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Trump advierte a Irak contra el regreso del ex primer ministro al-Maliki por la influencia de Irán

MOR-GEN TRUMP-IRAK
MOR-GEN TRUMP-IRAK (AP)

Donald Trump advirtió el martes a Irak que Estados Unidos dejaría de respaldar al país si su ex primer ministro Nouri al-Maliki regresa al poder.

El líder estadounidense hizo la amenaza días después de que el bloque político dominante, conocido como el Marco de Coordinación, formado por partidos chiíes, anunció su apoyo a la nominación de al-Maliki, a quien la Casa Blanca considera demasiado próximo a Irán.

"La última vez que Maliki estuvo en el poder, el país se sumió en la pobreza y al caos total. No se debe permitir que eso vuelva a suceder", afirmó Trump en una publicación en redes sociales. "Debido a sus políticas e ideologías descabellada, si sale elegido, Estados Unidos ya no ayudará a Irak y, si no estamos allí para ayudar, Irak tiene CERO posibilidades de éxito, prosperidad o libertad".

La intervención de Trump en la política iraquí se produce en un momento complicado para él en Oriente Medio, mientras sopesa llevar a cabo nuevos ataques en Irán, que ha mantenido una profunda influencia en el gobierno del país vecino desde que Estados Unidos sacó a Saddam Hussein del poder en 2003.

Trump ha dejado abierta la posibilidad a una acción militar en respuesta a la violenta represión de Teherán contra las recientes protestas contra la teocracia de la República Islámica.

La complicada relación de al-Maliki con Washington

El bloque del primer ministro interino iraquí, Mohammed Shia al-Sudani, obtuvo la mayoría de los escaños en las parlamentarias de noviembre. Pero se hizo a un lado a principios de mes al no conseguir formar un gobierno. Eso despejó el camino para al-Maliki, después de que ambos compitieran por el respaldo del Marco de Coordinación.

Al-Maliki, quien ocupó el cargo por primera en 2006, es el único primer ministro iraquí que ha gobernado dos mandatos desde que Estados Unidos derrocó a Saddam Hussein en 2003. Su candidatura para un tercero fracasó tras ser acusado de monopolizar el poder y alienar a las numerosas poblaciones suníes y kurdas del país.

Cuando llegó al poder en mayo de 2006, en un primer momento al-Maliki fue bien recibido por el entonces presidente estadounidense, George W. Bush. Asumió el cargo meses después del bombardeo del santuario de al-Askari, una importante mezquita chií, que agravó la tensión sectaria en Irak y desató un período de intensa violencia en el país.

Pero en pocos meses, las autoridades estadounidenses se desilusionaron con el político. Consideraban que su gobierno favorecía demasiado a menudo a las facciones chiíes y marginaba a las suníes, lo que exacerbó la crisis de seguridad.

Durante años, en Washington se expresó con frecuencia la preocupación sobre la cercanía de al-Maliki con Irán y su capacidad para gobernar independientemente de la influencia de Teherán.

Para 2014, el gobierno de Barack Obama había perdido la confianza en la capacidad del político para gestionar la seguridad, especialmente ante el ascenso del grupo extremista Estado Islámico, que había capturado grandes zonas del país.

“Esto es Irak, así que nunca digas nunca”

El gobierno de Trump ha comenzado a mostrar públicamente su preocupación sobre la situación política en Irak en los últimos días, y el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo al primer ministro interino al-Sudani en una llamada telefónica el domingo que Estados Unidos estaba preocupado por el arraigo de un ejecutivo proiraní en el país.

“El secretario enfatizó que un gobierno controlado por Irán no puede anteponer con éxito los intereses propios de Irak, mantener a Irak fuera de los conflictos regionales o avanzar en la asociación mutuamente beneficiosa entre Estados Unidos e Irak”, señaló el portavoz adjunto principal del Departamento de Estado, Tommy Pigott, en un comunicado.

Hussain Abdul-Hussain, un investigador experto en Oriente Medio en la Fundación para la Defensa de las Democracias, un centro de estufios belicista en Washington, dijo que la oposición pública de Trump crea un obstáculo difícil de superar para al-Maliki.

“Pero esto es Irak, así que nunca digas nunca”, indicó Abdul-Hussein. “Y este era un tipo cuya vida política se suponía que había expirado hace muchos, muchos años, y sin embargo Maliki sigue aquí”.

Estados Unidos también ha presionado a Bagdad para desarmar a los grupos respaldados por Irán que operan en su territorio, una propuesta difícil dado el poder político que ostentan muchos de ellos.

La intervención de Trump, en un momento complicado con Irán

No es la primera vez que Trump interviene en la política de otro país desde que regresó a la Casa Blanca: el año pasado ofreció un firme respaldo a candidatos de derechas en Argentina, Honduras y Polonia.

La relación entre Estados Unidos e Irán, deteriorada desde hace años, sigue siendo tensa después de que Trump amenazara repetidamente a Teherán con una acción militar a principios de mes si su gobierno encontraba que la República Islámica estaba usando la fuerza letal contra manifestantes antigubernamentales.

Luego dijo que pospondría los ataques después de afirmar que Irán había detenido la ejecución de unos 800 detenidas en las movilizaciones, algo que el fiscal generral de Irán, Mohammad Movahedi, ha negado rotundamente.

Es posible que Trump se haya visto disuadido de llevar a cabo la intervención, al menos temporalmente, por el desplazamiento de la presencia naval estadounidense desde Oriente Medio hacia América del Sur.

El portaaviones USS Gerald Ford fue redirigido desde el mar Mediterráneo en noviembre para apoyar las operaciones contra el narcotráfico en el mar Caribe y el Pacífico oriental, así como para la captura a principios de mes del expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Pero el portaaviones USS Abraham Lincoln y tres buques de guerra que lo acompañan han llegado ya a Oriente Medio, según confirmó el Mando Central de Estados Unidos el lunes. Eso ha renovado la especulación acerca de que Trump podría optar pronto por ordenar ataques aéreos a Irán por su represión a los manifestantes.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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