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¿Qué simbolizan las mascotas de los Juegos Olímpicos de Invierno?

Las criaturas parecidas a las comadrejas que enfrentan una amenaza por el cambio climático

Los atletas que representan a América Latina en los Juegos Olímpicos de Invierno

Los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno han presentado a sus mascotas: un par de armiños, criaturas parecidas a las comadrejas que enfrentan una amenaza por el cambio climático.

Uno es marrón y el otro blanco, reflejando la capacidad de estos animales de cambiar su pelaje en invierno para camuflarse en la nieve. No obstante, esta adaptación se ha vuelto una desventaja crítica. Los armiños se vuelven blancos antes de que la nieve cubra el suelo, dejándolos expuestos. Sus abrigos invernales, sobre tierra y rocas, los convierten en blancos fáciles para rapaces de vista aguda.

Los organizadores olímpicos no han abordado esta realidad.

Su justificación para las mascotas es "dar la bienvenida a la gente y comunicar que estos Juegos están impregnados de espíritu italiano".

Las mascotas se llaman Tina y Milo.
Las mascotas se llaman Tina y Milo. (AP Foto/Antonio Calanni)

La mascota del armiño blanco es Tina — diminutivo de Cortina, por Cortina d'Ampezzo, una de las dos ciudades que albergan los Juegos Olímpicos de Invierno. Su hermano menor, Milo, de pelaje más oscuro — por la ciudad de Milán — nació sin una pata y es la mascota de los Paralímpicos en marzo.

Sus imágenes aparecen en imanes, bolsas y pines. Pero como las tiendas se quedaron sin existencias en los primeros días de los Juegos, ha sido casi imposible encontrar un peluche de los hermanos armiños en Milán y Cortina d’Ampezzo.

Aun así, cada medallista recibe un juguete en el podio, lo que significa que se mantienen a la vista del público. Y una Tina con disfraz es una presencia habitual en las sedes de competencia, repartiendo alegría, saludando a espectadores eufóricos y posando para fotos.

Encarnando el “dinámico espíritu italiano”

Marco Granata, un estudiante de doctorado que investiga a los armiños en la Universidad de Turín, cree que los organizadores están desaprovechando una oportunidad para educar un poco más a la gente y ayudar a este animal.

“Es irónico porque ahora todo el mundo está hablando de armiños, buscando armiños, pero nadie sabe nada sobre los armiños reales, en gran parte porque el comité olímpico no informó a la población sobre ello”, declaró a The Associated Press.

Al ser consultado por la AP en Milán el jueves sobre por qué nadie habla del armiño y el cambio climático, el director ejecutivo de los Juegos Olímpicos, Christophe Dubi, respondió: “Me alegra que lo mencione y deberíamos incluirlo en nuestra narrativa”.

Si la mascota alude al entorno cambiante y ese mensaje puede transmitirse a la generación más joven, “usemos eso”, agregó Dubi.

El sitio web de los Juegos Olímpicos describe a los armiños como naturalmente curiosos: animales que “aman el deporte y la vida al aire libre, pero también quieren divertirse. Representan el espíritu italiano contemporáneo, vibrante y dinámico”.

Raffaella Paniè dirige el trabajo de marca de los Juegos de Milán-Cortina 2026 y supervisó la creación de la mascota, elaborada a partir de aportes de jóvenes estudiantes italianos.

Comentó a la AP que no cree que hablar de las implicaciones del cambio climático esté dentro del alcance del comité organizador. Había muchas opciones de mensajes y el comité necesitaba un enfoque, añadió.

Pusieron mucho empeño en hacer que las mascotas fueran muy amigables. “Así es como la mascota realmente cobra vida, la hace muy especial, más allá de lo que es como animal”, explicó.

“Estamos organizando un evento deportivo, así que necesitamos promover la cultura del país”, añadió.

El "vestuario adecuado” para evitar a los depredadores

A medida que el cambio climático acorta los inviernos en todo el mundo, el armiño y unas otras 20 especies que cambian de color quedan desajustadas con mayor frecuencia, señaló L. Scott Mills, profesor emérito de la Universidad de Montana.

Su muda estacional está desencadenada por el acortamiento de la duración del día — una señal de que las estaciones están cambiando —, por lo que ocurre aproximadamente en la misma época cada año, incluso cuando no hay nieve, añadió Mills.

“La mayor parte de su supervivencia depende de evitar la depredación y eso depende del camuflaje: tener el vestuario adecuado cuando está nevando y cuando no”, indicó Mills.

Aunque los armiños no están en peligro de extinción, estudios han mostrado que los depredadores atacan más a comadrejas señuelo desajustadas que a las que coinciden, dijo Mills.

Búhos, halcones, coyotes y zorros cazan armiños.

Mills vinculó el fenómeno del desajuste del camuflaje con el cambio climático mientras estudiaba liebres hace unos 13 años.

Esperanza para el armiño

Granata, el estudiante de doctorado, sigue las poblaciones de armiños en los Alpes italianos, donde viven a gran altitud. Antes se los cazaba por su piel, para abrigos, pero eso ahora está prohibido en Italia.

Afirma que el armiño enfrenta una amenaza mucho más importante, al igual que los deportes que dependen de la nieve. Investigadores señalan que la lista de lugares que podrían albergar Juegos de Invierno se reducirá de manera sustancial en los próximos años.

“Creo que el comité olímpico dio con la mascota perfecta para estos Juegos de Invierno”, expresó Granata. “Tanto el armiño como los Juegos de Invierno comparten el mismo destino. Ahora se ven bien, pero cada vez se ven más afectados por el cambio climático”.

Mills dijo que los armiños, que viven en todo el Hemisferio Norte, con el tiempo podrían ser capaces de evolucionar para mantenerse marrones durante todo el año si no hay nieve. Los esfuerzos de conservación ayudan, junto con medidas para reducir las emisiones y frenar el calentamiento, para que las poblaciones de armiños no disminuyan demasiado, añadió.

Las proyecciones muestran que, si los armiños no se adaptan, las especies que cambian de color disminuirán en número durante las próximas dos décadas a medida que se reduzca la nieve, agregó Mills.

“Este es un ejemplo de los desafíos del cambio climático, pero también del potencial de esperanza”, afirmó. “Tenemos una manera de evitar que se pierdan”.

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