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El papa León XIV revisa la polémica apertura de Francisco a católicos divorciados

PAPA-DIVORCIO
PAPA-DIVORCIO (AP)

El papa León XIV instó a los líderes católicos a acompañar con valentía a las familias en sus debilidades y fracasos el miércoles, al a umir una de las enseñanzas más controvertidas del papa Francisco sobre acoger a los católicos en segundas nupcias y otras uniones “irregulares”.

León inauguró una conferencia de una semana, a puerta cerrada, para evaluar la implementación del documento de Francisco de 2016 “La alegría del amor”. León calificó el texto como un paso “importante” en la larga tradición de la Iglesia de atender pastoralmente a las familias católicas, con el fin de transmitir la fe a las futuras generaciones.

El documento aborda una serie de cuestiones relacionadas con cómo la Iglesia católica puede atender mejor a las familias hoy, mientras afrontan problemas como la pobreza, la guerra, hijos LGBTQ+ y el divorcio. Pero cuando se publicó tras una consulta de varios años, “La alegría del amor” desató de inmediato controversia, porque abrió la puerta a permitir que los católicos vueltos a casar por lo civil recibieran la Comunión.

La enseñanza de la Iglesia sostiene que, a menos que estos católicos obtengan una nulidad —un decreto eclesiástico que establece que su primer matrimonio fue inválido—, no pueden recibir los sacramentos, ya que se considera que viven en pecado y cometen adulterio.

Francisco no creó un permiso válido para toda la Iglesia para estos católicos, pero sugirió que obispos y sacerdotes podrían hacerlo caso por caso, después de acompañarlos en un camino espiritual de discernimiento.

León insta a la Iglesia a acompañar a las personas en su fragilidad

En sus palabras de apertura, que los reporteros fueron invitados a presenciar, León no se refirió específicamente a la apertura de Francisco hacia los católicos vueltos a casar por lo civil. Al hablar en inglés, pareció interesado en reconducir la conversación hacia los problemas más amplios que enfrentan hoy los jóvenes y las familias, incluido cómo incorporar el sexo y la intimidad dentro de la “visión” cristiana del matrimonio.

Instó a los obispos a prestar especial atención a las familias en sus momentos más débiles, a escucharlas y a examinar si la Iglesia es capaz de responderles.

“La experiencia de la fragilidad plantea la pregunta de si somos capaces de permanecer cerca unos de otros cuando la vida ya no corresponde a lo que se había esperado, y de si podemos reconocer la obra de la gracia incluso en situaciones marcadas por límites, heridas y un aparente fracaso”, manifestó León.

El pontífice desafió a los obispos a considerar qué tipo de Iglesia encuentran las personas cuando están más frágiles.

“¿Nuestras comunidades les ayudan a descubrir que todavía tienen un lugar, una responsabilidad y dones que ofrecer? ¿Puede encontrarse la verdad que proclamamos a través de la paciencia, la cercanía y la misericordia de nuestra presencia pastoral?”, preguntó.

Un texto provoca acusaciones de herejía

El documento de Francisco de 2016 se convirtió en uno de los más divisivos de su pontificado y, en muchos sentidos, pasó a ser el punto focal de la oposición conservadora a su papado. Católicos mayormente conservadores afirmaron que había sembrado confusión entre los fieles sobre la enseñanza de la Iglesia respecto a la indisolubilidad del matrimonio.

Algunos incluso acusaron a Francisco de herejía.

En el primer año de su publicación, cuatro cardenales conservadores pidieron formalmente a Francisco que aclarara ciertas cuestiones, o “dubia”, planteadas por el texto. Sostuvieron que la doctrina de la Iglesia establecía que los católicos que se volvían a casar sin una nulidad eclesiástica vivían en pecado y no podían recibir los sacramentos.

Él nunca respondió.

Por diversas razones, a menudo no se pueden obtener esas nulidades, aunque Francisco emitió una reforma aparte para simplificar, facilitar y acelerar el proceso. El objetivo era responder a casos en los que un cónyuge no tenía la culpa del fracaso de un matrimonio, como el de una mujer que sufrió abusos a manos de su primer esposo y solo quería volver a casarse en la Iglesia y criar a sus hijos en la fe.

La hermana Helen Alford, presidenta de la academia de ciencias sociales del Vaticano, instó a los obispos que asisten a la conferencia de esta semana a considerar el concepto de la “ley de la gradualidad” al aplicar el derecho eclesiástico a situaciones familiares tan difíciles. El concepto de gradualidad pide matices, en lugar de una aplicación en blanco y negro de reglas y normas.

“Cuando las situaciones sociales son turbulentas y cambian rápidamente, puede ser necesario encontrar nuevas maneras de articular tanto las exigencias objetivas de la ley como la ley de la gradualidad que muchos experimentan”, señaló.

Cardenales destacados de Francisco, incluidos estadounidenses, entre los participantes

Los organizadores de la conferencia insistieron en que la reunión no fue convocada para debatir ni reescribir el texto original de Francisco, sino para comprender cómo se había implementado en todo el mundo y qué viene después. No se esperaba ningún documento nuevo, pero sí se prevé que la próxima semana se publique un texto de síntesis que resuma los puntos de discusión.

Los principales participantes de la conferencia fueron los presidentes de 115 conferencias episcopales nacionales de todo el mundo y los jefes de las iglesias de rito oriental. Se les sumaron 11 parejas, que aportarían sus experiencias para la reflexión, así como expertos en teología.

León también extendió 22 invitaciones personales, incluidas a cuatro compatriotas estadounidenses que también fueron asesores cercanos de Francisco: el cardenal Blase Cupich, de Chicago; el obispo Daniel Flores, de Brownsville, Texas; el cardenal Robert McElroy, de Washington, y el cardenal Joseph Tobin, de Newark.

Dos de los principales colaboradores de Francisco en el Vaticano, el cardenal Víctor Manuel Fernández y el cardenal Luis Antonio Tagle, también figuraban en la lista de invitados de León. Otros dos aliados cercanos de Francisco, el cardenal Jean-Claude Hollerich, de Luxemburgo, y el cardenal José Cobo Cano, de España, así como dos obispos de China, también estaban en su lista.

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La cobertura de religión de The Associated Press recibe apoyo mediante la colaboración de AP con The Conversation US, con financiación de Lilly Endowment Inc. AP es la única responsable de este contenido.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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