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En América Latina, el fútbol es casi sagrado

De la cadena que Santiago García llevaba alrededor del cuello no colgaban crucifijos ni medallas de santos, pero eso no la hacía menos sagrada.

Cuando la abuela de García enfermó hace algunos años, el amante del fútbol argentino la visitó en el hospital y se quitó su adorado collar de Boca Juniors para ponérselo a ella.

“Boca te va a salvar”, le dijo a su abuela. “Y se salvó. Ahora ella lo tiene”.

La fe de García en su equipo resuena con la de otros millones de hinchas en América Latina mientras la región se prepara para el Mundial de 2026. Desde Argentina hasta México, la devoción futbolera inspira rituales y creencias ligadas al juego.

“Desde hace mucho tiempo ha habido un acercamiento sentimental entre el público y sus equipos de fútbol,” dijo el analista mexicano Erick Fernández. “Hay una generación de identidad y de vínculos que nos hacen sentir parte de un proceso deportivo que nos representa”.

En el país de Lionel Messi, la pasión deportiva suele heredarse entre familias y la lealtad por los clubes se fortalece con los años. El mismísimo papa Francisco — nacido en Argentina y entusiasta del club San Lorenzo — dijo que coincidía con quienes sentían que el fútbol era el deporte más hermoso del mundo.

El amor de García por Boca Juniors vino de su padre. Su madre solía apoyar a otro equipo, pero al conocer a su futuro marido terminó por contagiarse de su pasión por el equipo.

“Sos del cuadro que es tu madre o tu padre”, dijo García. “Y si bien el fútbol es la columna vertebral de todo, uno hace pertenencia con la institución y la lleva representada a los lugares a donde va”.

Puede que García haya dejado ir su collar de Boca cuando se lo entregó a su abuela, pero aún lleva la huella de su equipo sobre el cuerpo.

Cuando tenía 17, el argentino se tatuó una frase del himno de su club en el costado y hoy las palabras se sienten tan relevantes como cuando la tinta estaba fresca.

“Es de una canción que para nosotros funciona como un grito de guerra”, aseguró. “Como diciendo: no importa la tormenta, no importa nada, nosotros vamos a estar acá”.

El poder de pertenencia

El papa Franciso dijo alguna vez que el fútbol es un deporte cuya belleza proviene de su espíritu colectivo. Entre los fanáticos la pasión se nutre al cantar los himnos de los clubes, llorar por victorias y derrotas, y abrazarse entre desconocidos en los estadios.

“Cada uno puede hinchar por un equipo, pero ese ‘estar juntos’ que genera la communitas — una palabra que viene de la raigambre religiosa —, solo es posible cuando la gente se reúne”, dijo la antropóloga Eloísa Martín.

Reacciones tanto negativas como positivas emergen de esa forma de identidad colectiva. Un fan que considere que su comunidad deportiva ha sido atacada por un rival podría reaccionar de un modo violento que bajo otras circunstancias sería impensable. Pero la misma dinámica podría fortalecer la solidaridad en un grupo, llevando a hinchas a ayudar a desconocidos sólo porque pertenecen al mismo club.

“Esto crea comunidades incluso para aquellos que no tienen una”, añadió Martín.

Entre un mar de aficionados que recientemente se dirigían al estadio Maracaná en Río de Janeiro estaba Adilvania Santos. Vestida con los colores granate y verde del club Fluminense, la joven de 27 años dijo que la barra de su equipo era como su familia.

“Me emociono hablando de Fluminense”, dijo Santos, quien describió la pasión por su club como el aspecto más importante de su vida. “Hay gente que se reúne para ir a la iglesia. Para nosotros, acompañar a Fluminense también es sagrado”.

A pesar de vivir a casi 100 kilómetros de Río, Santos intenta ver todos los partidos en vivo. Cuando sigue los encuentros desde casa, permanece sola en su habitación para evitar interrupciones de familiares que quizás no apoyan a su equipo.

“El fútbol conmueve profundamente a los brasileños porque crea un sentido de pertenencia, identidad y esperanza”, dijo el sacerdote católico Jeferson Mengali, de la diócesis de Bragança Paulista y aficionado de Corinthians de toda la vida.

“La gente sufre, trabaja duro y enfrenta dificultades, y el fútbol se convierte en un espacio de alegría colectiva”, agregó.

