La represión de internet en Rusia provoca una primavera de creciente descontento

Varias decenas de personas hicieron fila ante un edificio de la administración presidencial durante un soleado fin de semana de primavera en el centro de Moscú, mientras la policía permanecía cerca y las observaba.
Las personas presentaban quejas por la intensificación de la represión del gobierno contra internet, que ha incluido cortes regulares de las conexiones de internet móvil, el bloqueo de populares aplicaciones de mensajería y la interrupción del acceso a miles de otros sitios web y servicios digitales.
Fue la señal más reciente del creciente enojo y la frustración por las restricciones, que han alterado la vida cotidiana de los rusos, perjudicado a las empresas y provocado críticas incluso de simpatizantes del Kremlin.
Sabiendo que cualquier manifestación no autorizada es reprimida con dureza, los activistas han intentado organizar concentraciones autorizadas, han pegado carteles en paredes y tablones de anuncios, y han presentado demandas. Líderes del sector suplicaron a las autoridades que derogaran las medidas.
Incluso el líder de Armenia lanzó una pulla no tan velada contra Rusia durante una reunión televisada con el presidente Vladímir Putin el 1 de abril. El primer ministro Nikol Pashinyan señaló que en Armenia, “nuestras redes sociales, por ejemplo, son 100% libres. No hay restricciones en absoluto”.
Putin, sin sonreír, miró a Pashinyan con las cejas ligeramente levantadas.
La represión no sólo sirve para controlar qué sitios web pueden ver los rusos, sino que también ha sumido la vida digital en el desorden, dificultando pedir taxis y entregas, pagar productos y servicios de forma electrónica y mantenerse en contacto con amigos y familiares.
El político y crítico del Kremlin Boris Nadezhdin habló por muchos rusos molestos por la represión de internet cuando afirmó en una entrevista con The Associated Press: “Esto enfurece a una enorme cantidad de gente”.
Avances hacia el control de internet
Durante años, Rusia ha buscado poner internet bajo control total del gobierno y, potencialmente, desconectarlo del resto del mundo, bloqueando decenas de miles de sitios web, aplicaciones de mensajería y plataformas de redes sociales que se niegan a cooperar con las autoridades.
Los usuarios de internet se han acostumbrado a eludir las restricciones mediante redes privadas virtuales, o VPN, aun cuando el gobierno también ha estado bloqueándolas activamente.
Pero el año pasado, las restricciones alcanzaron un nivel completamente nuevo: cortes generalizados de las conexiones de internet móvil —y a veces también de banda ancha—, dejando solo un puñado de sitios web y aplicaciones en “listas blancas” aprobadas por el gobierno.
Los funcionarios sostuvieron que las medidas drásticas eran necesarias para frustrar a los drones ucranianos que dependen del internet móvil ruso para la navegación, mientras Kiev intenta contraatacar en la invasión a gran escala de Moscú, que ya lleva cuatro años.
Pero los cortes afectaron a regiones remotas que nunca han sido blanco de los drones de Ucrania, y personas comunes y empresas denunciaron las medidas por considerarlas perjudiciales.
El Kremlin ha arremetido contra las dos aplicaciones de mensajería más populares del país —WhatsApp y Telegram—, al mismo tiempo que promueve una aplicación “nacional” respaldada por el Estado llamada MAX, ampliamente considerada como una herramienta de vigilancia.
Al principio, se bloquearon las llamadas de voz y video en WhatsApp y Telegram. Luego, enviar mensajes también se volvió, en la práctica, imposible sin usar una VPN.
El ministro de Desarrollo Digital y Comunicaciones, Maksut Shadayev, declaró la semana pasada que su ministerio recibió órdenes de reducir aún más el uso de VPN. Reportes de prensa no confirmados indicaron que su ministerio propuso una avalancha de nuevas medidas contra las VPN. El ministerio no respondió a una solicitud de comentarios enviada por AP.
El abogado Sarkis Darbinyan, cofundador del grupo de derechos digitales RKS Global, explicó a AP que el objetivo de las autoridades es empujar a los usuarios de internet a un “gueto digital” de aplicaciones y plataformas rusas controladas por el gobierno.
“Internet ya no es este bien digital universal”, expresó.
Líderes empresariales piden moderación
En las últimas semanas, un número creciente de líderes empresariales en Rusia ha expresado su preocupación por las amplias restricciones y ha instado a las autoridades a adoptar una estrategia más moderada.
