De vendedor de coches a príncipe belga: la prueba de ADN que reveló su inesperado vínculo con la realeza
Clément Vandenkerckhove nació de la relación entre el príncipe Laurent y una cantante flamenca
Un exempleado de una concesionaria de automóviles fue reconocido como príncipe de Bélgica después de que una prueba de ADN confirmara que es descendiente de la familia real.
Clément Vandenkerckhove, de 26 años, creció sin conocer la identidad de su padre. Durante años, tampoco supo que era hijo del príncipe Laurent, hermano menor del rey Felipe de Bélgica.
La confirmación de ese vínculo dio paso a un reconocimiento oficial. Según Soir Mag, el príncipe Laurent reconoció a Clément como su hijo durante una ceremonia privada celebrada hace unos seis meses, aunque los detalles se conocieron recientemente.
Clément nació de la relación entre Laurent e Iris Vandenkerckhove, modelo y cantante flamenca conocida como Wendy Van Wanten, cuyo romance tuvo una amplia repercusión mediática en Bélgica.

Laurent y Wendy Van Wanten se conocieron durante un desfile de moda en París en la década de 1990, años antes de que el príncipe se casara con Claire Coombs en 2003. De aquella relación nació Clément en agosto de 2000.
El reconocimiento oficial de la paternidad también tiene consecuencias legales, ya que, según The Times, Clément ahora puede utilizar un título real y tiene derecho a una parte de la herencia de su padre. No obstante, no recibirá una asignación de la Casa Real ni ocupará un lugar en la línea de sucesión al trono belga.
La historia salió a la luz el año pasado, cuando Clément apareció en septiembre en un documental de la televisión flamenca, después de que Laurent reconociera públicamente que era su hijo. Hasta ese momento, el joven había mantenido en secreto la identidad de su padre, que su madre le reveló cuando tenía 16 años bajo la promesa de no contárselo a nadie.

En aquel documental, Clément también relató cómo fue la prueba de ADN que confirmó su vínculo con el príncipe Laurent. Según contó a la cadena VTM, ambos acudieron juntos al hospital para realizarse el examen. “Recuerdo que me dijo: ‘Yo iré primero para que te sientas más tranquilo’”, señaló.
El resultado mostró una coincidencia genética del 99,5 %, lo que confirmó que Laurent era su padre.
Pese al reconocimiento, Clément todavía no ha decidido si adoptará el apellido real van Saksen-Coburg. En una entrevista con el periódico belga Nieuwsblad, explicó que mantiene un fuerte vínculo con el apellido con el que creció.
“Estoy orgulloso del apellido Vandenkerckhove. Renunciar a él sería traicionar todo lo que mi madre hizo por mí”, afirmó.

En declaraciones a Nieuwsblad, Clément contó que la incertidumbre sobre la identidad de su padre marcó buena parte de su infancia y terminó provocándole ansiedad. “Durante toda mi infancia luché con la pregunta: ‘¿Quién es mi padre?’. Cuando finalmente lo supe, guardar el secreto se convirtió en una carga enorme. Imagínate saber quién es tu padre y no poder contárselo a nadie”, explicó.
Tras terminar sus estudios, comenzó a trabajar como vendedor de automóviles, una profesión que, según dijo, disfrutaba y en la que se desenvolvía bien. Sin embargo, la situación emocional que arrastraba comenzó a afectarlo. “Los ataques de pánico me estaban destrozando”, recordó.
Ahora que ha podido establecer una relación con su padre biológico, Clément asegura sentirse menos ansioso y sostiene que su principal interés no está en los posibles beneficios económicos derivados del reconocimiento.
“Lo que más me importa ahora mismo es poder ser un hijo que tiene la oportunidad de conocer a su padre”, afirmó.
Traducción de Leticia Zampedri







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