Líneas rojas y autocensura transforman a lo que alguna vez fue una prensa libre en Hong Kong

De la posición 18 a la 140. Así de drástica ha sido la caída en la clasificación de Hong Kong en un índice global de libertad de prensa en un periodo de unos 20 años.
Detrás de este declive están el cierre del periódico prodemocrático Apple Daily, más líneas rojas para los periodistas y un aumento en la autocensura en todo el territorio. La caída de la libertad de prensa va en paralelo con una mayor restricción de las libertades civiles de estilo occidental de la ciudad desde 2020, cuando Beijing impuso una ley de seguridad nacional para erradicar los desafíos a su gobierno.
El fundador de Apple Daily, Jimmy Lai, fue declarado culpable en diciembre en virtud de la ley de seguridad, y enfrenta la posibilidad de cadena perpetua. A partir del lunes iniciarán las audiencias para que Lai y otros acusados en el caso presenten sus argumentos para obtener una sentencia más corta.
Gobiernos extranjeros y analistas políticos siguen de cerca el juicio como un barómetro de la libertad de prensa en la excolonia británica, la cual regresó bajo control de China en 1997. El gobierno insiste en que su caso no tiene nada que ver con la libertad de prensa.
Arrestos, cierres y condenas
El entorno mediático de Hong Kong alguna vez fue desenfrenado. A menudo los periodistas hacían preguntas agresivas al gobierno, incluso cuando los propietarios de sus medios estaban a favor de Beijing. Los medios de comunicación publicaban regularmente historias críticas de políticos y funcionarios.
Pero el espacio para los reporteros se ha reducido drásticamente desde que China impuso la ley de seguridad, la cual consideró necesaria para la estabilidad después de las multitudinarias protestas antigubernamentales de 2019.
En 2020, Lai se convirtió en una de las primeras figuras en enfrentar cargos en virtud de la ley. En cuestión de un año, las autoridades utilizaron la misma ley para arrestar a altos ejecutivos de Apple Daily. Allanaron sus oficinas y congelaron 2,3 millones de dólares en activos, prácticamente obligando al periódico a cerrar en junio de 2021.
El portal noticioso Stand News tuvo un destino similar en diciembre de ese año, con arrestos, redadas policiales y congelación de activos que forzaron su cierre. Para 2022, Hong Kong había caído 68 lugares hasta el puesto 148 en el índice de libertad de prensa compilado por Reporteros Sin Fronteras.
En 2024, dos editores de Stand News se convirtieron en los primeros periodistas desde 1997 en ser condenados por asociación delictuosa para publicar artículos sediciosos en virtud de una ley de la era colonial.
Lai fue declarado culpable en diciembre pasado de conspirar para coludirse con fuerzas extranjeras y asociación delictuosa para publicar artículos sediciosos. Seis ejecutivos de Apple Daily acusados en el mismo caso se declararon culpables, admitiendo que conspiraron con Lai para solicitar sanciones, bloqueos o participar en otras actividades hostiles contra Hong Kong o China.
Líneas rojas y censura
Francis Lee, profesor de periodismo y comunicación en la Universidad China de Hong Kong, dijo que los casos de Apple Daily y Stand News indican que ya no se permiten algunas de las prácticas noticiosas que fueron comunes en el pasado. El caso de Stand News demostró que algunos comentarios particularmente críticos, con una expresión relativamente intensa, podrían considerarse sediciosos, dijo. El caso de Lai involucró acusaciones de hacer llamados a potencias extranjeras para imponer sanciones.
"Tal vez en ese entonces estaba permitido algún periodismo de activismo dentro del marco legal", dijo, en referencia a la época previa a la implementación de la ley de seguridad. "Hoy en día ya no se permite eso".
La autocensura se ha vuelto más evidente, pero no sólo por cuestiones políticas. Lee señaló que los medios de comunicación convencionales enfrentan una mayor presión para no incomodar a sus vitales fuentes de ingresos --incluidos los anunciantes y las grandes empresas-- en un complicado entorno empresarial.
Muchas grandes empresas de la ciudad valoran el enorme mercado de la China continental y los lazos con el gobierno.
Encontrar entrevistados tampoco es fácil. "En el Hong Kong actual, cuando no se puede informar de algunos temas y perspectivas, no es sólo porque los medios practiquen la autocensura", declaró Lee. "Nadie está dispuesto a hablar. La autocensura es un fenómeno social amplio".
