiliza de sus actos”.

Las personas inteligentes también saben que cada error es una oportunidad para aprender a hacerlo mejor la próxima vez. Un estudio neurológico realizado por Jason S. Moser, de la Universidad Estatal de Michigan, ha demostrado que los cerebros de las personas inteligentes en realidad reaccionan de manera diferente a los errores.

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2. La gente tonta siempre tiene que tener razón

En una situación de conflicto, las personas inteligentes tienen más facilidad para empatizar con la otra persona y entender sus argumentos. También son capaces de integrar estos argumentos en su propia cadena de pensamiento y de reconsiderar sus opiniones en consecuencia.

Un signo inequívoco de inteligencia es la capacidad de mirar y entender las cosas desde un punto de vista diferente, y las personas inteligentes tienen una mentalidad abierta hacia la nueva información y el cambio de parámetros.

Los estúpidos, en cambio, seguirán discutiendo eternamente y no se moverán de su posición, independientemente de los argumentos válidos que se les presenten. Eso también significa que no se darán cuenta si la otra persona resulta ser más inteligente y competente.

Esta sobreestimación se llama efecto Dunning-Kruger. Es el sesgo cognitivo que hace que las personas menos competentes sobreestimen sus propias habilidades mientras subestiman la competencia de los demás.

El término se acuñó en 1999 en la publicación de David Dunning y Justin Kruger. Los psicólogos habían observado en estudios anteriores que en áreas como la comprensión lectora, jugar al ajedrez o conducir un coche, la ignorancia lleva a la confianza con más frecuencia que el conocimiento.

En la Universidad de Cornell realizaron más experimentos sobre este efecto y demostraron que las personas menos competentes no sólo sobrestiman sus propias habilidades, sino que tampoco reconocen cuando las habilidades de otra persona son superiores.

Dunning escribe: “Si eres incompetente, no puedes saber que eres incompetente. Las habilidades que necesitas para producir una respuesta correcta son exactamente las habilidades que necesitas para reconocer lo que es una respuesta correcta”.

Por supuesto, esto no significa que las personas inteligentes piensen siempre que los demás tienen razón. Pero escuchan con atención y consideran todos los argumentos antes de tomar sus decisiones.

3. Las personas tontas reaccionan a los conflictos con ira y agresividad

Obviamente, incluso las personas más inteligentes pueden enfadarse mucho de vez en cuando. Pero para las personas menos inteligentes, ésta es la reacción a la que recurren cuando las cosas no van como ellos quieren. Cuando sienten que no tienen el control sobre una situación tanto como les gustaría, tienden a utilizar la ira y el comportamiento agresivo para asegurar su posición.

Investigadores de la Universidad de Michigan realizaron un estudio sobre 600 participantes con sus padres e hijos, a lo largo de 22 años. Encontraron una clara correlación entre el comportamiento agresivo y una menor puntuación de CI.

Los investigadores escribieron en su elaboración: “Nuestra hipótesis es que una inteligencia baja hace más probable el aprendizaje de respuestas agresivas a una edad temprana, y este comportamiento agresivo dificulta el desarrollo intelectual continuado.”

4. Las personas tontas ignoran las necesidades y los sentimientos de los demás

Las personas inteligentes suelen ser muy buenas para empatizar con los demás. Esto hace que les resulte fácil entender el punto de vista de otra persona.

Russel James, de la Universidad Tecnológica de Texas, realizó un estudio representativo con miles de estadounidenses y descubrió que las personas con un coeficiente intelectual más alto son más propensas a dar sin esperar nada a cambio. Resulta que una persona inteligente es mejor para evaluar las necesidades de otras personas y también es más probable que quiera ayudarlas.

“Las personas con mayor capacidad cognitiva son más capaces de comprender y satisfacer las necesidades de los demás”.

A las personas menos inteligentes les cuesta imaginar que la gente pueda pensar de forma diferente a la suya y, por lo tanto, no estarían de acuerdo con ellos. También el concepto de hacer algo por alguien sin esperar un favor a cambio les resulta más extraño.

Todo el mundo es egoísta de vez en cuando, es completamente normal y humano. Pero es importante que mantengamos el equilibrio entre la necesidad de perseguir nuestros propios objetivos y la necesidad de considerar los sentimientos de los demás.

5. La gente tonta se cree mejor que los demás

Las personas inteligentes tratan de motivar y ayudar a los demás. Lo hacen porque no tienen miedo de ser eclipsados. Tienen un nivel saludable de confianza y son lo suficientemente inteligentes como para evaluar con precisión su propia competencia.

Las personas tontas, en cambio, tienden a hablar mal de los demás para parecer mejores. Se creen por encima de los demás y siempre se apresuran a juzgar. Los prejuicios no son un signo de inteligencia.

En un estudio canadiense publicado por “Psychological Science”, dos científicos de la Universidad Brock de Ontario descubrieron que “las personas con un coeficiente intelectual bajo tienden a ser más partidarias de los castigos duros, más homófobas y más propensas a ser racistas”.

Muchos biólogos creen que la capacidad humana de cooperar ha sido fundamental para nuestro desarrollo general. Eso podría significar que el indicador más importante de la inteligencia es ser bueno trabajando con otros.

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