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Volodymir Zelensky: de comediante a líder de la resistencia ucraniana contra Rusia

Zelensky ha sorprendido al mundo por su valentía para defender a Ucrania de la invasión rusa, condenada por la mayoría de los países occidentales, escribe Maria Luisa Arredondo

En medio de la desolación causada por la brutal invasión de Rusia a Ucrania, resulta conmovedor el heroísmo de miles de hombres y mujeres que se han quedado en su país para enfrentar al enemigo. Armados con rifles, con bombas molotov o simplemente tratando de detener el avance de los tanques rusos con sus cuerpos, son los protagonistas de una resistencia ejemplar.

El rostro más visible de esa resistencia es el presidente ucraniano Volodymir Zelensky, un hombre que se hizo famoso como actor y que, hasta hace sólo unas semanas, estaba muy lejos de imaginarse que en la vida real le tocaría desempeñar el papel de héroe.

A diferencia de otros líderes que, cuando sus gobiernos han sido atacados, no han dudado en huir para salvar sus vidas, Zelensky ha decidido permanecer en la capital de su país. Desde ahí encabeza el movimiento de resistencia contra la invasión rusa, condenada por la mayoría de los países de Occidente como un ataque inmoral e injustificado contra una nación independiente y soberana, como lo es Ucrania.

Durante el segundo día de la invasión, mientras los tanques rusos avanzaban con lentitud hacia las principales ciudades ucranianas y se empezaba a escuchar el estruendo de los primeros bombardeos, Zelensky sorprendió a sus gobernados con un mensaje grabado con su teléfono celular que resultó tan simple como contundente:

“Todos estamos aquí”, dijo afuera de su oficina la noche del 25 de febrero, ataviado con un uniforme de combate y rodeado de un pequeño grupo de colaboradores.

El llamado fue claro. Con su sola presencia, Zelensky le demostró a sus gobernados que no había otro camino más que el de enfrentar al opresor. Inspirados por su valentía, millones se han sumado desde entonces a una lucha que se compara con la de David contra Goliat.

Pero tal vez lo más impactante fue que el mensaje de Zelensky caló hondo, no solo entre los ucranianos sino también entre muchos países del mundo occidental. Aunque ninguno ha enviado tropas a la zona de combate porque si se confrontan con Rusia podría estallar una guerra nuclear, los miembros de la OTAN han apoyado con todo tipo de recursos a Ucrania; desde equipo militar hasta asistencia humanitaria. No solo eso. También se han unido para imponer al régimen de Putin graves sanciones económicas que le han infligido ya un serio daño para continuar con su invasión.

Galvanización de la OTAN

No es exagerado decir que la valiente defensa de Zelensky ha cambiado el curso de la historia. Aunque es imposible pronosticar cómo terminará la invasión rusa a Ucrania, es indiscutible que el presidente ucraniano ha galvanizado, como ningún otro líder en la era moderna, el movimiento internacional por la defensa de la democracia. Y, al mismo tiempo, ha confinado al aislamiento y al repudio casi generalizado a Vladimir Putin, quien creyó que la OTAN y Estados Unidos estaban tan debilitados que no moverían un dedo para defender a Ucrania.

Hoy, la OTAN luce con renovados bríos e incluso países que no pertenecen a esa alianza militar, como Suecia y Finlandia, han manifestado su deseo de formar parte de ella. La Unión Europea ha acordado también aprobar la posible incorporación de Ucrania, a la que por años se había resistido, justamente para evitar un conflicto con Rusia.

A finales de febrero, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo a la prensa que Ucrania es ahora “uno de nuestros países y lo queremos en la Unión Europea”.

Las muestras de apoyo hacia Ucrania, una nación de 44 millones de habitantes, no se han limitado a Europa. Los primeros ministros de Israel y de Japón, así como varios presidentes de Latinoamérica y hasta el papa, han condenado severamente las acciones de Rusia. Incluso China, que hace sólo unas semanas había declarado su “amistad incondicional’’ hacia el régimen de Putin, ahora ha señalado que le preocupa el daño ocasionado a los civiles por la invasión rusa.

Guerra larga e impredecible

Todo indica, sin embargo, que la lucha será larga, muy dolorosa y de consecuencias impredecibles para la humanidad. Pese a la resistencia heroica de los ucranianos, los tanques rusos siguen su avance y Zelensky luce cada vez más desesperado y frustrado porque ninguna ayuda parece suficiente.

