Neon, ganador de 6 Palmas de Oro consecutivas, regresa a Cannes como un peso pesado
El director ejecutivo y cofundador de Neon, Tom Quinn, ha visto las últimas seis ceremonias de la Palma de Oro desde el mismo lugar: reunido con colegas alrededor de una laptop en las mesas del desayuno de su hotel en Cannes.
“Creo que hace un par de años mejoramos y conectamos la computadora a un televisor”, comenta Quinn. “No querría hacerlo de otra manera”.
Quinn tiene buenas razones para conservar cualquier amuleto de la suerte. En las seis ceremonias de premios, Neon ha ganado la Palma, el prestigioso honor máximo del Festival de Cine de Cannes. Es una racha sin precedentes para uno de los premios más codiciados del cine, solo por detrás del Oscar a mejor película. Ningún otro estudio se ha acercado jamás a algo parecido.
“Nadie lo cree, pero nunca hemos ido a Cannes pensando que íbamos a ganar la Palma de Oro”, afirma Quinn. “Ha sido una sorpresa todos los años”.
El 79º Festival de Cine de Cannes comienza el martes y Neon, una empresa de 60 personas fundada en 2017, llega como un peso pesado improbable. Respaldará a más de una cuarta parte de las 22 películas que compiten por la Palma. Sus probabilidades de lograr siete seguidas son buenas. Algunos de los títulos más esperados, incluidos “All of a Sudden”, del cineasta japonés Ryusuke Hamaguchi; “Hope”, del autor surcoreano Na Hong-jin; y “Paper Tiger”, de James Gray, son de Neon.
En total, la distribuidora independiente tiene nueve películas en Cannes. Todas, señala Quinn, las adquirieron antes de que las películas recibieran la invitación de Cannes.
“Odio arruinarle la noticia a todo el mundo, pero no nos odien por nuestro buen gusto”, dice Quinn. “¿Quién persigue a quién aquí? Thierry (Frémaux, director artístico de Cannes) va a tomar su propia decisión y nosotros vamos a tomar la nuestra. Simplemente resulta que coincidimos”.
Los grandes estudios están ausentes en Cannes, pero Neon está en todas partes
Cuando Frémaux anunció la programación del festival de este año, lamentó la presencia casi inexistente de los grandes estudios de Hollywood. “Cuando los estudios están menos presentes en Cannes, están menos presentes, punto”, sostuvo.
Aunque estrenos de estudio como “One Battle After Another” ("Una batalla tras otra"), de Warner Bros., y la próxima “The Odyssey” ("La odisea"), de Universal, pueden ser grandes contendientes al Oscar, una amplia franja de las películas más originales de la última década ha sido estrenada por sellos especializados como Neon y A24.
Ambos han cobrado prominencia en festivales internacionales como Cannes y en los Oscar al centrarse en los cineastas, no en la propiedad intelectual.
“No es ciencia espacial y no hay nada secreto en ello”, manifiesta Quinn. “Se trata de ir tras los directores y las películas de las que queremos formar parte”.
Quinn había trabajado en Samuel Goldwyn Films y Magnolia Pictures antes de lanzar, en 2011, Radius, un sello boutique con Harvey Weinstein. Aunque en Neon Quinn esperaba que A24 fuera su principal competencia, se encontró a menudo pujando contra Netflix, por películas como la primera adquisición de Neon, “I, Tonya” ("Yo, Tonya”), protagonizada por Margot Robbie, y “Portrait of a Lady on Fire” ("Retrato de una mujer en llamas"), de Céline Sciamma.
“No los superamos en la puja, pero sí en pasión”, asegura Quinn.
Neon sí produce películas (como la próxima “I Love Boosters”), pero en gran medida se limita a distribuir cine en Norteamérica, a menudo con campañas de premios vinculadas a sus estrenos. Se ha sumado a sus ganadoras de la Palma de Oro, “Yek tasadof-e sadeh” ("Un simple accidente"), “Anora”, “Anatomie d'une chute” ("Anatomía de una caída"), “Triangle of Sadness” ("El triángulo de la tristeza"), “Titane” y “Parasite” ("Parásitos"), de diversas maneras.
Algunas fueron adquiridas en Cannes. Otras, como “Parasite”, Neon las incorporó en la etapa de guion. Quinn se apuntó al desborde de horror corporal “Titane” aunque el guion no tenía sentido para él. Simplemente creyó en su guionista y directora, Julia Ducournau. En ese sentido, Neon es el estudio anti-algoritmo por excelencia.
Y, sin embargo, la fe en los cineastas y el buen gusto han llevado a Neon a las mayores alturas de Hollywood. Tanto “Parasite” como “Anora” ganaron el Oscar a mejor película en los Premios de la Academia después de ganar la Palma. Neon estuvo cerca de arrasar la categoría de Oscar a mejor película internacional el marzo pasado, con cuatro de los cinco nominados: la ganadora “Sentimental Value” ("Valor sentimental"), “Sirāt”, “O Agente Secreto” ("El agente secreto") y “Yek tasadof-e sadeh”.
Romper barreras de subtítulos
“Parasite” se convirtió célebremente en la primera película en un idioma distinto del inglés en ganar el Oscar a mejor película, un triunfo para la “barrera de subtítulos de 1 pulgada de altura”, como señaló Bong Joon Ho en su discurso de aceptación.
Neon, cuyo propietario mayoritario es 30West de Dan Friedkin, está lejos de competir en taquilla con los éxitos de los grandes estudios. Su mayor vendedora de entradas hasta ahora fue “Longlegs” ("Longlegs: coleccionista de almas"), de Osgood Perkins, con 75 millones de dólares. Pero Neon ha demostrado que existe un público más amplio de lo que muchos habrían esperado para un cine audaz, a menudo internacional.
Son, dice Quinn, “agnósticos” respecto de dónde provienen sus títulos, y el pequeño tamaño de la empresa significa que pueden dar a cada película un lanzamiento a medida. Y para finales de año, Neon reunirá sus estrenos en una caja de DVD, aunque muchos votantes ya no tengan reproductores de DVD.
“El público está desesperado, desesperado por creatividad”, expresa Quinn. “Las películas no son productos empaquetados. La idea de que esta forma de arte, que es tan subjetiva, se trate como un P&L (estado de pérdidas y ganancias), no sé cómo se pueden tomar buenas decisiones creativas cuando se lidia con miles de millones de deuda asomándose a la puerta”.
La selección de Neon en Cannes suele ser muy variada. También compite por la Palma “Fjord”, del cineasta rumano Cristian Mungiu, con Sebastian Stan y Renate Reinsve; “Hako no naka no hitsuji” ("Sheep in the Box"), del autor japonés Hirokazu Kore-eda; y "L'inconnue" (“The Unknown”), del coguionista de “Anatomie d'une chute”, Arthur Harari. Además, tiene “Her Private Hell”, de Nicolas Winding Refn; “Clarissa”, de Arie Esiri y Chuko Esiri; y el ya elogiado documental de William y David Greaves, “Once Upon a Time in Harlem”.
Algunas de las películas que se le escaparon a Neon todavía irritan a Quinn. Se quedó fuera de “Manbiki kazoku” ("Un asunto de familia"), de Kore-eda, ganadora de la Palma en 2018.
“La idea de que hubiéramos ganado siete Palmas seguidas es completamente descabellada”, dice Quinn. “Pero es un gran arrepentimiento”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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