La ausencia de Jerry Jones en casa de sus Cowboys de Dallas termina en semifinales del Mundial

Jerry Jones, el famoso dueño de los Cowboys de Dallas que no se pierde uno solo de sus partidos, finalmente apareció en el Mundial para el último de los nueve duelos disputados en el estadio de su equipo de la NFL.
Ningún estadiio mundialista albergó tantos partidos como el recinto propiedad de Jones.
Pero el empresario multimillonario seguía el torneo desde lejos. El martes, asistió a la victoria de España por 2-0 sobre Francia en las semifinales en el AT&T Stadium.
“Creo que, ante todo, él es alguien a quien le gustan los grandes eventos. Ama la NFL. Ama a los Cowboys", puntualizó Chad Estis, vicepresidente ejecutivo de operaciones comerciales de los Cowboys. "Pero tiene más pasión por los eventos que cualquiera que yo conozca. Quería asegurarse de verdad de que el estadio estuviera funcionando bien”.
A juzgar por los aficionados que esperaron con entusiasmo verse en la gigantesca pantalla de video que cuelga sobre el centro del campo y bajo el techo retráctil —y que saltaron y saludaron con alegría cuando lo lograron—, el recinto, rebautizado temporalmente por la FIFA como Estadio Dallas, ha sido un éxito.
La familia Jones tiene un palco para el Mundial, y allí fue donde Jones apareció en la pantalla de video junto a su esposa Gene Jones, sentada a su lado. La figura polarizadora fue recibida en su mayoría con abucheos por el público de 70.176 personas que llenó el inmueble.
Jones y algunos familiares suelen salir del país en su yate en esta época del año —entre el final de los entrenamientos entre campañas de los Cowboys en junio y el inicio del campamento de prácticas en California a finales de julio—.
Como resultado, Jones no estuvo en persona para presenciar un par de actuaciones récord del astro argentino Lionel Messi. Ni a los aficionados japoneses que dejaron secciones enteras impecables al recoger su basura —dos veces—. Ni el último partido de Mundial del crack portugués y máximo goleador histórico del fútbol internacional masculino, Cristiano Ronaldo.
Ese tipo de momentos decisivos eran los que Jones tenía en mente con el diseño y la construcción de un estadio que se inauguró en 2009 y que, en poco más de cinco años, ya había albergado un Super Bowl y partidos por campeonatos de la NCAA en fútbol americano y baloncesto masculino.
Jones también pensaba en la experiencia de los aficionados, y aprovechó sus propias lecciones tras recorrer estadios en Europa para incluir grandes áreas de visualización de pie en tres niveles en cada extremo.
Una extensa colección de arte está rematada por la escultura de acero inoxidable de Anish Kapoor apodada “sky mirror” y ubicada afuera en la plaza este. Kapoor es el creador de una escultura similar en Chicago apodada “the bean”.
A fin de prepararse para el Mundial, los Cowboys invirtieron otros 350 millones de dólares en un estadio cuyo costo original fue de 1.200 millones. La pantalla de video luce igual, pero hubo mejoras en sus entrañas, además de alfombras y mobiliario nuevos, sobre todo en las zonas premium, y una renovación de la tienda para aficionados.
“No puedo decirles cuánta gente viene a nuestro estadio y dice: ‘No puedo creer que esto tenga 17 años’. La gente piensa que se siente nuevo", relató Estis. “Todo ha sido genial, pero se siente como si culminara en este partido fenomenal”.
La FIFA manda
Jones tuvo que entregar el estadio a la FIFA, lo que significa que el organismo rector pudo colocar cortinas en las enormes puertas corredizas de vidrio del extremo oeste para el único partido en el que el sol podría haber brillado desde el poniente para deslumbrar a los jugadores.
Los casos en que jugadores de la NFL, incluidos los Cowboys, han perdido balones por el sol ha sido un problema ocasional cada otoño. Cada vez que surge el tema, Jones se niega tajantemente a la instalación de cortinas.
Prefiere la estética y espera que entrenadores y jugadores elaboren planes de juego teniendo en cuenta el sol poniente.
Era demasiado temprano en el día para que el sol fuera un problema en la semifinal que España ganó 2-0 a Francia. La Roja selló así su pasaje para el encuentro del domingo en la casa de los Jets y los Giants de Nueva York, en East Rutherford, Nueva Jersey.
Jones quería esa final, pero se conformó con el premio de consolación de tener la mayor cantidad de partidos, incluido compartir las semifinales con la sede de los Falcons de Atlanta, donde Argentina e Inglaterra juegan este miércoles.
Dan Hunt, copresidente del comité organizador local e hijo del fallecido Lamar Hunt —quien fue uno de los rivales de Jones como dueño de los Chiefs de Kansas City—, manifestó: “Es simplemente otro gran momento en un legado deportivo increíble.
“Ha sido campeón mundial. Es miembro del Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional. Ha albergado Super Bowls, ha albergado casi todo lo que se puede en el AT&T Stadium. Y éste es simplemente otro gran momento”.
Ese lugar del palco
Hay algo más que Jones tuvo que ceder: su palco personal en la yarda 50. Estis explicó que la FIFA pensó que era perfecto para un área VIP.
“Nosotros estábamos como: ‘Un momento. ¿Hablan en serio?’. Quiero decir, lo entiendo. Por eso el palco de Jerry está ahí. Es el mejor lugar”, relató Estis.
Jones cedió su lugar privilegiado para, posiblemente, el mayor evento deportivo global único que llegue a su recinto. Simplemente se mudó a otro palco.
“Creo que puedo imaginarlo un poco emocionado por eso. Verlo en reuniones de diseño y su atención al detalle y el cuidado por cómo se veía y se sentía el estadio para la gente, cómo se veía desde distintos ángulos al acercarse caminando", manifestó Estis. "Él estaba tan involucrado en la creación de lo que es”.
Jones estuvo listo para sentir el ambiente del fútbol —por fin—.
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