“El fin del mundo ha llegado”, dijo en una conferencia de prensa celebrada el 3 de marzo en Kyiv, en la que se le vio muy demacrado y pidió a los líderes de Occidente que impongan una zona de exclusión aérea en Ucrania para frenar los bombardeos rusos, algo que por ahora se ha descartado. Zelensky también le pidió a Putin sentarse a negociar directamente con él para poner fin al conflicto.

“Siéntate conmigo en una mesa de negociación. Pero no de 30 metros de largo”, dijo Zelensky en referencia a la larguísima mesa frente a la que Putin se sentó hace unos días con el presidente francés Emmanuel Macron y con el canciller alemán Olaf Scholz.

Zelenski contacta por videollamada con Mila Kunis y Ashton Kutcher

Muchos observadores internacionales han interpretado que el uso de esa mesa tan larga es un signo de que Putin se siente cada vez más aislado del mundo.

Lo cierto es que, a pesar de que se han dado varios intentos de negociaciones entre representantes de ambos países, las posturas de Putin y Zelensky parecen irreconciliables.

Putin alega que no puede permitir que Ucrania, a la que considera parte de Rusia, sea una nación independiente que tenga intenciones de unirse a la OTAN, una organización creada a finales de la Segunda Guerra Mundial para detener el expansionismo soviético. Zelensky, por su parte, defiende el derecho de Ucrania a ser libre y soberana.

Para justificar su ataque contra Ucrania, Putin argumenta también, sin bases, que la invasión tiene como objetivo decapitar al gobierno ucraniano porque está plagado de neonazis. Se trata, a todas luces, de una falsedad porque Zelensky pertenece a una familia judía que sufrió en carne propia los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

Origen de Zelensky

Zelensky nació el 25 de enero de 1978 en la ciudad de Kryvyi Rih, que entonces pertenecía a la Unión Soviética, por lo que en su casa se hablaba el ruso. Su padre era profesor y jefe del Departamento de Cibernética y Computación y su madre era ingeniera.

El abuelo de Zelensky sirvió en el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial para combatir a las fuerzas nazis de Adolfo Hitler, que asesinaron a su padre y a tres de sus hermanos durante el Holocausto.

Cuando la Unión Soviética se desintegró en 1991, la economía de la ciudad natal de Zelensky se derrumbó también. No había oportunidades laborales y muchos jóvenes se dedicaron a vagar por las calles.

El futuro presidente de Ucrania se dedicó a estudiar leyes, pero al final nunca ejerció como abogado. En lugar de ello, eligió el camino de la actuación. A los 17 años se incorporó a un grupo de comediantes para actuar alrededor de Ucrania e incluso de Rusia. Para formalizar sus presentaciones, los miembros del grupo crearon una compañía de producción a la que llamaron Kvartal 95 (Distrito 95), en honor del vecindario en el que crecieron.

A partir de entonces, Zelensky inició una prometedora carrera como actor. Estelarizó varias comedias románticas y dio voz al popular osito animado de la película Paddington, en su traducción al ucraniano. Participó también como concursante y productor en la versión que hizo su país de Dancing With the Stars.

Pero sin duda su mayor éxito fue su incursión en la comedia Servant of the People que debutó en 2015. En la serie, Zelensky da vida a un maestro de historia en una preparatoria que, desde el salón de clases, lanza una fuerte diatriba contra la corrupción. Uno de sus estudiantes lo filma y sube la grabación a Youtube. El vídeo se vuelve viral, justo en la víspera de las elecciones presidenciales y motiva a la gente a votar por él, en abierto rechazo a las élites gobernantes.

Por difícil y absurdo que parezca, esta fantasía se volvió realidad. La serie se convirtió en una sensación en Rusia y en Ucrania y catapultó a Zelensky a la política.

En la víspera del Año Nuevo, Zelensky, quien está casado con la guionista Olena Zelenska y tiene dos hijos, posó junto a un árbol de Navidad y anunció sus intenciones de contender por la presidencia. Los votantes llegaron por sí solos. El actor no tuvo que hacer una campaña política tradicional ni participar en debates. Se limitó a continuar con su show, una mezcla de vodevil y sátira política, que cada día ganaba más popularidad porque reflejaba el hartazgo de la población hacia los líderes corruptos.

