Comerciantes afrontan grandes pérdidas tras cierre de Uganda de frontera con Congo por ébola

Leah Masika estaba al borde de las lágrimas al pensar en su valioso cargamento de plátano macho, atascado en una larga caravana de camiones a ambos lados de la frontera entre Uganda y la República Democrática del Congo. Su carga, destinada a Uganda, empezaba a soltar agua y se echaría a perder en cuestión de horas si no había movimiento.
La comerciante ugandesa esperaba el jueves la autorización de las autoridades para que los camiones pudieran pasar por el puesto fronterizo de Mpondwe, luego que se les impidiera entrar o salir de Uganda como parte de medidas cada vez más estrictas para evitar el contagio transfronterizo de ébola.
“Nuestras cosas se están pudriendo aquí”, lamentó.
Uganda cerró su frontera occidental el 28 de mayo, unas dos semanas después que la República Democrática del Congo declarara un brote de ébola en la provincia oriental de Ituri, en una decisión que reflejó el aumento del temor al contagio transfronterizo. Sólo se hicieron excepciones en casos de emergencia, incluidos los relacionados con la respuesta al brote, razones humanitarias, de carga o de seguridad.
Pero en los últimos días, a medida que la propagación del ébola en el este de Congo parecía superar la respuesta, las autoridades del distrito fronterizo ugandés de Kasese han endurecido las medidas.
Los comerciantes se dicen frustrados por el lento avance de los camiones de carga. Algunos en el cruce fronterizo de Mpondwe indicaron a The Associated Press que, aunque entendían que las duras medidas se deben al temor al contagio de ébola, consideraban excesivo retener los camiones.
Sylvia Asiimwe, agente de despacho, señaló la fila de camiones que se extendía por más de una milla del lado ugandés. Al menos siete transportaban pescado importado de China y destinado a las ciudades congoleñas de Beni y Butembo.
Asiimwe insistió en que esas localidades congoleñas están en la provincia de Kivu del Norte, no en el epicentro del ébola en Ituri.
“El pescado se va a echar a perder”, advirtió. “Es muchísimo dinero”.
"El ébola ha arruinado nuestro trabajo"
La frontera entre Uganda y la República Democrática del Congo tiene varios cientos de millas de longitud y la cruzan numerosos senderos más allá de los puestos fronterizos formales. El comercio suele estar en auge a lo largo de la ruta hasta Mpondwe, y existe parentesco entre el pueblo Bakonzo del lado ugandés y los Banande del otro lado.
Mpondwe es el principal puesto fronterizo de Uganda para exportaciones informales, valoradas en un estimado de 131 millones de dólares en 2023, según la Oficina de Estadísticas de Uganda.
Tras el reciente cierre de la frontera, algunas tiendas bajaron sus cortinas y jóvenes, privados de trabajos ocasionales, se sentaron cabizbajos en taburetes.
“La situación es mala”, comentó Ismail Mumbere, que a menudo trabaja como vendedor de bocadillos al borde de la carretera del lado ugandés. “Mucha gente gana aquí, en muchos negocios. Pero ahora el gobierno nos ha dicho que hay ébola. El ébola ha arruinado nuestro trabajo”.
Se sospecha que el brote actual en la República Democrática del Congo ha infectado a más de 1.000 personas. El número de casos confirmados es mucho menor porque muchas víctimas sospechosas sucumben a sus síntomas fuera de los hospitales y sin pruebas firmes de que tenían ébola.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), al declarar el brote actual una emergencia de salud pública de importancia internacional, desaconsejó los cierres fronterizos. Pero el organismo de la ONU también reconoció que los países vecinos corren un alto riesgo de contagio.
“Con el movimiento de la carga, y quizá de los camiones, hay movilidad de personas, y queremos reducir eso”, explicó Arafat Bwambale, funcionario de vigilancia de Kasese, al defender las medidas.
Las autoridades intentaban impedir que ciudadanos congoleños cruzaran a Uganda por más de dos docenas de senderos a lo largo de la frontera de Mpondwe, indicó.
Todas las vacunas y tratamientos disponibles contra el ébola no funcionan en pacientes con el raro tipo Bundibugyo que se está propagando en la República Democrática del Congo, lo que hace preocupante el brote.
Autoridades ugandesas actúan con cautela tras 15 casos confirmados
Uganda ha confirmado 15 casos de ébola, todos vinculados al brote en el país vecino, después que algunos ciudadanos congoleños buscaran tratamiento en la capital ugandesa, Kampala, antes que se supiera que había un brote.
Se creía que la enfermedad se había estado propagando durante días o semanas antes de que el brote se declarara el 15 de mayo.
Uganda ha tenido múltiples brotes de ébola propios desde 2000, cuando la enfermedad mató a más de 200 personas.
El ébola, llamado así por un afluente del río Congo, se descubrió por primera vez en 1976 en brotes simultáneos en la República Democrática del Congo y en el actual Sudán del Sur. Se cree que los brotes comienzan cuando el virus pasa a los humanos desde un animal infectado, como un murciélago frugívoro. Según expertos, estas infecciones entre especies suelen ocurrir cuando las personas manipulan y comen carne de animales silvestres.
Una vez que el ébola infecta a una persona, el virus se propaga mediante el contacto cercano con los fluidos corporales de pacientes enfermos o fallecidos, como sudor, sangre, heces o vómito.
El rastreo y el aislamiento de contactos se consideran claves para frenar la propagación del ébola, además de proporcionar a los trabajadores médicos el equipo de protección adecuado.
Bwambale, el funcionario de vigilancia, señaló que el hospital de referencia más cercano en Kasese cuenta con un centro de aislamiento y está equipado con un laboratorio que puede entregar resultados de una muestra en un plazo de seis horas. En los últimos días, las muestras tomadas a 41 personas en el área de Kasese dieron negativo para ébola, que se manifiesta como fiebre hemorrágica.
Aun así, las autoridades parecían estar planeando más restricciones.
Era probable que una reunión del grupo de trabajo local sobre el ébola propusiera “una forma más restringida de cómo tanto la carga como los camiones ingresan al país de manera sistemática”, indicó Bwambale.
Eso alarma a los comerciantes para quienes el puesto fronterizo de Mpondwe es la principal ruta de negocios.
Masika, la vendedora de plátano macho, dijo que no pedirá más mercancía a la República Democrática del Congo hasta que termine el brote actual. Pero tendrá problemas si la carga ya en tránsito no llega a varios puntos en y alrededor de Kampala, donde las frutas, fritas en abundante aceite o hervidas, son un básico de los menús de desayuno en los restaurantes.
Masika agregó que no podía aceptar una pérdida de 50 sacos, cada uno valorado en aproximadamente 44 dólares.
“Les estamos rogando que nos ayuden y abran (la frontera)”, expresó. “No volveremos a Congo”.
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The Associated Press recibe apoyo financiero para la cobertura de salud global y desarrollo en África por parte de la Fundación Gates. La AP es la única responsable de todo el contenido.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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