Ruanda reclama 100 millones de libras a Reino Unido en arbitraje por acuerdo migratorio cancelado

Ruanda dijo el miércoles a un panel de árbitros internacionales que Reino Unido todavía le debe 100 millones de libras (115 millones de dólares) en virtud de un controvertido acuerdo de reasentamiento de refugiados que el primer ministro Keir Starmer anuló de inmediato tras asumir el cargo en 2024.
El acuerdo de 2022 alcanzado por el predecesor de Starmer, Rishi Sunak, contemplaba enviar al país de África Oriental a migrantes que llegaran al Reino Unido como polizones o en embarcaciones. Incluía disposiciones de pagos a Ruanda para ayudar a cubrir los costos.
Ruanda creó una sala de apelaciones de asilo, estableció estructuras ministeriales y administrativas y “preparó instalaciones de recepción para los refugiados entrantes e incurrió en costos significativos al hacerlo”, manifestó el ministro de Justicia y fiscal general de Ruanda, Emmanuel Ugirashebuja, durante una audiencia en la Corte Permanente de Arbitraje en La Haya.
Pero cuando Starmer asumió el cargo, “el nuevo primer ministro declaró que el plan de Ruanda estaba muerto y enterrado en su primer día completo en el cargo”, señaló Ugirashebuja. “El Reino Unido no tuvo la cortesía de informar a Ruanda con antelación. En cambio, Ruanda tuvo que enterarse de estos acontecimientos a través de los medios”.
El gobierno británico ha instado al tribunal a desestimar las reclamaciones de Ruanda, alegando que ambos países acordaron en noviembre de 2024 que Ruanda renunciaría a los pagos.
Ruanda lo niega. Ugirashebuja le dijo al panel que el Reino Unido “buscó zafarse de sus obligaciones legales”.
“Gran parte del arbitraje va a girar en torno a la prueba de ese acuerdo”, le dijo a The Associated Press en una entrevista Joelle Grogan, investigadora sénior visitante en UCD Sutherland School of Law, en Dublín.
Es probable que el tribunal de arbitraje, con sede en el ornamentado Palacio de la Paz en La Haya, tarde meses o más en llegar a una decisión tras las audiencias de esta semana.
El plan fue concebido originalmente por Sunak para enviar a algunos migrantes en un viaje de ida a Ruanda. La secretaria de Interior de Starmer en el momento en que se anuló el acuerdo, Yvette Cooper, lo calificó como “el despilfarro más escandaloso de dinero de los contribuyentes que he visto en mi vida”.
Cooper estimó que el plan —que enfrentó impugnaciones legales y fue ampliamente criticado por grupos de derechos humanos— costó 700 millones de libras (904 millones de dólares) en fondos públicos, incluidos los pagos a Ruanda, el arrendamiento de vuelos que nunca despegaron y el pago a más de mil funcionarios que trabajaron en el programa.
Según el acuerdo de 2022, los migrantes serían enviados a Ruanda, donde se tramitarían sus solicitudes de asilo y, si prosperaban, se quedarían allí. El Tribunal Supremo británico dictaminó que la iniciativa era ilegal porque Ruanda no es un tercer país seguro para los migrantes enviados allí.
Ruanda inició el procedimiento de arbitraje en enero, al afirmar que el acuerdo fue torpedeado por Starmer “sin previo aviso a Ruanda”.
En el procedimiento arbitral, Ruanda también alega que el Reino Unido violó una parte del acuerdo en la que Londres había aceptado reasentar a refugiados vulnerables procedentes de Ruanda.
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La periodista de The Associated Press Jill Lawless, en Londres, contribuyó a este reportaje.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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