Lenguas originarias de África cobran nueva vida a medida que los jóvenes conectan con sus raíces
Un concurso televisivo en la ciudad nigeriana de Lagos tiene una regla implacable: si hablas inglés, pierdes. Para una joven milenial nacida en Estados Unidos, quien se encuentra entre el público y estudia la lengua materna de sus padres, este escenario de alta presión es un aula perfecta.
Por otro lado, una adolescente canadiense de 15 años conversa con una profesora que vive a aproximadamente 13.000 kilómetros (8.000 millas) de distancia, en Zimbabue, para aprender un idioma que sus padres temían que ella nunca llegaría a hablar. “Mhoroi”, dice Nyashadzashe Machingura alegremente con un marcado acento canadiense al saludar en shona, una de las lenguas vernáculas de Zimbabue.
Estas escenas reflejan el interés y el espíritu emprendedor de una nueva generación en torno a los idiomas africanos, los cuales habían quedado relegados tras décadas de colonialismo. Con frecuencia consideradas inferiores frente al inglés, el francés y el portugués, ahora estas lenguas viven un renacimiento que también genera oportunidades de negocio.
Existen entre 1.500 y 3.000 idiomas en África
En el continente africano viven más de 1.000 millones de personas que hablan aproximadamente un tercio de los idiomas del mundo —entre 1.500 y 3.000 repartidos en 54 países—, según la UNESCO.
Los expertos dicen que el resurgimiento de algunas de esas lenguas se debe en parte a que africanos de segunda y tercera generación en la diáspora encuentran más fácil reconectar con sus raíces y comunicarse con familiares de mayor edad gracias a las redes sociales, el aprendizaje en línea y el entretenimiento.
“Hubo momentos en los que definitivamente me sentía excluida porque toda mi familia hablaba shona a mi alrededor y yo simplemente no podía entenderlos”, contó Nyashadzashe tras una lección sobre saludos tradicionales, proverbios y símbolos ancestrales de los clanes. Dijo que, a pesar de haber vestido la ropa y comido los platillos tradicionales, tenía una sensación de no pertenencia.
Sin embargo, ahora sus conversaciones con sus abuelos en Zimbabue son cada vez más largas.
“Poder conectar con ellos a ese nivel me hace sentir muy orgullosa de mis raíces”, manifestó.
Las lenguas africanas nunca fueron “modernizadas”
Shungu Chidovi, su tutora —quien vive en Zimbabue—, dejó su carrera en el sector bancario en enero para dedicarse de tiempo completo a ZimbOriginal, una plataforma en línea que enseña el idioma shona mediante la narración de historias, clubes de lectura y programas de intercambio “con compañeros de apoyo”.
Actualmente, enseña a cerca de dos docenas de alumnos en Zimbabue, Canadá, Australia, Sudáfrica, Irlanda y Escocia, y cobra 50 dólares al mes.
El negocio, que forma parte de un número pequeño pero creciente de iniciativas en línea para la enseñanza de lenguas africanas, surgió casi por casualidad. Chidovi comenzó a escribir un blog sobre tradiciones de Zimbabue en 2016, y sus lectores solían preguntarle si enseñaba shona.
“En ese momento no me di cuenta de que en realidad escribía sobre el idioma shona”, explicó Chidovi.
Se le dio prioridad a las lenguas occidentales
Al igual que muchas personas en África, ella creció con la idea de que, para progresar, debía adoptar lenguas occidentales en lugar de su lengua materna. El inglés todavía es el idioma predominante en la educación, los negocios y la administración pública de esta nación del sur de África, que reconoce oficialmente 16 idiomas, en su mayoría originarios.
“Cuando uno habla de África, habla de inglés, francés y portugués”, señaló Believe Mubonderi, profesor de lingüística en la Universidad Abierta de Zimbabue. Sus investigaciones destacan la importancia de garantizar que los idiomas africanos tengan un lugar en las tecnologías que moldean cómo se comunican, aprenden y comercian las personas.
