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Crimea sufre escasez de combustible tras ataques ucranianos a la península controlada por Rusia

UCRANIA-GUERRA-CRIMEA
UCRANIA-GUERRA-CRIMEA (AP)

Ataques ucranianos con drones contra refinerías, almacenes y oleoductos. Camiones cisterna atacados y en llamas a lo largo del corredor terrestre desde Rusia hasta Crimea. Automovilistas aguardando en largas filas en las gasolineras.

En un nuevo golpe a la narrativa del Kremlin de que Moscú está ganando la guerra de 4 años en Ucrania, las fuerzas de Kiev han atacado los suministros que van a Crimea, lo que ha desencadenado la peor crisis de combustible en la península del mar Negro desde que Rusia se la anexó ilegalmente en 2014.

Los persistentes ataques reflejan la creciente intensidad y eficacia de los golpes ucranianos con drones, y han tomado desprevenido al gobierno ruso, que pasa apuros para responder.

Mientras el país conmemora el viernes el feriado nacional del Día de Rusia, lo que marca el inicio de las vacaciones de verano, la escasez de gasolina amenaza con provocar más trastornos en la región dependiente del turismo, con sus playas y complejos turísticos.

En un inusual reconocimiento público, el Kremlin ha admitido el alcance del problema y ha prometido abordar el asunto con rapidez.

Los éxitos de Ucrania han puesto de relieve su capacidad para infligir daños dolorosos a Rusia y modificar el curso del conflicto, mientras que recientemente Moscú ha dejado de avanzar casi por completo. El jueves, Rusia alcanzó el día 1.569 de su invasión de Ucrania, con lo cual superó la duración de la Primera Guerra Mundial.

La importancia de Crimea para Moscú

Crimea ha sido una joya en la corona imperial de Rusia desde que fue arrebatada a los tártaros de habla turca en el siglo XVIII, después de que Moscú derrotara al Imperio otomano.

El gobernante soviético Nikita Jrushchov transfirió Crimea de Rusia a Ucrania en 1954, cuando ambas repúblicas formaban parte de la URSS. Al derrumbarse la Unión Soviética en 1991, la península con forma de diamante pasó a formar parte de la Ucrania recién independizada.

Rusia mantuvo una base naval en Sebastopol, y cuando el presidente ucraniano Víktor Yanukóvich —afín a Moscú— fue derrocado en un levantamiento popular en febrero de 2014, el presidente ruso Vladímir Putin envió soldados para tomar Crimea. Semanas después, el Kremlin se anexó la península tras un referendo que la mayor parte del mundo se niega a reconocer.

Poco después, en el este de Ucrania estalló una insurgencia separatista respaldada por Moscú, y los combates allí se prolongaron con intensidad variable hasta la invasión de febrero de 2022. Las fuerzas rusas concentradas en Crimea se apoderaron rápidamente de grandes partes del sur de Ucrania al principio de la guerra, y aseguraron el control de la ruta terrestre hacia la península.

Desde el comienzo del conflicto, Ucrania ha lanzado misiles y drones para intentar quitarle a Moscú el control del territorio. El ejército ucraniano hundió varios buques de guerra rusos en el mar Negro y en sus bases en Crimea, lo que debilitó la capacidad naval del Kremlin y lo obligó a reubicar su flota en Novorossiysk.

Ucrania también atacó sistemáticamente depósitos de municiones, aeródromos y el activo más preciado de Putin, el puente de Kerch, que conecta Crimea con Rusia. El puente fue alcanzado por una bomba colocada en un camión en octubre de 2022, hecho en el que murieron cinco personas, dos secciones del puente volaron y se requirieron meses de reparaciones. En 2023 y 2025 hubo más ataques contra el puente.

Los ataques de Ucrania contra el corredor terrestre hacia Crimea

Desde los ataques al puente de Kerch, Rusia ha canalizado la mayor parte del combustible y otros suministros por la carretera y el ferrocarril que pasan por los territorios ocupados a lo largo de la costa del mar de Azov. Esos envíos se interrumpieron el mes pasado, cuando drones ucranianos alcanzaron camiones de combustible en la autopista que Moscú alguna vez consideró segura, dejando decenas de vehículos en llamas.

Otros incesantes ataques ucranianos golpearon refinerías, depósitos de petróleo y oleoductos en lo profundo de Rusia, perjudicando sus exportaciones de crudo y provocando escasez interna de combustible.

