Abierto Británico 2026: Scheffler tendrá la última opción de un major en Royal Birkdale

El campeonato más antiguo del golf se ha convertido en el último major del calendario.
El Abierto Británico tiene 166 años de historia a sus espaldas, así que no necesita un eslogan pegadizo —el Campeonato de la PGA fue “Glory's Last Shot” cuando fue el último en el orden— para que Scottie Scheffler y todos los demás supieran que faltarán ocho meses para el próximo major.
“Los esperamos con tantas ganas, armamos nuestros calendarios y el año en torno a ellos, y luego se terminan así”, dijo Justin Thomas. “Es horrible cuando se acaban”.
¿Y para los 153 jugadores que tienen su última oportunidad de ganar un major este año? La presión no es necesariamente mayor, ni hay una urgencia superior por ganar uno antes de que termine la temporada.
“Pero cada año que no lo haces es otro año en el que no lo has logrado”, expresó Thomas.
La 154.ª edición de The Open Championship regresa a Royal Birkdale del 16 al 19 de julio a lo largo de la costa de Lancashire, en el noroeste de Inglaterra, una zona rica en golf de links —tres sedes del Abierto Británico están separadas por unos 60 millas (96 kilómetros). El Royal & Ancient espera más de 300.000 aficionados.
Será la última oportunidad para que Scheffler logre tres años seguidos ganando un major. En la era moderna de los majors, que se remonta a 1934, solo otros siete jugadores lo han conseguido: Peter Thomson, Arnold Palmer, Jack Nicklaus, Tom Watson, Tiger Woods, Phil Mickelson y Brooks Koepka.
Scheffler se convirtió en el “Champion of the Year” en Royal Portrush el verano pasado con otra actuación dominante en el escenario más grande del golf. No es de los que miran hacia atrás para repasar todos los trofeos que ha ganado en los últimos cinco años, pero el texano de 30 años se ha sorprendido a sí mismo echando un vistazo a todos los nombres grabados en la base de esa jarra de plata para clarete.
“El trofeo tiene el tamaño perfecto: ni demasiado grande ni demasiado pequeño, y puedes beber de él. Será muy duro devolverlo el martes, pero voy a pelear como un demonio para recuperarlo el domingo”, señaló Scheffler.
Scheffler es el último de 10 nombres añadidos a la base del trofeo más antiguo del golf desde que Rory McIlroy lo tuvo por última vez en 2014. McIlroy, campeón del Masters por segundo año consecutivo, está ansioso por conseguir un séptimo major y unirse a Harry Vardon con la mayor cantidad de majors entre los jugadores del Viejo Mundo.
Las esperanzas inglesas recaen en Tommy Fleetwood, que creció a poca distancia a pie de Birkdale, y en Matt Fitzpatrick, cuyas tres victorias este año son más que las de Scheffler y McIlroy combinadas.
McIlroy no ha estado realmente en la pelea por el Abierto Británico desde 2022 en St. Andrews. Su única participación en Royal Birkdale fue un empate en el cuarto puesto en 2017, aunque terminó a siete golpes. Pero le encanta el campo y el desafío desde el tee que presenta, lo cual suele ser su fortaleza.
“Lo único que me gusta de Birkdale es que por lo general hay conjuntos de búnkers a ambos lados de la calle. Así que siempre tienes que desafiar un conjunto de búnkers para llegar a donde quieres que termine tu bola”, explicó.
McIlroy citó el hoyo 10 para ilustrarlo. Jugar a lo seguro y quedarse corto de los búnkers no deja una buena vista del green con un hierro medio. Desafiar el búnker de la izquierda y quedarse corto del búnker de la derecha permite una buena oportunidad de birdie con un wedge en la mano.
“Así que hay muchos hoyos como ese en los que... sé que estoy pegando un palo que podría meterme en problemas. Pero para estar en la mejor posición posible para mi segundo golpe, ese es el golpe que necesito jugar”, añadió McIlroy.
Este no es exactamente el mismo Royal Birkdale que albergó por última vez el Abierto Británico en 2017 debido a cambios en unos cinco hoyos. El más notorio quizá sea el quinto, un par 4, acortado a 321 yardas, con más búnkers y el green desplazado hacia la izquierda para tentar a los jugadores a intentar llegar al green con el golpe de salida.
El cambio más significativo es la eliminación del hoyo 14, un par 3, donde Jordan Spieth inició su notable remontada en 2017. Ahora el 14 es un par 5 que antes era el número 15, solo que es 60 yardas más largo (602 yardas), se ha desplazado hacia la derecha y ahora tiene 12 búnkers.
El 15 es un hoyo recién creado que mide 241 yardas. Le pidieron a Adam Scott una breve evaluación y respondió: “demasiado largo”. McIlroy dijo que estaba “indeciso”, lo cual no sonó muy alentador cuando añadió: “Creo que va a ser un gran tema de conversación durante la semana”.
Es un hermoso campo de links situado entre dunas junto al mar de Irlanda, uno de solo dos en la rotación del Abierto Británico en los que los hoyos 9 y 18 regresan a la casa club.
Y tiene una rica herencia pese a que no albergó el Open hasta 1954. De los nueve campeones anteriores (Thomson ganó dos veces), todos menos uno están en el Salón de la Fama del Golf Mundial o con seguridad estarán allí cuando sean elegibles. Esos nueve campeones suman 37 majors.
El golf de links en cualquier campo puede producir algunos rebotes caprichosos, cuando golpes aparentemente buenos se vuelven malos y a veces —aunque no tan a menudo— ocurre al revés.
“Se nota por qué el golf se inventó aquí. Puedes pegar muchos palos desde fuera del green. No es el mismo palo cada vez, y eso te da una opción. A veces puedes tener rebotes raros. Pero también es una forma pura y cruda de jugar al golf", afirmó Scheffler.
“Las condiciones cambian bastante rápido, y eso podría afectar al torneo. Pero cuando tienes condiciones similares durante cuatro días, es una prueba bastante fiel del golf”.
Harris English fue subcampeón detrás de Scheffler el año pasado en Royal Portrush. Le preguntaron qué rasgo necesita un campeón del Open para dominar el golf de links. “Muchísima garra”, respondió.
“Tienes que lidiar con jugar con cualquier clima, en cualquier condición. Te tocan algunas posiciones de bola horribles y mala suerte. En el golf de links van a pasar muchas cosas en tu contra. Tienes que resolverlo. Es golf puro", dijo English.
“Sí, hay suerte de por medio”, indicó. “Pero si sigues pegando buenos golpes, la suerte estará de tu lado”.
Y cuando termine, se añadirá otro nombre a la base de la jarra de clarete. Y entonces los mejores jugadores del golf tendrán que esperar 263 días hasta el próximo major.
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