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Equipos de migrantes en Grecia viven su Mundial ante las nuevas medidas fronterizas de la UE

GRECIA-MIGRANTES-TORNEO DE FÚTBOL
GRECIA-MIGRANTES-TORNEO DE FÚTBOL (AP)

La magia del Mundial hizo una escala en Grecia antes de llegar a Norteamérica.

Los jugadores lucharon y estrecharon lazos lejos de los enormes estadios de México, Canadá y Estados Unidos, sino en los campos de entrenamiento de los barrios urbanos de Atenas.

No había palcos de lujo ni grandes recintos: sólo una competencia local de fútbol en la que migrantes y jugadores griegos pateaban el balón en las canchas de la ciudad mientras la música se derramaba por las calles.

Y aunque Albania, Afganistán, Camerún, Guinea, Mali, Nigeria y Sudán no clasificaron al Mundial, jugadores al nivel amateur con vínculos con esos países dieron su mejor esfuerzo en Atenas.

Muchos de los jugadores migrantes se han estado preparando para la implementación de normas más estrictas en Europa en materia de migración y asilo a partir de junio. Pero el torneo para comunidades migrantes y refugiadas fue una alegre distracción, una celebración del fútbol y la identidad.

En una sede cerca de la Academia de Platón, donde los antiguos atenienses debatían alguna vez sobre el significado de la ciudadanía, la Acrópolis se alzaba a lo lejos, más allá del campo. En el densamente poblado distrito de Kypseli, los aficionados agitaban banderas de Congo y Costa de Marfil, mientras a pocos metros se realizaban clases de percusión al aire libre.

Los equipos compitieron bajo una banda sonora de pop africano, mientras los entrenadores gritaban instrucciones y los seguidores animaban desde la banda.

Amelie Nguedia, de Camerún, bailó al entrar al campo antes del saque inicial, mientras otras personas se sumaban entre risas.

“Venir a jugar aquí es un verdadero placer", señaló. "No somos profesionales, pero nos encanta participar”.

Nguedia dijo que apoyará a Costa de Marfil durante el Mundial, después de que Camerún no logró su clasificación.

El torneo Kypseli Mundial fue fundado hace tres años por el marfileño Moussa Sangare, quien afirma que quería usar el fútbol para combatir el miedo y la desconfianza en Grecia hacia los migrantes.

La nación mediterránea está en la primera línea de la entrada ilegal de migrantes a la Unión Europea y fue escenario de la crisis de refugiados de 2015. Aunque el número de cruces fronterizos hacia Grecia ha caído en la última década, el sentimiento antimigración ha ido en aumento a medida que el gobierno aplica controles fronterizos más estrictos y promete aumentar las deportaciones.

“La gente a menudo le tiene miedo dalos migrantes, pero queríamos cambiar esta narrativa", comentó. "Interactuar con migrantes y migrantes de segunda generación y hacer cosas juntos: la gente cambia de opinión a través de la experiencia”.

Sangare casi no dejó de moverse durante toda la competencia: organizaba horarios, recibía a los equipos, grababa videos para redes sociales y limpiaba después de los partidos.

“Para nosotros, este torneo es como un mini Mundial en Grecia”, añadió Sangare.

El momento de la competencia en Atenas tenía su propio simbolismo.

El Mundial comienza el 11 de junio y se extenderá durante cinco semanas. Un día después de la inauguración entrarán en vigor nuevas normas sobre migración y asilo en la Unión Europea, con controles fronterizos más estrictos y deportaciones más rápidas. Grecia también quiere trasladar instalaciones de detención de migrantes a zonas extraterritoriales en países de África.

A pesar de ese contexto, Atenas mantuvo un ambiente festivo.

Los partidos fueron competitivos, pero rara vez hostiles. Las entradas fuertes provocaron gritos de desaprobación desde la banda. Los entrenadores gritaban órdenes desde los banquillos. Los aficionados bromeaban con seguidores del equipo rival desde el otro lado de la valla.

Poco después compartían una carcajada.

Para la mayoría de los jugadores, el torneo los alejó de las rutinas de la vida diaria. Muchos trabajan largas horas, lejos de la vista del público, en cocinas de restaurantes, hoteles, obras de construcción y repartiendo comida por toda Atenas.

“Estoy muy orgulloso de jugar este torneo por primera vez”, declaró Amissi, un mediocampista de Mali. Trabaja en una fábrica ensamblando calentadores de agua.

Después de la participación de 21 equipos, el conjunto de Nigeria ganó la competencia masculina, mientras que el club barrial griego Fostiras se quedó con el título femenino.

La árbitra principal, Chara Vogiatzidaki, dijo que la importancia del torneo va más allá de los resultados.

“Hay tantos países y culturas diferentes, y creo que el objetivo principal es mostrar respeto por todas las comunidades”, afirmó.

“Hay algunos equipos que están muy avanzados técnicamente, y otros que lo están menos. Pero lo importante es que todos los equipos tienen la mentalidad de disfrutar", subrayó Vogiatzidaki. "Eso es realmente hermoso”.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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