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Puntos clave del cambio de dirección en el Louvre

Tras meses de presión, el Louvre tiene un nuevo director.

Christophe Leribault fue designado para dirigir el emblemático museo el miércoles, medio día después de que la directora anterior, Laurence des Cars, presentara su renuncia. El cambio de liderazgo en el museo más visitado del mundo se produce tras el robo de las joyas de la Corona en octubre y una serie de fallos que golpearon la confianza en una de las instituciones más preciadas del país.

La rápida transición busca restablecer el orden en un museo afectado por una dura sucesión de crisis: el robo, el malestar laboral, filtraciones de agua, infraestructura envejecida y un presunto esquema de fraude de boletos por 12 millones de dólares que se habría prolongado durante una década.

También protege un proyecto con fuerte carga política para el presidente Emmanuel Macron, quien ha convertido la reforma del Louvre en un plan cultural emblemático de su legado mientras mira hacia el final de su mandato el próximo año.

El gobierno presentó a Leribault, un veterano director de museos, como la mano firme para una institución golpeada, con la responsabilidad tanto de la reforma de seguridad del Louvre como de su modernización.

Especialista en el siglo XVIII y formado en la École du Louvre, Leribault ha dirigido los museos más grandes de Francia, entre ellos el Petit Palais y el Musée d’Orsay.

Más recientemente estuvo al frente de Versalles, uno de los mayores sitios patrimoniales de Francia, con un intenso flujo de visitantes y un presupuesto anual de unos 170 millones de euros (200 millones de dólares).

Su currículum lo convierte en una elección propia de tiempos de crisis: un curador-administrador moldeado por el sistema museístico francés y acostumbrado al escrutinio público, a las grandes multitudes y a los engranajes del poder cultural del Estado.

Por qué la salida de des Cars impactó tanto

Des Cars no era una directora cualquiera. Nombrada en 2021, se convirtió en la primera mujer en dirigir el Louvre, una ruptura simbólica en un palacio construido para reyes.

Para muchos en el mundo cultural francés, su partida respondió por fin a la pregunta que había sobrevolado el Louvre desde el robo: ¿cómo pudo ocurrir una brecha de esa magnitud en una de las instituciones más simbólicas del país sin que cayera ningún alto mando?

La oficina de Macron aceptó su renuncia como un “acto de responsabilidad”, y señaló que el museo ahora necesita calma y un nuevo impulso para los proyectos de seguridad y modernización.

Des Cars declaró a Le Figaro el martes que se había convertido en un blanco de críticas y que ya no podía llevar a cabo la transformación del museo en el mismo clima institucional.

Joyas de la Corona robadas y una dura sucesión de crisis

El robo de joyas valoradas en 88 millones de euros (102 millones de dólares) fue el detonante, pero no toda la historia.

El malestar laboral, las filtraciones, la infraestructura envejecida y un escándalo separado de fraude de boletos ya habían dejado al Louvre con la imagen, en París y más allá, de una institución célebre que estaba perdiendo el control de lo básico.

Una huelga espontánea en junio dejó a los visitantes varados fuera de su pirámide de cristal y expuso la indignación de los trabajadores por la sobrecarga de público, la falta de personal y otras condiciones.

En una inusual entrevista con The Associated Press, apenas unos días antes de la renuncia de des Cars, el segundo al mando del Louvre, el administrador general Kim Pham, calificó el fraude en un museo de esta escala como “estadísticamente inevitable”, aunque también reconoció deficiencias y afirmó que se habían reforzado los controles.

Mencionó la magnitud: 86.000 metros cuadrados, 35.000 obras expuestas y unos 9 millones de visitantes al año.

El problema del viejo palacio — y el problema de París

En privado, responsables del Louvre y otras personas del ámbito museístico francés plantean un punto más directo: los edificios antiguos de piedra tienen filtraciones.

El Louvre es ese problema multiplicado por mil: un complejo palaciego de la Edad Media a la modernidad en medio de una capital densa, no un recinto contenido en las afueras.

Pham expuso ese argumento en términos más diplomáticos, al describir el Louvre como un edificio histórico con “muchas capas históricas” que se remontan al inicio del siglo XIII.

El Louvre está en el centro de París, con presión turística, tráfico, múltiples puntos de acceso y el desgaste diario que implica ser a la vez monumento y destino masivo.

El proyecto del Louvre de Macron y su legado

A medida que Macron se acerca al final de su etapa en el cargo —su último mandato termina el próximo año—, la reforma del Louvre se ha convertido en su proyecto cultural distintivo, su versión de las grandes apuestas por museos y monumentos por las que a menudo se recuerda a los presidentes franceses.

Anunció el plan "Louvre Nouvelle Renaissance" (Louvre Nuevo Renacimiento) en enero de 2025, un proyecto que ahora se prevé que cueste alrededor de 1.150 millones de euros (1.360 millones de dólares), según los auditores estatales franceses.

Incluye una nueva entrada cerca del Sena, nuevos espacios subterráneos y una sala dedicada para la “Mona Lisa” con acceso programado para aliviar la aglomeración en torno a la pintura y mejorar el flujo de visitantes.

En Francia, a menudo se vincula a los presidentes con grandes obras culturales: Pompidou con el Centre Pompidou, Mitterrand con la biblioteca nacional, Chirac con el museo Quai Branly.

El Louvre es el proyecto de Macron a esa escala.

Esa es una de las razones por las que algunas personas del mundo cultural francés especularon abiertamente por qué des Cars no se fue en octubre, justo después del robo, incluso tras ofrecer su renuncia: Macron se jugaba tanto con el plan del Louvre que una salida inmediata corría el riesgo de hacer parecer que su proyecto cultural insignia se estaba derrumbando.

Una extensa reforma de seguridad

La pregunta clave es la seguridad, y la respuesta es: no lo suficiente ni con la rapidez necesaria.

Según informes de medios franceses, las conclusiones del auditor estatal francés indicaron que no se espera que la reforma de seguridad del Louvre se complete hasta 2032. Los reportes señalan que hasta 2024, menos del 40% de las salas del museo estaban equipadas con cámaras.

Desde el robo ha habido medidas concretas. Se implementaron medidas adicionales, incluidos dispositivos antiintrusión y barreras contra vehículos, para finales de 2025.

Des Cars también dijo a legisladores en noviembre que el Louvre instalaría 100 cámaras externas para finales de 2026 y reforzaría la coordinación con la policía, incluida una comisaría dentro del recinto del Louvre.

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