Ascenso a la presidencia

Durante la ronda final de votación, en abril de 2019, Zelensky arrasó. Casi tres cuartas partes del electorado se inclinaron por su candidatura en todo el país, incluso en las áreas consideradas a favor de Rusia. El nuevo partido de Zelensky, al que bautizó con el nombre de la serie que lo llevó a la presidencia, tomó el control del Parlamento y se convirtió en el primero de la historia en dominar el poder ejecutivo y el legislativo.

Una vez en el poder, Zelensky se enfrentó al hecho de que no era lo mismo la comedia que la política real y que muchos, tanto dentro como fuera del país, no lo tomaban muy en serio.

Prometió terminar con la corrupción y presentó una propuesta para castigar con sanciones penales el enriquecimiento ilícito. Pero el Parlamento la rechazó.

Su mayor desafío, sin embargo, fue hacer las paces con Rusia. Ucrania llevaba ya cinco años en guerra con ese país debido a que Putin se negaba a ceder los territorios de Donetsk y Lugansk, que se declararon independientes en 2014, tras la anexión de Crimea por parte de Rusia. Para ese entonces, el conflicto había causado ya más de 13 mil muertos. Hoy se estima la cifra en 14 mil.

Para lograr su objetivo de paz, el presidente ucraniano se enfrentó con otro obstáculo imprevisto que lo puso en el centro de un escándalo internacional. Estados Unidos, su principal aliado económico, decidió congelar la ayuda a Ucrania estimada en casi 400 millones de dólares para reforzar su ejército. El motivo, según se supo después, era que el entonces presidente Donald Trump quería que, a cambio de la asistencia, Zelensky lo ayudara a legitimar sus acusaciones de corrupción en contra de Joe Biden, quien se perfilaba como el más fuerte competidor del republicano en las elecciones de 2020.

Aunque el intento de chantaje de Trump no funcionó, hizo que Zelensky perdiera la confianza en sus supuestos aliados. Con la moral baja se reunió después con Putin para intentar negociar la paz. El presidente ruso se negó a ceder el control que ejercía sobre las regiones situadas al este de Ucrania y Zelensky rechazó, asimismo, concederles la autonomía que demandaba Moscú.

Distanciamiento total con Rusia

El rompimiento total entre los dos países se produjo cuando Ucrania solicitó a la OTAN formar parte de ella. Putin interpretó la acción como una amenaza a la seguridad nacional de Rusia y acusó a Zelensky de ser un “títere de Estados Unidos”.

Después del fracaso de esas negociaciones, Zelensky se enfrentó a otro problema inesperado: el surgimiento de la pandemia del covid-19 y la falta de vacunas para proteger a su población.

El presidente se vio en la disyuntiva de aceptar o no una oferta de Putin para inmunizar a los ucranianos con vacunas rusas. Temeroso de que se pudiera tratar de una trampa del líder ruso, Zelensky decidió rechazarlas. Pero pagó un precio muy alto: miles de personas han muerto a causa del virus y eso precipitó su caída en las encuestas. Para fines de 2020, su popularidad cayó del 70 por ciento al 20 por ciento.

En busca de recuperar el apoyo perdido, Zelensky empezó a atacar a varios políticos afines a Rusia. Uno de los primeros fue Viktor Medvedchuk, presidente del partido de oposición más importante de Ucrania y amigo de Putin. El gobierno de Zelensky confiscó sus bienes y después lo puso bajo arresto.

Esa decisión no solo puso en entredicho el imperio de la ley en Ucrania sino que desató la furia de Putin quien, en represalia, envió miles de tropas a la frontera.

A principios del invierno, el número de soldados rusos apostados en los límites con Ucrania creció a 70.000 y encendió los focos rojos en Washington. Las advertencias de los estadounidenses fueron claras: es inminente una invasión rusa.

Debido a su inexperiencia política, ni Zelensky ni los miembros de su gabinete se alarmaron. Pensaron que una acción de esa naturaleza era imposible y le transmitieron ese falso sentido de calma a su población que, el día del ataque, reaccionó con incredulidad.

Hoy esa imagen de político inexperto ha quedado atrás. Tanto en Ucrania como en muchos países del mundo Zelensky es respetado por la valentía con la que ha defendido a su país y por su férrea voluntad para mantener unidos a los ucranianos en lo que es, sin duda, el capítulo más triste y oscuro de su historia.

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