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Aaron Rai, de sus humildes orígenes y trabajo duro a campeón de un major

PGA CAMPEONATO
PGA CAMPEONATO (AP)

Aaron Rai se mantuvo erguido, con los brazos detrás de la espalda y una postura perfecta, mientras esperaba a que lo presentaran como el más reciente, y entre los más notables, ganador del Campeonato de la PGA.

A su lado, sobre una mesa pequeña, estaba el Trofeo Wanamaker, grande, plateado y reluciente.

Rai no pudo resistirse a echar un vistazo rápido al trofeo de 27 libras y a todos esos nombres.

Jim Barnes ganó los dos primeros Campeonatos de la PGA en 1916 y 1919, y nunca había habido otro ganador de Inglaterra hasta que Rai ganó en Aronimink el domingo. Y allí estaba Tiger Woods, en otro tiempo una figura casi mítica en cintas VHS para un niño que crecía en Wolverhampton.

“Solíamos verlas muchísimo, probablemente dos o tres veces por semana, si no más”, comentó Rai sobre las cintas de Woods ganando los campeonatos amateur de Estados Unidos y sus primeras hazañas como profesional. “Solo recuerdo quedarme asombrado al ver todas las cosas que podía hacer.

“Así que, sí, que mi nombre esté siquiera junto al suyo en este trofeo es increíble, de verdad”, añadió.

Prácticamente todo sobre la victoria de Rai el domingo fue increíble.

Estaba entre los 22 jugadores separados por cuatro golpes al entrar a la ronda final, un atasco como nunca había visto el Campeonato de la PGA. Era solo otro nombre en la tabla de posiciones a mitad de la ronda final, a tres golpes de distancia y tras dos bogeys en tres hoyos.

Lo que siguió fue propio de campeones de majors: siete greens consecutivos resueltos con un solo putt, incluido un eagle de 40 pies en el par 5 del noveno que cambió su suerte. Jugó 6 bajo par en los últimos 10 hoyos. La última vez que alguien lo hizo mejor para ganar un major fue Jack Nicklaus en el Masters de 1986.

El primer amor de Rai cuando era niño fue la Fórmula 1 y soñaba con ser piloto. Sin duda jugó como uno en los últimos nueve hoyos, acelerando hasta el liderato y dejando atrás a figuras como Rory McIlroy y Jon Rahm, Xander Schauffele y Cameron Smith, Justin Rose y Justin Thomas.

Ahora ocupa su lugar en la historia del golf como campeón de un major, su quinta victoria de su carrera en el mundo, que lo impulsa al mejor puesto de su trayectoria: el número 15 del mundo.

“Todos los que compiten esta semana tienen un gran recorrido que pueden compartir”, expresó Rai. “Y yo no soy la excepción”.

El suyo destaca.

Usa dos guantes porque eso hacía de niño para combatir el frío invierno inglés. Rai tiene una ética de trabajo que rivaliza con la de cualquiera, sin importar la temperatura.

¿Cuántos campeones de majors —o cualquier jugador de élite— tienen fundas de plástico para los hierros?

Para Rai, es un recordatorio de sus raíces. En una ocasión contó que su padre se sacrificó para comprar los mejores palos de golf y luego limpiaba las ranuras con aceite para bebé después de que su hijo terminaba de jugar. Rai ha mantenido las fundas de los hierros desde entonces “para recordar de dónde vengo y para respetar lo que tengo”.

Nunca lo molestaron por eso porque no pasaba mucho tiempo con otros golfistas juveniles. Rai dijo que solo cuando tenía alrededor de 12 años pasó a iniciar el hoyo desde las salidas adelantadas en lugar de hacerlo desde el fairway. Fue idea de su padre para ponerlo en un lugar donde hacer par no se sintiera tan imposible.

“No me relacionaba realmente con muchos otros golfistas juveniles, lo que no me daba una perspectiva de lo que era normal”, explicó. “Así que creo que él, de algún modo, me protegió para que pudiera desarrollarme de una manera que tuviera sentido para mí, de una forma que supongo era un poco única: con dos guantes, con fundas en los hierros.

“Para cuando probablemente me permitió jugar más golf de club... sentía que era lo bastante fuerte en el porqué hacía ciertas cosas como para poder seguir adelante con eso. Sabía las razones por las que las hago. Creo en las razones por las que las hago”.

Todo se trata de respeto, y el mayor respeto que mostró fue hacia Aronimink.

Rai calculó que había demasiados jugadores —demasiadas estrellas— en la tabla como para preocuparse por ello. Y Aronimink, con sus greens de contornos muy marcados y banderas difíciles, exigía tanta concentración que no le quedaba energía para nada más que el siguiente golpe.

La actuación fue digna de un campeón de major.

Rahm no pudo embocar suficientes putts para birdie. McIlroy no pudo con los par 5. Alex Smalley y Matti Schmid no pudieron evitar los errores clave. Eso dejó a Rai cerrar con fuerza con un 65 para ganar por tres golpes sobre Rahm y Smalley.

Hubo mucha decepción repartida, pero también alegría por el ganador. Rai es enormemente popular entre sus colegas, y eso quedó claro.

“No encontrarás a una sola persona aquí que no esté feliz por él”, afirmó McIlroy.

Schauffele se refirió a él como un “caballero de clase mundial”.

Pero esto no se trata solo de ser un buen tipo. El golf está lleno de ellos. Schauffele aún recuerda una noche de finales de verano en Escocia cuando él y su caddie salieron para hacer un concurso de putt. Allí estaba Rai a las 9 de la tarde, y cuando terminó, el inglés se fue al gimnasio.

“Rara vez sientes que la gente trabaja mucho más duro que tú”, señaló Schauffele. “De eso se trata ser campeón de un major. Haces el trabajo cuando nadie está mirando. Estoy súper contento por él”.

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Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes

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