Caso Preston Davey: cómo un “monstruoso” maestro usó su encanto para ocultar el “despiadado” abuso a su bebé
Preston Davey fue asesinado en un ataque sexual mortal perpetrado por su padre adoptivo, Jamie Varley, en un caso que “conmocionó” al Reino Unido
Advertencia: Este artículo contiene detalles que los lectores pueden encontrar perturbadores.
Un sádico profesor de preparatoria que asesinó a su hijo adoptivo utilizó su encanto y reputación profesional para ocultar el abuso sexual y físico “injustificado” que cometió contra el niño de 13 meses.
Preston Davey fue atendido en varias ocasiones en un hospital por hematomas sospechosos en los meses posteriores a su adopción por Jamie Varley, profesor de textiles y jefe del undécimo curso, y su pareja John McGowan-Fazakerley, gerente de ventas financieras.
A pesar de haber sido atendido por un “gran número de profesionales” durante su corta vida, nadie se dio cuenta ni detuvo el horrible abuso. Preston fue asesinado en julio de 2023 tras una agresión sexual mortal a manos de Varley.
Un juez determinó que la profesión del asesino y su “actitud amable” habían contribuido a convencer a los profesionales de que era apto para ser padre.

El jueves recibió una inusual condena a cadena perpetua. El juez Turner indicó que Varley, de 37 años, había comenzado sus abusos en medio de un resentimiento egoísta latente hacia Preston por interrumpir su sueño y afectar su relación con McGowan-Fazakerley.
“Usted, Varley, pronto comenzó a quejarse con amigos y compañeros de trabajo de que usted y McGowan-Fazakerley no estaban durmiendo bien y que eso estaba afectando su relación”, planteó el juez.
Y continuó: “Estoy seguro de que su creciente y egoísta resentimiento hacia Preston influyó, al menos en parte, en la forma en que lo trató tan mal en las semanas siguientes”.
Asimismo, el juez expresó que estaba seguro de que la experiencia profesional como docente del acusado, junto con su encanto y trato afable, habían contribuido en gran medida a tranquilizar a los trabajadores sociales y profesionales de la salud, haciéndoles creer que todo estaba bien cuando claramente no era así”.
McGowan-Fazakerley, de 32 años, fue condenado a 25 años de prisión en el Tribunal de la Corona de Preston por agresión sexual y por permitir la muerte del bebé.

La pareja se conoció en Canal Street, en el barrio gay de Manchester, a finales de 2018. En seis meses, McGowan-Fazakerley se mudó a Blackpool y en 2020 la pareja compró una casa adosada de tres habitaciones por 290.000 dólares en las afueras de la localidad, con suelos de mármol y candelabros.
En el juicio, Varley fue descrito como una “reina del drama” confesa, mientras que McGowan-Fazakerley, reservado y sensato, era la “persona estable” en su relación.
Según sus vecinos, a menudo oían a Varley gritarle a su pareja. Sin embargo, era muy apreciado en el instituto, donde fue ascendido a responsable de protección infantil con un importante papel de atención pastoral.
La pareja obtuvo la aprobación para ser padres adoptivos en febrero de 2022 y se les asignó a Preston, que tenía nueve meses cuando se mudó con ellos.
Pero durante los cuatro cortos meses que estuvo bajo su cuidado, fue sometido a una horrible serie de abusos de tipo sexual, físico y psicológico.

El inspector jefe de detectives Andy Fallows, que dirigió la investigación del asesinato para la policía de Lancashire, comentó que el caso había causado una profunda conmoción en la nación
“Jamie Varley es un individuo malvado y monstruoso que abusó sexual, física y mentalmente de un bebé vulnerable para su propio placer sádico”, largó.
Y observó: “Me cuesta imaginar el horror que Preston sufrió en su corta vida”.
Resaltó que la investigación ha sido una de las más difíciles con las que ha tenido que lidiar su equipo de investigación policial, y el ejemplo más extremo de comportamiento sórdido y perverso por parte de “dos seres humanos completamente despiadados”.
En el juicio se supo que, durante los primeros nueve meses de su vida, Preston fue “perfectamente feliz y saludable” al estar al cuidado de sus padres de acogida, Sandra y Paul Cooper, quienes contaban con años de experiencia.
Preston fue separado de su madre, Sarah Davey, de 42 años, por una orden de tutela de emergencia emitida por el Ayuntamiento de Oldham y puesto bajo custodia de servicios sociales con tan solo cinco días de vida.
Cuando tenía 14 años, Sarah fue encarcelada por el asesinato “indescriptiblemente malvado” de una anciana frágil en 1998 y desde entonces ha entrado y salido de prisión.
Al principio, Cooper pensó que Varley y McGowan-Fazakerley serían los padres ideales para Preston, pero tuvo la intuición de que algo no andaba bien después de que él pasara un mes con su nueva familia.

Varley se había tomado un año sabático como profesor, pero le confesó a un colega que tenía “pensamientos oscuros” de asfixiar o ahogar a Preston.
Preston fue atendido en el Hospital Blackpool Victoria en tres ocasiones en los meses previos a su muerte debido a hematomas sospechosos detectados por el personal médico. Sin embargo, no se cuestionaron las explicaciones de los padres y la policía no intervino.
Cuando llevó a Preston al hospital con paro cardíaco el 27 de julio de 2023, Varley les dijo a los médicos que lo había dejado solo en la bañera y que al regresar lo encontró sumergido. Sin embargo, los médicos no encontraron agua en sus pulmones y tenía el cabello seco.
En el hospital, Varley ofreció una “actuación” como la de una madre afligida que una médica veterana describió como algo que nunca antes había visto.
La autopsia que se realizó bajo supervisión del Ministerio del Interior reveló 40 lesiones internas y externas no accidentales, y concluyó que la muerte de Preston fue causada por una obstrucción aguda de las vías respiratorias superiores provocada por uno o varios objetos introducidos en su boca.
Varley fue declarado culpable de asesinato, dos cargos de agresión sexual con penetración, cinco cargos de crueldad infantil, lesiones corporales graves, agresión sexual a un menor, 13 cargos de tomar fotos o videos indecentes de un menor, uno de distribuir una foto indecente de un menor a sus coacusados y uno de tomar una foto indecente, tras un juicio de ocho semanas en el Tribunal de la Corona de Preston.
McGowan-Fazakerley fue declarado culpable de permitir la muerte de un menor, dos cargos de crueldad infantil y un cargo de agresión sexual a un menor.
Traducción de Michelle Padilla






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