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Indonesia reabre aeropuertos después de que una erupción volcánica dejara varados a 350.000 viajeros

La erupción del Anak Krakatau, marcada por fuentes de lava y fuertes estruendos, terminó el domingo, aunque el volcán continuó mostrando actividad hasta la mañana del martes

Erupción volcánica obliga a un importante aeropuerto a cancelar todos sus vuelos
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El principal aeropuerto de Indonesia reabrió tras permanecer cerrado durante dos días por la ceniza expulsada por el monte Anak Krakatau, aunque las nuevas erupciones registradas el martes mantienen el riesgo de nuevas interrupciones.

Los aeropuertos Soekarno-Hatta y Halim Perdanakusuma, que prestan servicio a Yakarta, así como Husein Sastranegara, en Bandung, Java Occidental, y dos terminales más pequeñas de la provincia de Banten, reanudaron sus operaciones poco después de la medianoche del martes, informó el ministro de Transporte, Dudy Purwagandhi.

Otros tres permanecieron cerrados hasta las 10:00 a. m., entre ellos Radin Inten II, en Lampung, en el extremo sur de Sumatra, mientras que Atung Bungsu, en Pagar Alam, también en el sur de la isla, ya había retomado sus operaciones el lunes por la mañana.

Los cierres, que comenzaron el domingo, afectaron 2.961 vuelos —incluidos 622 internacionales— y alteraron los viajes de más de 341.000 pasajeros, según informó el ministro de Infraestructura, Agus Harimurti Yudhoyono.

Pese a la reapertura, Purwagandhi explicó que las autoridades optaron por actuar con cautela debido a los constantes cambios en la dirección del viento, que pueden modificar rápidamente el desplazamiento de la ceniza volcánica. “Estamos adoptando un enfoque conservador debido a la gran variabilidad de la dirección del viento. Queremos asegurarnos de que la ceniza se haya alejado de los aeropuertos cercanos al Anak Krakatau”, señaló en un comunicado.

Aunque las pruebas realizadas en varias terminales no detectaron rastros de ceniza, el cierre permitió inspeccionar y limpiar las pistas, las calles de rodaje y las aeronaves antes de reanudar los servicios. Como medida adicional, las autoridades revisarán la aeronavegabilidad de 178 aviones que permanecieron en tierra en Soekarno-Hatta durante la suspensión de las operaciones.

Un pasajero varado consulta una pantalla con información de vuelos en el Aeropuerto Internacional Soekarno-Hatta, en Tangerang, tras las interrupciones provocadas por la erupción del monte Anak Krakatau
Un pasajero varado consulta una pantalla con información de vuelos en el Aeropuerto Internacional Soekarno-Hatta, en Tangerang, tras las interrupciones provocadas por la erupción del monte Anak Krakatau (AFP/Getty)

La fase más intensa de la erupción del Anak Krakatau, marcada por fuentes de lava y fuertes estruendos, terminó el domingo, aunque el volcán continuó activo hasta la mañana del martes. Ese día se registraron nuevas erupciones a las 5:08 y 5:34 a. m., hora local, pero las condiciones impidieron determinar la altura alcanzada por las columnas de ceniza.

La agencia de vigilancia volcánica informó que las tres erupciones menores registradas el martes todavía podían provocar interrupciones en los vuelos, dependiendo de la altura que alcanzara la ceniza y de la dirección del viento. “Hasta ahora, el impacto no ha sido tan fuerte como en las erupciones anteriores, pero seguiremos vigilando la situación”, explicó a Reuters Lana Saria, directora de la agencia geológica de Indonesia.

Mientras las autoridades siguen de cerca la actividad del volcán, los pasajeros enfrentaron días de incertidumbre por las cancelaciones y los constantes cambios de horario. Finna, de 46 años, llevaba desde el domingo por la mañana intentando regresar a Yakarta desde Malang, en Java Oriental, y contó que la situación en el aeropuerto se volvió cada vez más caótica a medida que se acumulaban los viajeros.

“Había muchísima gente porque se habían juntado los pasajeros de los vuelos de la mañana, mientras que quienes debían viajar más tarde todavía no sabían qué iba a pasar”, relató a BBC Indonesia. “Todos estábamos pendientes de las pantallas con la información de los vuelos”.

Cansada de esperar, Finna terminó optando por viajar por tierra y pasó la noche a bordo de dos trenes interurbanos hasta llegar a Yakarta a las 3:00 a. m. del lunes.

Otros pasajeros decidieron permanecer en el aeropuerto a la espera de una solución. Alvin Pratama Putra, de 31 años, tenía previsto viajar a Corea del Sur por trabajo desde Soekarno-Hatta el domingo, pero su vuelo fue reprogramado para el jueves y desde entonces había estado durmiendo en una banca de la terminal. “¿Qué se le va a hacer? Es la naturaleza. Sería peligroso obligar a un avión a volar en estas condiciones”, señaló.

Una columna de humo se eleva tras la erupción del volcán Anak Krakatau, en la provincia de Lampung, Indonesia
Una columna de humo se eleva tras la erupción del volcán Anak Krakatau, en la provincia de Lampung, Indonesia (Reuters)

El Anak Krakatau se encuentra en el estrecho de Sunda, entre las islas de Java y Sumatra, y desde julio permanece en el segundo nivel de alerta más alto de Indonesia. Ante el riesgo de nuevas erupciones, las autoridades establecieron una zona de exclusión de tres kilómetros alrededor del cráter activo y recomendaron a residentes, turistas y pescadores mantenerse alejados, una restricción que también se aplica a las embarcaciones que navegan por el estrecho.

El volcán, cuyo nombre significa “hijo de Krakatau”, comenzó a emerger del mar hace cerca de un siglo en la caldera que dejó la devastadora erupción de Krakatau —conocido entonces como Krakatoa— en 1883, que provocó una serie de tsunamis y dejó alrededor de 36.000 muertos.

Más de un siglo después, el Anak Krakatau volvió a mostrar su capacidad destructiva cuando parte del volcán colapsó en diciembre de 2018 y generó un tsunami que dejó más de 430 muertos, además de miles de heridos y desplazados en las costas de Sumatra y Java. Los investigadores atribuyeron el desastre al colapso de una sección del flanco volcánico, que desplazó un enorme volumen de agua hacia las costas, y posteriormente determinaron que algunos de los bloques de roca desprendidos alcanzaban entre 70 y 90 metros de altura.

El Anak Krakatau forma parte de los más de 120 volcanes activos de Indonesia, un país situado sobre el llamado “Anillo de Fuego” del Pacífico, una extensa franja de intensa actividad sísmica y volcánica que recorre unos 40.000 kilómetros desde el extremo sur de Sudamérica hasta Nueva Zelanda y concentra cerca del 90 % de los terremotos del planeta.

Traducción de Leticia Zampedri

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