Empleadores de EEUU desafían el impacto de la guerra con Irán y suman 115.000 empleos en abril

Los empleadores de Estados Unidos generaron la sorprendente cantidad de 115.000 nuevos puestos de trabajo el mes pasado pese al shock económico derivado de la guerra con Irán.
La contratación superó los 65.000 empleos que habían previsto los pronosticadores, aunque se desaceleró frente a los 185.000 puestos creados en marzo. La tasa de desempleo se mantuvo en 4,3%, una cifra baja, informó el Departamento de Trabajo el viernes.
La guerra con Irán ha provocado la mayor interrupción de los suministros mundiales de petróleo en la historia y ha disparado el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos por encima de 4,50 dólares por galón esta semana. Pero, hasta ahora, el conflicto no ha causado mucho daño al mercado laboral estadounidense. Y los impuestos a las importaciones —aranceles— que el presidente Donald Trump impuso el año pasado no han resultado ser tan altos ni tan perjudiciales como se temía originalmente.
“El mercado laboral no está en auge, pero está demostrando ser más difícil de quebrar de lo que muchos temían”, afirmó Olu Sonola, jefe de economía de Estados Unidos en Fitch Ratings.
La atención a la salud sumó 37.000 empleos el mes pasado, y las empresas de transporte y almacenamiento, 30.000. Sin embargo, los fabricantes recortaron 2.000 puestos en abril y han eliminado 66.000 empleos en el último año, pese a las políticas proteccionistas de Trump destinadas a crear trabajos en fábricas.
“Las empresas están viendo, hasta cierto punto, el conflicto en Irán como algo temporal”, señaló Gus Faucher, economista en jefe de la firma financiera PNC. “Seguimos viendo un crecimiento sólido del gasto de los consumidores. Y observamos una fuerte inversión empresarial, particularmente en torno a la tecnología y la IA. La economía continúa expandiéndose. Hemos resistido algunos shocks. Lo peor del impacto de los aranceles probablemente ya pasó”.
Aun así, advirtió que “cuanto más dure el conflicto en Irán, más subirán los precios de la energía, y cuanto más tiempo se mantengan elevados, mayor será el lastre para la economía”.
Las revisiones del Departamento de Trabajo recortaron 16.000 empleos de las nóminas de febrero y marzo.
Los ingresos promedio por hora aumentaron un 0,2% respecto de marzo y un 3,6% respecto de abril de 2025, lo cual coincide con el objetivo de inflación del 2% de la Reserva Federal.
El número de personas que forman parte de la fuerza laboral de Estados Unidos disminuyó el mes pasado, y la proporción de quienes trabajan o buscan trabajo —la llamada tasa de participación laboral— bajó a 61,8%, el nivel más bajo desde octubre de 2021.
Las jubilaciones de los miembros de la generación de posguerra y la ofensiva de Trump contra la inmigración implican que menos personas compiten por empleo y que la economía no necesita generar tantos puestos como antes.
Matthew Martin, de Oxford Economics, señala que el llamado punto de equilibrio —la cantidad de nuevos empleos requerida cada mes para evitar que suba la tasa de desempleo— ahora está cerca de cero.
Dede que Estados Unidos e Israel lanzaran sus ataques el 28 de febrero, Irán cerró el estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo. La interrupción ha provocado un doloroso aumento en el precio de la energía y ha hecho que muchos economistas reduzcan sus estimaciones de crecimiento económico mundial y de Estados Unidos.
El procesador de nóminas ADP informó el miércoles que los empleadores privados añadieron una sólida cantidad de 109.000 empleos en abril. La cifra de ADP no es una guía confiable de lo que el Departamento de Trabajo informará el viernes, pero el ritmo de contratación que mostró fue el más rápido desde enero de 2025. Y el martes, el Departamento de Trabajo informó que una medida de contratación bruta —antes de restar a quienes renunciaron o perdieron su empleo— fue más fuerte en marzo que en más de dos años.
La economía recibe un impulso esta primavera por los grandes cheques de reembolso de impuestos, derivados de la legislación de recortes tributarios de Trump del año pasado; los reembolsos permiten que los consumidores gasten con mayor libertad, lo que da a las empresas un incentivo para sumar trabajadores en respuesta al aumento de las ventas.
El mercado laboral muestra señales intermitentes de recuperación tras un sombrío 2025. El año pasado, los empleadores crearon apenas 9.700 empleos al mes, la cifra más baja fuera de un año de recesión desde 2002. Las altas tasas de interés y la incertidumbre sobre las políticas económicas de Trump frenaron la contratación.
Ha habido avances este año, pero han sido irregulares: fuerte crecimiento (160.000 nuevos empleos) en enero, marzo (185.000) y los 115.000 de abril, y un mes malo (los empleadores recortaron 156.000 puestos en febrero).
Sin embargo, la contratación en Estados Unidos ha estado dominada por una sola industria: las empresas de atención médica, que atienden a una población estadounidense que envejece, han añadido 456.000 empleos en el último año; otros empleadores, en conjunto, recortaron 205.000 en los 12 meses que terminaron en abril.
Aun así, Heather Long, economista en jefe de Navy Federal Credit Union, señaló que las ganancias de empleo del mes pasado se extendieron más allá de la atención médica. Los minoristas, por ejemplo, sumaron 22.000 puestos y las empresas constructoras, 9.000.
“Parece que la recesión de contratación en Estados Unidos ha terminado”, escribió. “Las ganancias promedio de empleo en 2025 fueron apenas de 10.000 al mes. En lo que va de 2026, el promedio es 76.000. La mala noticia es que la inflación vuelve a comerse las ganancias salariales. Los salarios crecieron 3,6%. Ciertamente, esto no bastará en un momento en que se espera que la inflación llegue al 4%. Los estadounidenses todavía tienen empleo, pero están presionados financieramente por el vertiginoso aumento de los precios de la gasolina y los costos de transporte”.
Es probable que los datos de empleo mantengan a la Reserva Federal al margen, mientras deja sin cambios su tasa clave y evalúa el impacto económico de la guerra con Irán. Los funcionarios del organismo están cada vez más centrados en la inflación, que ha subido rápidamente desde la guerra, impulsada al alza por los saltos en los precios de la gasolina.
La inflación subió a 3,3% en marzo, un máximo de dos años y muy por encima del objetivo de la Fed. Esta suele mantener su tasa sin cambios —o incluso subirla— para combatir la inflación, mientras recorta las tasas para impulsar más crecimiento y contratación. A comienzos de este año, muchos responsables de política de la Fed temían que el mercado laboral se estuviera estancando y se inclinaban por establecer recortes de tasas. Pero en meses más recientes la contratación se ha estabilizado, lo que debilita el argumento a favor de los recortes.
Los sólidos datos de contratación se producen mientras las corporaciones de Estados Unidos registran resultados trimestrales robustos para comenzar el año.
Faucher, de PNC, sostuvo que el informe de empleo del viernes “en realidad hace menos probable que veamos un recorte de tasas en el corto plazo porque la Fed puede decir: ‘El mercado laboral es sólido. Hagamos que la inflación vuelva a bajar al 2%. Este no es el momento de recortar tasas’”.
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El periodista de economía de la AP Christopher Rugaber contribuyó a este despacho.
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