¿Qué implica la suspensión de fondos de EE. UU. para el pueblo palestino en Gaza?

Israel asegura que 12 miembros del personal de la UNRWA, una de las agencias de la ONU, estuvieron implicados en el ataque de Hamás del 7 de octubre

Richard Hall,Andrew Feinberg
Martes, 06 de febrero de 2024 13:32 EST

La suspensión de fondos destinados a la UNRWA genera preocupación entre la población gazatí

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Cientos de miles de personas en Gaza sufren de inanición como consecuencia de la guerra entre Israel y Hamás, según señalaron los organismos de asistencia que se encuentran en el lugar del conflicto. Sin embargo, muchas más vidas podrían correr peligro, puesto que los EE. UU. y sus aliados decidieron congelar la financiación de la principal agencia que brinda asistencia en la zona cuando se supo que un pequeño grupo de empleados participó en los ataques del 7 de octubre.

El organismo advirtió que podrían quedarse sin fondos este mismo mes, lo cual causaría más muertes y hambruna entre la población.

“Morirán de hambre, morirán por la falta de insulina que provee la UNRWA, o morirán por no contar con una comadrona de la UNRWA para ayudar a las mujeres que tengan complicaciones durante el parto”, señaló Juliette Touma, directora de comunicaciones de UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo).

Los dos millones de habitantes de Gaza y la UNRWA tienen un vínculo muy importante desde hace mucho tiempo. Incluso antes de la guerra, la agencia proporcionaba alimentos, medicamentos y combustible para satisfacer las necesidades básicas de la población. Pero en la actualidad, lucha por sobrevivir, al igual que las personas que habitan la zona del conflicto.

La agencia ha enfrentado dificultades para operar de manera eficaz en Gaza desde el inicio de la guerra, la cual fue iniciada por Israel en respuesta a un ataque sorpresa de Hamás el 7 de octubre que resultó en la muerte de 1.200 personas. De hecho, solo recibió la mitad de los fondos que necesitaba para hacer frente a la magnitud de la catástrofe humanitaria causada por la guerra. Las restricciones de Israel en las entregas de ayuda y los bombardeos generalizados en todo el territorio han hecho que la entrega de asistencia sea casi imposible, y según la agencia, al menos 152 de sus empleados han muerto en los bombardeos.

En diciembre, advirtieron que casi la mitad de la población gazatí corría riesgo de sufrir inanición a causa de la guerra. La semana pasada, su financiamiento se redujo abruptamente a la mitad cuando EE. UU. y varios otros países decidieron congelar sus aportes.

La falta de aportes y el incremento de necesidades debido al conflicto, podría tener efectos aún más devastadores, según le comentó Touma a The Independent.

“La gente morirá de una manera completamente innecesaria”, señaló. También explicó que la reducción de fondos tendría repercusiones en la disponibilidad de alimentos, agua potable, medicamentos y generadores para centros de salud, entre otros aspectos.

Palestinos aguardan para recibir alimentos durante la ofensiva aérea y terrestre israelí en la Franja de Gaza, el viernes 2 de febrero de 2024.

Touma, que hace poco estuvo en Gaza, pudo ver de cerca la crisis humanitaria que aflige a la región. Según señaló, el paisaje está compuesto por decenas de miles de refugios improvisados y una multitud de personas en constante movimiento que busca escapar de los bombardeos y encontrar sustento. Los emprendimientos privados han colapsado casi por completo y, en los lugares en los que aún siguen de pie, los precios son exorbitantes. Un huevo, por ejemplo, puede llegar a costar USD 0,70.

“La gente vive en modo automático, preocupada por sobrevivir, estar a salvo o encontrar comida, agua o un baño”, señaló.

Touma señaló que la población está cansada, aterrorizada y ansiosa.

Un 80 % de la población gazatí, que asciende a 2.300.000 personas, tuvo que desplazarse a causa de los combates. La ofensiva israelí ahora avanza hacia el sur, en dirección a la ciudad de Rafah, donde se encuentra la mayor parte de los desplazados. Otros organismos de asistencia advirtieron que no cuentan con la capacidad para sustituir la ayuda de la UNRWA si esta suspendiera sus actividades en la zona. En la actualidad, la agencia asegura que más de 500.000 personas en Gaza padecen hambre y que la escasez de alimentos empeora día a día.

“Por eso estas decisiones son escandalosas, porque ocurren en un momento en el que hay un riesgo muy alto de hambruna, especialmente en el norte”, señaló Touma. “Hay una guerra en curso, y la ONU está llevando a cabo una de las operaciones humanitarias más grandes y complejas”.

