Muere una mujer por insolación tras el terremoto en Japón; el saldo de víctimas sube a 38
Las autoridades creen que podría tratarse de la primera muerte relacionada con las consecuencias del terremoto de magnitud 7,1 y no con el sismo en sí
Una mujer que dormía en su auto murió por una presunta insolación, en lo que podría ser la primera muerte causada de forma indirecta por el desastre.
La mujer, de unos 70 años, fue encontrada el 30 de julio en un vehículo que se había quedado sin combustible en la prefectura de Kumamoto. Posteriormente falleció, según informó el gobierno de la prefectura.
Las autoridades creen que podría tratarse de la primera víctima mortal relacionada con las consecuencias del terremoto de magnitud 7,1 y no con el sismo en sí, que ocurrió el 28 de julio.
El número de muertos por el terremoto que sacudió el suroeste de Japón la semana pasada ascendió a 38.
Muchos sobrevivientes se refugiaron en sus autos para usar el aire acondicionado, después de que el terremoto dejara sin electricidad ni agua a algunas zonas de la región en medio de una ola de calor extremo, con temperaturas superiores a los 35 °C. Más de 8.000 personas permanecen en refugios de evacuación u otros alojamientos temporales.
Japón enfrenta este verano una peligrosa ola de calor.
El mes pasado, tres ciudades superaron los 40 °C el mismo día, lo que dio lugar al primer día de “calor extremo” del país, una nueva categoría de alerta que la agencia meteorológica introdujo este año para advertir a la población sobre temperaturas extremas.
Cientos de personas fueron hospitalizadas por insolación y se registraron varias muertes en todo el país.
La cifra revisada de 38 fallecidos incluye a la mujer y a otras dos personas cuyas muertes aún son investigadas para determinar si estuvieron relacionadas con el terremoto, informó el gobierno de la prefectura. Además, 13 personas permanecen en estado grave, frente a las 11 reportadas el día anterior.
Las mayores pérdidas se registraron en dos lugares: nueve personas murieron en una fábrica de Nippon Paper Industries, en la ciudad de Yatsushiro, donde se derrumbó una chimenea; y otras siete fallecieron en un centro comercial Aeon, en la ciudad de Kashima, donde una explosión destruyó el edificio poco después del terremoto.
Aeon informó el sábado que un hombre que había sido encontrado inconsciente en otro centro comercial de la cadena, ubicado en la ciudad de Uki, tras el derrumbe del techo ocurrido el 31 de julio, murió posteriormente en el hospital.
El calor agrava la situación de las personas desplazadas por el terremoto, muchas de ellas de edad avanzada y sin acceso a electricidad ni agua. Los adultos mayores son más vulnerables a las enfermedades relacionadas con las altas temperaturas, por lo que las autoridades instaron a los evacuados a mantenerse hidratados, incluso antes de sentir sed, y a evitar permanecer durante largos períodos dentro de autos estacionados, ya que esto aumenta el riesgo de formar coágulos sanguíneos.
Los veranos en Japón se han vuelto más calurosos y mortales en los últimos años, una tendencia que los científicos atribuyen al cambio climático, que está calentando el país a un ritmo superior al promedio mundial.
La primera ministra, Sanae Takaichi, tenía previsto visitar Kumamoto el domingo para evaluar las necesidades de los damnificados y presentar las medidas de apoyo del Gobierno.
El terremoto alcanzó el nivel máximo de la escala japonesa de intensidad sísmica en las localidades de Uki e Hikawa. Según la Agencia Meteorológica de Japón, a ese nivel las personas no pueden mantenerse de pie ni desplazarse sin arrastrarse, e incluso pueden ser lanzadas por los aires.
La prefectura ya había sido escenario de los terremotos de 2016, que dejaron más de 270 muertos y dañaron el histórico Castillo de Kumamoto. Los muros de piedra del monumento volvieron a derrumbarse tras el sismo de la semana pasada.
Traducción de Leticia Zampedri







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