Rituales para la victoria

Mengali acompañó al Corinthians como capellán durante años. Celebró misas con el equipo y estuvo presente en entrenamientos y partidos.

“Siempre me ha gustado rezar antes de los encuentros importantes”, dijo. “Pedir más serenidad que victoria”.

Si bien no todos los fans del fútbol rezan, miles realizan rituales con la esperanza de influenciar el resultado de un partido. En Argentina esas prácticas se conocen como “cábalas” y, de acuerdo con Martín, aumentaron su auge en los años 90.

Las cábalas varían ampliamente. Hay hinchas que pueden beber de un mismo vaso, sentarse exactamente en el mismo sitio o llevar la misma ropa interior en cada partido. Otros insisten en ver los juegos con determinadas personas mientras que algunos más se niegan a ver los partidos, creyendo que pueden traer mala suerte a su club.

Los rituales se repiten si el equipo gana y se abandonan si pierde. Algunos fans incluso evitan ver un juego y lo toman como un sacrificio que quizá les permita asegurar el triunfo.

En el hogar de García, su padre se sienta en una silla específica cuando Boca está jugando bien y se cambia de lugar si el equipo rival mete gol. Su madre limpia toda la casa durante los partidos y rehúye a mirar el juego. Sólo pregunta de tanto en tanto cómo va el marcador.

Las cábalas actuales de García incluyen llevar la misma camiseta en todos los partidos y cargar con una imagen de Diego Maradona.

“Post mortem fue santificado rápidamente por el pueblo”, dijo. “Pasó a ser una figura que trascendió lo deportivo”.

Santos del balón

Los argentinos rara vez lo llaman Maradona. Simplemente es ‘El Diego’, como si fuera un familiar o viejo amigo del barrio.

“Maradona es el jugador y el Diego es aquel al cual uno puede recurrir como alguien de la familia para que nos ayude”, dijo Martín. “Lo sagrado solo funciona si hay una comunidad detrás.

Las leyendas como ‘El Diego’ de Argentina o ‘El Rey’ Pelé de Brasil son conocidos en todo el mundo, pero en otros rincones de América Latina hay otros hinchas que tienen sus propios ídolos.

En Chile, Héctor Hermosilla tiene en un retrato de David Arellano, fundador de su adorado equipo, en una pared de casa.

“Él fundó a Colo Colo en 1925 y, antes de cada partido, siempre me despido de él y le pido que nos cuide”, aseguró.

Todavía recuerda cuando asistió al estadio por primera vez. Estaba solo, allá por 1986, y cayó rendido ante la magia que encontró dentro de la cancha y en el aliento de la hinchada.

A partir de entonces decidió a acompañar religiosamente al equipo, viajando desde Arica, en el extremo norte de Chile, hasta Puerto Montt, puerta de entrada de la Patagonia chilena.

Para costear los viajes, que incluyen a menudo destinos internacionales, él y su esposa empezaron a redactar los emblemáticos himnos de Colo Colo y de la Garra Blanca —la barra brava oficial del club— en una máquina de escribir, lo que le rindió el apodo de “Nano Fotocopia”.

“Eran como 20 canciones y yo les sacaba fotocopia y las vendía a 100 pesos”, recordó. “Vendía como 100 o más y con eso viajábamos para todos lados”.

Con el paso del tiempo y los avances tecnológicos, las máquinas de escribir fueron jubiladas y fotocopias extintas. Pero “Nano Fotocopia” adaptó su oficio y hoy adopta la misma táctica con collares, pulseras y otros objetos para financiar los traslados a los que ahora se suman su mujer y su hijo adolescente.

Cuando está Chile, Hermosilla todavía asiste a los partidos cada domingo y realiza un ritual que mantiene desde los años 80. Bajo el retrato omnipresente de Arellano, pide la bendición del fundador del club, empaca sus últimas creaciones y se dirige a un lugar de pollo asado donde se dan cita cientos de aficionados.

“Este es como el Dios de nosotros”, dijo. “Es él quien nos guía”.

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Batschke reportó desde Santiago y Hughes desde Río de Janeiro.

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La cobertura religiosa de The Associated Press recibe apoyo a través de una colaboración con The Conversation US, con fondos del Lilly Endowment Inc. La AP es la única responsable de todo el contenido.

Cobertura de AP del Mundial: https://apnews.com/hub/mundial-de-futbol-fifa

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