“En la mayoría de los casos, las lenguas africanas fueron marginadas. Nunca se les dio visibilidad ni se modernizaron para utilizarlas en el comercio, la ciencia y la tecnología”, añadió. “Cuando un idioma tiene un estatus muy bajo, existe el riesgo de que, a la larga, ese idioma termine en peligro de extinción”.
La cultura y la conexión impulsan este nuevo interés
Algunos gobiernos y organizaciones internacionales intentan revertir esa tendencia.
La decisión de la Unión Africana, en 2022, de adoptar el kiswahili —hablado en gran parte de África Oriental— como lengua oficial de trabajo ha elevado el perfil internacional de ésta. Por su parte, Naciones Unidas declaró el periodo de 2022 a 2032 como el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas.
Y tanto la Unión Africana como la UNESCO apoyan iniciativas para documentar y revitalizar las lenguas africanas, incluido el uso de inteligencia artificial para generar y traducir libros infantiles y guías para docentes.
No obstante, existe una desventaja digital importante. La UNESCO puntualiza que sólo 10 idiomas dominan el “ecosistema de internet” a nivel mundial, mientras que menos del 2% de los idiomas africanos tienen una presencia significativa en la red. Eso deja a muchos de ellos con muy pocos datos para entrenar a los modelos de inteligencia artificial.
Pero el impulso hacia el cambio está cobrando fuerza, gracias, en gran medida, a africanos residentes en el extranjero.
“Personas de ascendencia africana se han dado cuenta de que también tenemos una identidad propia, la cual debemos hacer nuestra y de la que debemos sentirnos orgullosos. Si entras en Facebook o en TikTok, ves muchas iniciativas diferentes”, observó Mubonderi. Los miembros más jóvenes de la diáspora africana “intentan por todos los medios revivir, revitalizar y dar uso a esos idiomas”.
Chindovi refirió que percibe ese deseo en los niños y en sus padres.
“Cuando la gente está lejos de casa, anhela su hogar más que cuando está en su hogar”, agregó.
Concurso televisivo nigeriano penaliza a quienes hablan inglés
Ese anhelo de conexión también está transformando la cultura.
En Nigeria, un concurso llamado “Masoyinbo” —que significa “No hables inglés”— ha convertido al yoruba, una de las lenguas más habladas del país, en un programa de entretenimiento en horario estelar. Los concursantes, incluidos miembros de la diáspora nigeriana, ponen a prueba sus conocimientos sobre el idioma y la cultura yoruba, y compiten por premios que ascienden a miles de dólares.
El presentador Olalekan Fabilola, quien lanzó el programa en 2024, considera que su popularidad forma parte de una transformación más amplia.
“Si ‘Masoyinbo’ hubiera comenzado hace unos 10 años, no sería lo que es ahora”, dijo. “Pero vivimos en una era de resurgimiento cultural. La gente quiere regresar a sus raíces. Todos quieren saber el porqué, el origen de su procedencia, y por eso está en el momento oportuno”.
Tomi Adeshokan, una residente de Nueva Jersey que perfecciona su yoruba con Fabilola como tutor, formó parte del del público en una grabación reciente del programa. Contó que perdió el contacto diario con el yoruba tras mudarse de casa de su padre antes de la pandemia de COVID-19. Durante la pandemia, se unió a Clubhouse —la red social basada predominantemente en audios en tiempo real— sólo para escuchar el idioma, y más tarde comenzó a tomar clases. Ahora estaba de regreso para visitar a su familia.
“Es muy importante que nos sumerjamos en nuestra cultura y que no nos identifiquemos completamente con otras culturas, como la estadounidense o la occidental”, manifestó Adeshokan.
——-
Ikpoyi informó desde Lagos, Nigeria.
——-
The Associated Press recibe apoyo financiero para su cobertura de salud y desarrollo en África de la Fundación Gates. La AP es la única responsable de todo el contenido. Consulte los estándares de la AP para trabajar con organizaciones filantrópicas, una lista de patrocinadores y las áreas de cobertura financiadas en AP.org.






Bookmark popover
Removed from bookmarks