Discoteca mexicana cobra 300 dólares a estadounidenses como “respuesta” a los insultos de Trump
Un club del exclusivo barrio Roma Norte, en Ciudad de México, aseguró que la medida responde al presidente Donald Trump y también a la “gentrificación y turistificación” de la zona
Una discoteca de Ciudad de México anunció que cobrará a los ciudadanos estadounidenses una entrada equivalente a 300 dólares, como respuesta simbólica a los años de agravios que, según el local, México ha recibido por parte del presidente Donald Trump.
El club nocturno Japan dio a conocer la medida en una publicación de Instagram en la que aclaró: “No es que les cobremos más a los gringos, sino que ofrecemos descuentos a quienes lo necesitan”.
“La entrada cuesta 5.000 pesos. Los ciudadanos estadounidenses no reciben descuento”, añadió el mensaje.
La publicación también detalló que los turistas de cualquier otro país obtendrán un descuento del 93 %, mientras que los mexicanos y latinoamericanos recibirán un 95 %. En tanto, estudiantes y profesores accederán a una rebaja del 97 %, por lo que pagarán solo 150 pesos, equivalentes a unos 8,69 dólares.

Federico Crespo, dueño del local, explicó a The Guardian que la medida busca responder a “años de insultos dirigidos contra México por parte de Estados Unidos”. Según señaló, también representa una reacción frente a “los constantes ataques de Trump contra el país”.
Crespo sostuvo además que la decisión está relacionada con la “gentrificación y turistificación” de Ciudad de México. En ese sentido, criticó que estadounidenses y otros extranjeros se estén instalando en barrios tradicionales y de moda como Roma y Condesa, desplazando a residentes locales.
“Es una manera de redistribuir ese dinero entre las personas más afectadas por este problema”, afirmó. “Los alquileres aumentaron, el costo de vida se disparó y muchos deben recorrer distancias más largas para ir a trabajar. Al destinar lo recaudado por las entradas a los trabajadores, buscamos ayudarlos aunque sea un poco”.
La tensión por este fenómeno ya había derivado el año pasado en protestas, cuando manifestantes vestidos de negro vandalizaron comercios y realizaron pintadas con mensajes como: “¡Fuera de México!”.

Ciudad de México registró una llegada masiva de estadounidenses durante la pandemia de COVID-19, cuando muchas personas aprovecharon el auge del trabajo remoto para mudarse al país en busca de alquileres más accesibles. Según distintos reportes, en algunas zonas era tan común escuchar inglés como español.
Fenómenos similares provocaron rechazo en ciudades europeas como Barcelona y Lisboa, donde residentes acusan a los llamados “nómadas digitales” e influencers de encarecer la vivienda, concentrar propiedades y alterar la identidad tradicional de ciertos barrios.
México, además, ha sido uno de los principales blancos de Donald Trump desde su entrada en la política. Durante el anuncio de su candidatura presidencial republicana en la Torre Trump, en junio de 2015, lanzó comentarios que generaron una fuerte polémica al referirse a la inmigración mexicana.
“Cuando México envía a su gente, no está enviando a los mejores”, afirmó entonces.
“Traen problemas. Traen drogas. Traen delincuencia. Son violadores. Aunque, supongo, algunos son buenas personas”, agregó.

Más adelante, Trump volvió a utilizar un lenguaje despectivo hacia los inmigrantes mexicanos. Durante un debate contra Hillary Clinton empleó la expresión “hombres malos” y también aseguró que obligaría a México a pagar por la construcción del muro fronterizo.
En años recientes, además, criticó al gobierno mexicano por, según él, no hacer lo suficiente contra los cárteles de la droga y aplicó fuertes aranceles al país. También generó tensión con la presidenta Claudia Sheinbaum tras firmar una orden ejecutiva para renombrar el Golfo de México como “Golfo de Estados Unidos”.
Sheinbaum respondió con ironía y afirmó que Trump parecía desconocer la historia de la región. Incluso bromeó con que Norteamérica debería llamarse “Estados Unidos Mexicano” y anunció acciones legales contra Google por adoptar el nuevo nombre en sus mapas.
Pese a las tensiones políticas, ambos países compartirán este verano la organización de la Copa Mundial de la FIFA junto con Canadá.
Traducción de Leticia Zampedri






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