La UNRWA fue fundada en 1949, específicamente, para asistir a los palestinos que huyeron o fueron expulsados de sus hogares a manos de las fuerzas israelíes durante la guerra árabe-israelí de 1948. Hoy en día, ayuda a unos seis millones de refugiados palestinos en Cisjordania, Jerusalén Este, la Franja de Gaza, Siria, Líbano y Jordania.

En cuanto a las acusaciones que involucran a la agencia con la masacre de Hamás del 7 de octubre, se dieron a conocer más de tres meses después del ataque. El Gobierno israelí le informó que 12 de los 13.000 empleados que trabajan en Gaza formaron parte del ataque y secuestro de más de 240 personas al sur de Israel. La agencia fue la primera en hacer pública la información el 26 de enero.

Israel alega que hay muchas más personas involucradas, tanto con Hamás como con la Yihad Islámica Palestina. Durante una sesión informativa con los embajadores de la ONU la semana pasada en la que se abordaron las acusaciones, el ministro de Defensa de Israel, Yoav Gallant, aseguró que la UNRWA había perdido “su legitimidad” para existir.

El director de la agencia, Philippe Lazzarini, sostuvo que rescindió los contratos de las personas sospechosas y que inició una investigación en relación con las acusaciones “escandalosas”. Asimismo, declaró: “Cualquier empleado de la UNRWA que haya estado involucrado en actos de terrorismo deberá rendir cuentas, incluso mediante un proceso penal”.

El anuncio se produjo el mismo día en que la CPI (Corte Penal Internacional) estimó que era “verosímil” que Israel hubiera cometido actos de genocidio contra el pueblo palestino.

EE. UU., Alemania, el Reino Unido y otros ocho contribuyentes suspendieron la financiación de inmediato a la espera de una investigación. La UNRWA estima que unos USD 440.000.000 están en riesgo. EE. UU. hizo un aporte de USD 344.000.000 en 2022, lo que lo convierte en el mayor contribuyente.

El Departamento de Estado sostuvo que la mayoría de los fondos correspondientes al año 2023 ya habían sido asignados; sin embargo, a causa del congelamiento, el Congreso no podrá continuar con las asignaciones previstas para los próximos meses. Por otra parte, a la luz de las acusaciones, esta semana los senadores republicanos y demócratas acordaron un acuerdo bipartidista para prohibir la financiación de la UNRWA de manera permanente y entregar USD 14.100.000.000 a Israel.

El senador Bernie Sanders fue uno de los pocos que pidió el restablecimiento de los fondos y advirtió que “cientos de miles de niños padecen hambruna y enfermedades” por la falta de financiación.

Palestinos aguardan para recibir alimentos durante la ofensiva aérea y terrestre israelí en la Franja de Gaza, el viernes 2 de febrero de 2024.

“Obviamente, no es aceptable que ninguno de los 13.000 empleados de UNRWA en Gaza esté involucrado con Hamás, y las acusaciones contra las 12 personas en cuestión deben ser investigadas. Sin embargo, no podemos permitir que millones sufran por lo que hicieron 12 personas. EE. UU. y otros países deben restablecer la financiación para ponerle un límite a esta catástrofe humanitaria”, aseguró en un comunicado.

El secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken sostuvo que no tuvieron la capacidad de investigar las acusaciones por sí mismos. No obstante, aseguró que son muy verosímiles.

Una agencia de supervisión de la ONU está investigando las acusaciones y espera brindar un informe preliminar en varias semanas; sin embargo, EE. UU. no ha especificado qué debería ocurrir para que se restablezcan los fondos.

En comunicación con The Independent, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, afirmó que al Gobierno también le preocupa la crisis humanitaria en Gaza y la posibilidad de que la situación empeore por la falta de financiación de EE. UU. para la UNRWA.

“Nos preocupa la situación, sin duda. Suspendimos la financiación de la UNRWA temporalmente, mientras se investiga el asunto. Creemos que actuamos de manera correcta y esperaremos los resultados de la investigación. Tendremos en cuenta cualquier información que puedan obtener y las medidas que se implementen para responsabilizar a quien corresponda”.

La ONU ahora intenta encontrar otros contribuyentes para compensar la falta de fondos y evitar que se interrumpan sus operaciones. Si bien el riesgo de hambruna generalizada en Gaza es lo que más preocupa, la agencia también brinda asistencia educativa y médica a millones de palestinos en la región.

Touma señaló que la interrupción de las operaciones de la UNRWA sería un hecho muy triste, no solo para los refugiados palestinos, sino para todas las personas afectadas por la guerra en la región.

“La UNRWA es una pieza fundamental que promueve la estabilidad en una región repleta de tensiones. Y su ausencia implica más inestabilidad”, señaló.

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