Alexander Shokhin, jefe de la Unión Rusa de Industriales y Empresarios, le comentó a Putin en un foro reciente del grupo que los cortes de internet móvil “dificultaron la vida tanto a las empresas como a los ciudadanos”.
“Dado el alto nivel de penetración de la tecnología móvil en nuestras vidas, esperamos que se encuentre una solución sistémica y equilibrada”, señaló Shokhin, quien fue ministro del gobierno en la década de 1990 y miembro del partido gobernante Rusia Unida desde la década de 2000.
Putin estaba en el escenario con Shokhin y habló inmediatamente después de él, pero no abordó el tema.
Un ruego similar llegó de los directores ejecutivos de dos de los cuatro operadores de telefonía celular de Rusia en una conferencia de telecomunicaciones la semana pasada. Sergei Anokhin, de Beeline, y Khachatur Pombukhchan, de Megafon, dijeron que, en lugar de cortes de internet móvil, los operadores podrían simplemente identificar a usuarios sospechosos y restringirlos, informó la agencia de noticias rusa Interfax.
“Esto facilitaría significativamente la vida de la gente, de los clientes”, afirmó Pombukhchan.
La destacada empresaria de TI Natalya Kasperskaya arremetió contra Roskomnadzor, culpando a sus esfuerzos intensificados por bloquear las VPN de una breve interrupción el fin de semana pasado de servicios bancarios y otros.
“No hay forma técnica de bloquear las VPN sin interrumpir todo internet”, escribió en una publicación en Telegram. “Así que, camaradas, hagan capturas de pantalla de sitios web interesantes, retiren la mayor cantidad de efectivo posible y prepárense para escuchar por radio reportes sobre enemigos extranjeros que han bloqueado nuestro antes querido RuNet” —en referencia al internet ruso.
Roskomnadzor negó su participación, y Kasperskaya luego se disculpó en una publicación aparte, pero pidió diálogo entre las autoridades y el sector de TI, subrayando que “las decisiones técnicas a veces provocan un verdadero shock y el deseo de, al menos, obtener una explicación”.
Pasos cautos hacia la protesta
Activistas desde Moscú hasta Vladivostok, en el Lejano Oriente, han intentado organizar concentraciones contra las restricciones de internet desde finales de febrero.
Sabiendo que las manifestaciones no autorizadas son reprimidas con dureza y que los críticos del gobierno son encarcelados de manera rutinaria, actuaron con cautela y buscaron autorización para las reuniones de acuerdo con estrictas leyes de protesta. En la mayoría de los casos, estas fueron rechazadas, y algunos activistas incluso fueron arrestados por diversos cargos.
Pero la gente logró realizar pequeños piquetes en algunas ciudades. En otras, los activistas pegaron volantes y pancartas en paredes y tablones de anuncios públicos denunciando las restricciones.
El político opositor Nadezhdin, sus simpatizantes y otros grupos activistas han solicitado permiso para realizar concentraciones en decenas de ciudades el 12 de abril, cuando Rusia conmemora el Día de la Cosmonáutica, en honor al vuelo de 1961 de Yuri Gagarin, el primer ser humano en el espacio.
“Estamos solicitando autorización (y diciendo) que estamos conmemorando el Día de la Cosmonáutica”, comenta Nadezhdin con una sonrisa sutil. “Nuestros lemas serán (sobre el hecho de que) la cosmonáutica es imposible sin ciencia, tecnología y progreso, y que el progreso, la ciencia y el desarrollo tecnológico son imposibles sin conectividad, sin comunicación, sin internet”.
Nadezhdin afirma que está decidido a aumentar la presión sobre las autoridades pese a la represión. La frustración pública por las restricciones es “enorme”, y la gente está lista para participar en protestas que sean autorizadas y seguras, añadió.
La política opositora moscovita Yulia Galyamina coincidió con ese sentir en un video que grabó el fin de semana pasado cerca de la administración presidencial, donde ella y otros presentaron sus quejas formales, al decir que el descontento “está verdaderamente extendido”.
“Cuanto mayor sea la protesta pública por el bloqueo de internet, de Telegram en particular, y por privarnos de la posibilidad de comunicarnos entre nosotros, interactuar, expresar nuestra posición política, mayor será el efecto”, manifestó.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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