A los 89 años, Mario Gargiulo emociona como el voluntario más veterano de Milán-Cortina 2026
Cuando Mario Gargiulo viajó a los Juegos de Invierno de Cortina de 1956, su primer viaje al norte de Italia desde su ciudad natal de Nápoles, el joven de 20 años nunca imaginó que volvería a los Juegos Olímpicos.
Pero lo hizo, 70 años después, esta vez como el llamado “Rey de los Voluntarios”. Fue de los primeros 18.000 voluntarios en inscribirse y, en Verona el domingo, el hombre de 89 años subió al escenario de la ceremonia de clausura olímpica con un papel protagónico: el voluntario de mayor edad de los Juegos.
“Ser parte de esto es increíble. Mañana me despertaré y me estaré preguntando qué me pasó”, le dijo Gargiulo a The Associated Press el domingo por la mañana, horas antes de la ceremonia en la antigua Arena romana que queda a pocos minutos a pie de su casa.
“Está más allá de la imaginación”, manifestó.
Para su primera aparición el domingo por la noche, se unió a los presentadores del calentamiento para hablar de su etapa en Cortina en 1956.
“Cortina en 1956 era un pueblo de montaña. Ahora los Juegos están repartidos en Bormio, Milán y otros lugares. Pero el espíritu no ha cambiado, hay el mismo entusiasmo deportivo”, le dijo Gargiulo al público, mientras iba entrando a cuentagotas 30 minutos antes de que comenzara el espectáculo.
Más tarde en la ceremonia, su papel especial lo llevó al centro del escenario mientras otros voluntarios —apenas una fracción de los 18.000 que prestaron servicio en estos Juegos— bailaban para formar los números “26”. Se arrodilló y se quitó su gorra de uniforme color verde azulado a modo de homenaje, inclinándose ante la multitud que aclamaba.
‘El deporte es un vínculo común’ Cuando Gargiulo se presentó a la primera reunión de voluntarios en Verona, destacó de inmediato.
“Todos tenían 20, 25 años, chicas y chicos, y me miraban un poco raro”, comentó entre risas.
Pero el padre viudo de tres hijos y abuelo de siete, que ha llevado una vida de trotamundos, encarna el espíritu olímpico.
Su viaje en tren a Cortina d'Ampezzo en 1956 fue su primer trayecto al norte de Roma.
“Fui a Cortina por un deseo repentino de hacer algo fuera de lo común. Nadie quería venir conmigo, así que yo, fascinado por esta novedad de la que todo el mundo hablaba, fui solo”, relató.
Como solo podía permitirse una habitación sin calefacción durante los Juegos de Invierno, se iba a dormir con todas las capas de ropa que había llevado puestas.
El pueblo conocido hoy como la “Reina de los Dolomitas” es un centro turístico de lujo repleto de boutiques de alta gama, en parte gracias a la atención que trajeron los Juegos Olímpicos de 1956. En aquel entonces, era pequeño, tranquilo y poco conocido más allá de la élite italiana. Gargiulo disfrutó la oportunidad de ver patinaje artístico y patinaje de velocidad.
“Me quedé asombrado al ver todas esas banderas, gente de distintos países”, contó. “El deporte es un vínculo común para todos. Y al cabo de un tiempo, aunque no sepas nada del deporte que estás viendo, de la competencia, te vuelves aficionado”.
Disfrutó tanto de Cortina que, después de casarse con una mujer estadounidense, pasaron allí su luna de miel.
Más tarde se alistó en el Ejército de Estados Unidos y, tras su ascenso a capitán, se convirtió en ciudadano. A lo largo de sus 27 años de carrera militar, sus habilidades lingüísticas lo llevaron a servir en distintos puntos de Estados Unidos, así como en Corea, Vietnam, Alemania y Rusia, antes de retirarse en 1994 como teniente coronel.
‘Un plan diferente para ti’
Pero se sintió decepcionado cuando llegaron sus órdenes de marcha para 2026: no viajaría de Verona a Cortina, ni siquiera a Milán. Escribió una carta a los organizadores, instándolos a reconsiderarlo.
“Me dijeron: ‘Tenemos un plan diferente para ti’”, recordó. “Y luego resultó que realmente era algo excepcional”.
Este mes, siguió la victoria en super-G de la esquiadora alpina italiana Federica Brignone, apenas 10 meses después de que se rompiera varios huesos de la pierna izquierda, además de las competencias de patinaje de velocidad y esquí acrobático.
Pero el domingo por la noche, el que estuvo bajo los reflectores fue él.
“Mi paso, mi ritmo, se ha ralentizado un poco”, le dijo a la AP antes de la ceremonia. “Pero mi corazón sigue latiendo igual”.
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Los periodistas de The Associated Press Colleen Barry, Annie Risemberg y Maria Grazia Murru contribuyeron a este reportaje.
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Cobertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de AP: https://apnews.com/hub/milan-cortina-2026-winter-olympics






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