Revelan las palabras postreras y la última comida de convicto ejecutado por asesinato con gasolina
La ejecución de Leroy McGill en Arizona, EE. UU., fue el primero de tres ajusticiamientos planeados para esta semana en todo el país

Un preso de Arizona que mató a un hombre arrojándole gasolina y prendiéndole fuego, ha sido ejecutado mediante inyección letal, lo que supone la primera de las tres ejecuciones previstas en EE. UU. esta semana.
Leroy Dean McGill (63) fue declarado muerto a las 10:26 a. m. hora del Pacífico del miércoles en el Complejo Penitenciario Estatal de Arizona en Florence. McGill había sido condenado a muerte por el asesinato de Charles Perez, quien fue atacado junto con su novia en un apartamento al norte de la ciudad de Phoenix en 2002.
John Barcello, subdirector del Departamento de Correcciones, Rehabilitación y Reinserción de Arizona, declaró que la última comida de McGill había consistido en aros de cebolla, pan con mantequilla, pastel de chocolate y una ensalada verde.
Sus últimas palabras fueron: “Solo quiero agradecer a todos por ser tan amables y comprensivos”.
El periodista Josh Kelety, de Associated Press, informó haber escuchado a McGill decir en un momento dado: “Pronto me iré a casa”.

El 13 de julio de 2002, McGill arrojó gasolina y un fósforo encendido contra Perez y su novia, Nova Banta, mientras estaban sentados en un sofá. El ataque se produjo tras la acusación de la pareja de que McGill había robado un arma de su apartamento.
Según los informes, en ese momento McGill consumía metanfetaminas y llevaba varios días sin dormir. Si bien Banta sobrevivió al incidente, Perez falleció a causa de sus heridas.
Durante el juicio, Banta declaró que McGill les había dicho a ella y a Perez que no hablaran mal de nadie a sus espaldas antes de prenderles fuego. Perez falleció en el hospital tras sufrir lo que los fiscales describieron como un dolor extremo, mientras que Banta sufrió quemaduras de tercer grado en tres cuartas partes de su cuerpo.
En octubre de 2004, un jurado deliberó durante menos de una hora antes de declarar culpable a McGill de asesinato por la muerte de Perez, así como de intento de asesinato por el ataque a Banta, incendio provocado y puesta en peligro de la vida de otras personas.
El equipo legal de McGill solicitó clemencia, presentando pruebas de abuso infantil, discapacidad mental e inmadurez psicológica, pero el jurado finalmente dictó sentencia de muerte. Un último intento de revisión de sentencia esta primavera fue rechazado por un juez de primera instancia, y la Corte Suprema de Arizona también denegó una solicitud para aplazar la ejecución. McGill, quien rechazó una solicitud de entrevista, renunció a su derecho a solicitar clemencia.
La fiscal general de Arizona, Kris Mayes, cuya oficina impulsó la ejecución, dijo: “Hoy mis pensamientos están con la familia y los seres queridos de Charles Perez y Nova Banta”.
El periodista Sean Rice, de la cadena de televisión KPNX de Phoenix, comentó sobre la ejecución: “El proceso transcurrió sin problemas. No vi ninguna dificultad para encontrar una vena en ninguno de los brazos”, y señaló un ligero temblor en el lado derecho de la cabeza de McGill aproximadamente cuatro minutos antes de su muerte.
Doce personas han sido ejecutadas en EE. UU. en lo que va del año, y está previsto que Tennessee y Florida lleven a cabo más ejecuciones el jueves.
El estado de Arizona llevó a cabo varias ejecuciones en 2025, incluidas las de Richard Kenneth Djerf por el asesinato en 1993 de cuatro miembros de una familia de Phoenix y la de Aaron Gunches por el asesinato a tiros en 2002 del exmarido de su novia.
Esto se produce tras una pausa de casi ocho años en el uso de la pena capital en Arizona, motivada por las dificultades para obtener los fármacos para las ejecuciones y las críticas en torno a una ejecución fallida en 2014 en la que el recluso Joseph Wood recibió 15 inyecciones en dos horas, lo que provocó repetidos resoplidos y jadeos antes de su muerte.
El protocolo de ejecución actual del estado consiste en administrar dos jeringas del sedante pentobarbital.
Traducción de Sara Pignatiello




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