El Instituto para el Estudio de la Guerra, un organismo sin fines de lucro con sede en Washington, hizo notar la sinergia entre los ataques de mayor alcance y los que interrumpen los suministros hacia Crimea y otras regiones ocupadas.

“Por lo tanto, la campaña de ataques de largo alcance está reduciendo la capacidad de producción de Rusia, mientras que la campaña de ataques de alcance medio está perjudicando la capacidad de Rusia para transportar la gasolina que aún puede producir”, indicó en un análisis.

Para empeorar las cosas, drones ucranianos golpearon repetidamente esta semana el puente de Chonhar, que conecta la Ucrania continental con Crimea sobre un estrecho poco profundo. Las autoridades desplegaron puentes flotantes.

El ejército ucraniano indicó que atacó el puente para interrumpir el movimiento de soldados, municiones y combustible desde Crimea.

Filas y racionamiento de gasolina

De momento no está claro cómo afectarán las interrupciones de combustible a las operaciones militares rusas, pero los residentes de Crimea y otros territorios ocupados están sintiendo las consecuencias con fuerza.

La península ya había sufrido escasez periódica de combustible por ataques ucranianos, pero esta crisis es la peor desde que fue anexada en 2014.

A finales de mayo, las autoridades restringieron la venta de gasolina a 20 litros (5 1/3 galones) por propietario de vehículo, por semana, mediante cupones prepagados. Se agotaron de inmediato tras su publicación en un canal oficial de una aplicación de mensajería, y los automovilistas hicieron fila durante horas para repostar.

Las redes sociales han estado llenas de solicitudes y consejos sobre dónde encontrar combustible, y las autoridades habilitaron una línea telefónica de ayuda para turistas que se han quedado varados.

Aunque los envíos de combustible por el puente de Kerch han estado suspendidos desde hace tiempo por razones de seguridad, luego de los ataques ucranianos, el combustible también se ha transportado en transbordadores. Se prevé que esos envíos aumenten.

Algunos automovilistas llevan su propia gasolina por el puente desde el continente, pero sólo tienen autorizado transportar un máximo de 100 litros (unos 26 1/2 galones) por vehículo. Ciertos especuladores están vendiendo gasolina al doble del precio de mercado.

Crimea atrajo a casi 7 millones de turistas el año pasado, y este año esperaba superar esa cifra. El diario económico Kommersant informó que casi el 80% de las reservas hoteleras se cancelaron a finales de mayo y en los primeros días de junio.

Algunos hoteles ofrecieron un bono de gasolina para las personas que hicieran nuevas reservas, ofertas que se agotaron rápidamente.

Ciertos viajeros se mostraron preocupados por un ataque con drones ucranianos esta semana contra un tren de pasajeros que viajaba de Moscú a Crimea, en el que resultó herido el maquinista y su ayudante murió. Eso provocó a una breve suspensión del servicio, durante la cual los pasajeros fueron trasladados en autobuses.

Un ataque previo contra un tren de cercanías en Crimea dejó un muerto y tres heridos, lo que obligó a las autoridades a ajustar los horarios para limitar el servicio durante las horas diurnas.

El Kremlin se compromete a actuar

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reconoció esta semana la escasez de combustible en Crimea y prometió que “se estaban tomando medidas” para afrontarla.

El Ministerio de Defensa ruso ha guardado silencio sobre los ataques ucranianos al corredor terrestre, mientras que algunos blogueros de guerra han criticado duramente al ejército por no anticipar los ataques y por su lenta respuesta.

Algunos sugirieron asignarles escoltas militares a los camiones de combustible, mientras que otros instaron a intensificar los ataques contra puentes ucranianos, sitios de almacenamiento de combustible y otra infraestructura.

En medio de la crisis de combustible y los señalamientos, Ucrania asestó otro golpe simbólico a Rusia, al atacar un edificio histórico de Sebastopol que alberga una enorme pintura panorámica, la cual representa la defensa de la ciudad durante la Guerra de Crimea del siglo XIX. La pintura quedó prácticamente destruida por el fuego, según Mijaíl Razvozháyev, el jefe designado por el Kremlin para la mayor ciudad de Crimea.

Dado el interés de Putin en Crimea, el bloguero militar Valery Shiryayev sostuvo que el ataque sin duda haría enfurecer al gobernante ruso.

“Es difícil encontrar otra obra de arte, otra parte del patrimonio nacional, cuya destrucción sea tan dolorosa para Putin”, señaló.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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