Muchos destacados políticos de oposición y activistas fueron encarcelados al amparo de la ley de seguridad. Docenas de grupos de la sociedad civil cerraron sus operaciones. Enfrentando riesgos potenciales, algunos residentes también se volvieron más reacios a hablar con los reporteros.
La presidenta de la Asociación de Periodistas de Hong Kong, Selina Cheng, afirmó que muchas historias que son consideradas como políticamente sensibles o que podrían cuestionar a las autoridades no siempre se publican fácilmente. Existe una preocupación desproporcionada por incluir respuestas del gobierno y de grupos pro-China para crear equilibrio, afirmó.
"Hacer periodismo en Hong Kong significa que la gente siempre tiene ciertas inquietudes: ¿Cuáles son los riesgos en los que pueden verse involucrados?", indicó Cheng.
Cambios evidentes tras un incendio mortal
Un enorme incendio que cobró la vida de por lo menos 161 personas en un complejo de apartamentos a finales de noviembre dejó al descubierto algunos de estos cambios.
Después de que el incendio se originó el 26 de noviembre, los reporteros --incluidos los de los nuevos medios digitales, salieron en grandes números a cubrir el incendio más mortífero de Hong Kong en varias décadas. Entrevistaron a residentes afectados, investigaron las redes de andamios que las autoridades dijeron que habían contribuido a la rápida propagación de las llamas y reportaron preocupaciones sobre la supervisión del gobierno.
Cheng se sintió alentada por la cobertura. Pero las advertencias y arrestos no tardaron en llegar.
El brazo de seguridad nacional de Beijing en Hong Kong convocó el 6 de diciembre a los representantes de varios medios de comunicación extranjeros, incluida The Associated Press. La Oficina para la Salvaguardia de la Seguridad Nacional dijo que algunos medios extranjeros habían difundido información falsa y difamado los esfuerzos de rescate del gobierno después del incendio, además de atacar las elecciones legislativas.
Después de los arrestos de civiles que publicaron contenido supuestamente sedicioso en línea o que organizaron una petición, las voces públicas callaron, dejando a los reporteros con menos fuentes para entrevistar, señaló Lee.
Una conferencia de prensa relacionada con el incendio --organizada por exconsejeros prodemocráticos de distrito y otras personas-- fue cancelada. Bruce Liu, uno de los organizadores, fue convocado para reunirse con la policía ese mismo día. Un informe de investigación sobre el proyecto de mantenimiento que publicó un periódico pro-Beijing ya no aparece en su sitio web.
Ellie Yuen, quien hizo una publicación en redes sociales cuestionando a los reguladores, la cual se volvió viral, dijo que dejó de publicar sobre el incendio por "razones obvias" sin dar más detalles.
Cheng expresó su preocupación por lo que calificó como el "uso más encubierto de la fuerza para silenciar a quienes hablan".
"Si esto sigue sucediendo, entonces a la población le resulta mucho más difícil saber de qué se están perdiendo", dijo.
En una respuesta por correo electrónico a las preguntas de AP, el gobierno condenó enérgicamente los intentos por usar el incendio como una excusa para difamar al gobierno con acusaciones infundadas.
"Los derechos humanos y las libertades de los residentes de Hong Kong siempre han sido protegidos firmemente por la Constitución y la ley fundamental", dijo.
Desafíos más allá de la cobertura
Más allá de las restricciones a la cobertura, el sindicato de Cheng expresó en ocasiones anteriores sus preocupaciones sobre algunos periodistas que enfrentan auditorías fiscales injustificadas y acoso a través de mensajes anónimos. El Departamento de Impuestos Internos mantiene que el trasfondo de un contribuyente no tiene influencia en sus revisiones.
Cheng ha presentado una demanda contra su exempleador, The Wall Street Journal, por supuestamente despedirla por su papel en el sindicato.
Tanto Cheng como Lee dijeron que los periodistas todavía están aprendiendo a sobrevivir en un espacio cada vez más reducido.
La asociación de Cheng reveló en octubre que las clasificaciones de los periodistas sobre el índice de libertad de prensa de la ciudad repuntaron ligeramente.
"La situación actual está lejos del estado previo de libertad", dijo Lee. "La autocensura en toda la sociedad es grave. Pero algunos medios todavía encuentran la manera".
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.






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